Dylan Sprouse y Barbara Palvin brillan juntos en Victoria’s Secret

Cuando se mezcla el glamour de una pasarela icónica con la intimidad de un gesto sincero, nace un momento que trasciende las luces y la moda. Eso fue justo lo que ocurrió el pasado Victoria’s Secret Fashion Show, cuando Barbara Palvin se enfrentó al desafío de caminar la pasarela con el pie parcialmente roto, y Dylan Sprouse, su esposo, se convirtió no solo en espectador, sino en el pilar emocio­nal que muchos quisiéramos tener al lado.

Barbara Palvin decidió desfilar este año en el show de Victoria’s Secret en Nueva York a pesar de que se había roto el pie cuatro semanas antes. No era solamente un acto de valentía física, sino también de fortaleza mental. Desfilar en una pasarela como esa —con alas, con luces, con el público expectante— ya es un reto; hacerlo con una lesión reciente demuestra la profundidad de su compromiso profesional. Dylan lo describió con admiración: “She’s a beast”, dijo al referirse a lo mucho que Barbara ha trabajado, y lo nervioso que estaba por ella, aunque confiaba en que la adrenalina la ayudaría a brillar. 

Pero el show no fue solo un desfile: fue una prueba de cuánto puede arriesgarse alguien por seguir adelante a pesar del dolor, del temor y de las expectativas. Y Barbara lo hizo, presentándose elegante, segura, natural, a pesar de los tacones, las luces y los ojos encima

Dylan Sprouse no fue un espectador pasivo. Desde antes de que comenzara el show ya estaba mostrando gestos de cariño y apoyo: se le vio usando un prendedor de lazo amarillo, un símbolo de concienciación sobre la endometriosis, tema que Barbara había hecho público tras someterse a una cirugía por esta condición. 

En la alfombra rosa y entre entrevistas, Dylan mostró ese nerviosismo amoroso que muchas parejas reconocen: quiso verla bien, le dijo que la veía increíble, que la adoraba. Cuando le preguntaron si estaba interesado en ver a otras modelos del desfile, fue claro: “Solo me interesa ver a mi esposa.” 

En la edición anterior del show, 2024, también hubo gestos simpáticos, tiernos: Dylan llevó recortes de cartón con las caras de sus mascotas, buscando que Barbara se sintiera acompañada y reconfortada.

Barbara Palvin y Dylan Sprouse no han inventado el amor ni los gestos románticos, pero lo suyo tiene una fuerza especial porque combina realidad, sacrificio y visibilidad. Muchos modelos tienen parejas que los apoyan, pero no todos tienen a alguien dispuesto a aguantar la tensión de una pasarela sabiendo que ella no está al cien por ciento físicamente, que los tacones duelen, que las luces queman, el peso de la expectación. Dylan ha sido eso para Barbara: respaldo visible, emocional, público.

Esto crea algo más que una historia de pareja: es una historia que muchas personas pueden ver y con la que pueden identificarse. A veces, los aniversarios, los viajes y las fotos bonitas importan, sí, pero ver a alguien que lucha con una lesión, que se recupera de una operación, que se pone de pie ante el público siendo vulnerable… eso inspira. Y en una industria de belleza, perfección e ilusión, esas grietas humanas son lo que hace que los grandes gestos brillen aún más.

Este año Victoria’s Secret regresó con fuerza, con sus ángeles clásicos, con nuevas caras, con performances que combinan moda, espectáculo y presencia global. Que Barbara Palvin haya caminado nuevamente en esa pasarela, con la lesión reciente y tras su cirugía, demuestra que no solo se trata de vestir alas, sino de soportar la presión, de mantener disciplina, de explorar lo físico y emocional. 

Su atuendo previo al show, sus looks de backstage, su presencia en redes, todo ello mostró también que la moda puede ser lucha, celebración y reivindicación. Que detrás de una sonrisa en pasarela hay días de recuperación, de pruebas, de exigencia física. Que caminar ahí no es solo desfilar: es demostrar que la belleza va más allá del escote, más allá de los tacones, más allá de un pie perfecto.

El desfile será recordado por muchas razones: por la colección, por los ángeles veteranos que regresan, por las canciones, por el espectáculo. Pero lo que hizo especial este momento fue ver una pareja unida realmente. El actor que se preocupa por su esposa, que la apoya en público, que admira su fuerza. La modelo que, pese al dolor, se levanta, se entrena, se presenta, inspira.

Porque quizá eso es lo que todos admiramos: no solo la belleza, sino el coraje. No solo el amor, sino la lealtad. Ver a Barbara Palvin caminando con un pie parcialmente roto no disminuye su elegancia, la engrandece. Y ver a Dylan Sprouse en las gradas, orgulloso, emocionado, no es show mediático, sino compañía real.

En un mundo que a veces celebra solo lo perfecto, ellos nos recuerdan que brillar también es levantarse cuando todo indica que deberías permanecer en silencio. Que mirar con orgullo a alguien que ama, no importa lo grande o lo pequeño del gesto, es amar de verdad. Y que eso, al final, es lo que hace que los sueños de pasarela se sientan verdaderamente humanos.

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Erling Haaland lleva semanas siendo uno de los nombres más repetidos del Mundial 2026. Goles, récords, titulares, memes. Pero mientras el delantero noruego acapara todas las cámaras dentro del campo, hay una persona que lo acompaña con discreción. Su nombre es Isabel Haugseng Johansen, tiene 22 años, y el Mundial la convirtió, casi sin quererlo, en uno de los rostros más buscados de estas semanas.

Un pueblo pequeño

Para entender a Isabel hay que entender Bryne, una localidad costera del suroeste de Noruega con poco más de doce mil habitantes y un club de fútbol, el Bryne FK, que fue el punto de partida de dos carreras muy distintas. Haaland creció ahí y dio sus primeros pasos en ese club antes de que el mundo supiera quién era. Isabel también jugó en el equipo femenino del Bryne FK, donde fue considerada una de las promesas del mediocampo local.

Se conocieron siendo adolescentes, compartiendo canchas en el mismo pueblo. Fue ella quien dio el primer paso. «Me envió un mensaje. Jugaba en el mismo club que yo», contó Haaland al canal noruego NRK en noviembre de 2025. Isabel lo confirmó con una versión que tiene su propia gracia: «Me gustó primero su mejor amigo, pero cuando le vi a él, cambié de opinión. Creo que es el destino.»

La decisión de no existir públicamente

Lo que hace distinta a su historia de amor es lo que han decidido hacer. Ambos mantienen su vida amorosa fuera de las redes sociales. En una industria donde las parejas de los futbolistas más famosos del mundo construyen carreras paralelas frente a las cámaras, Isabel optó por el camino contrario.

La decisión se intensificó en diciembre de 2024, cuando nació su hijo Odín. Ambos acordaron mantener al niño completamente alejado del ojo público, sin fotos, sin publicaciones, sin apariciones. Actualmente, Isabel vive en Manchester junto a Haaland, acompañando su carrera en el City desde la distancia que ella misma eligió.

Perfil bajo, vida alta

Fuera del fútbol y de los focos, Isabel trabaja en el mundo de la moda y pasa la mayor parte del tiempo entre Manchester y Noruega. Su convivencia con Haaland, según él mismo contó en el programa The Rest Is Football, es tan cotidiana como la de cualquier pareja: «Mi esposa dijo que estaba harta del fútbol, que lo vemos todo el tiempo.» Para equilibrar, cocinan juntos y juegan videojuegos.

Su relación está lejos del glamour que rodea a otras parejas de su entorno. Esa sencillez es, precisamente, lo que más llama la atención de Isabel Haugseng Johansen. En un mundo donde la fama de Haaland podría haberle abierto todas las puertas que quisiera, ella eligió mantener su distancia. Sin embargo, el Mundial 2026 las abrió un momento, casi por accidente. Lo que haga con eso, como todo lo demás en su vida, lo decidirá ella sola.

Dua Lipa y Callum Turner oficializaron su amor el pasado 31 de mayo en una ceremonia civil en Londres, pero los festejos apenas estaban comenzando. Días después, la pareja fue fotografiada en Palermo, Sicilia, donde todo apunta a que se prepara una celebración más grande y especial, rodeada de familiares, amigos cercanos y algunos nombres importantes del mundo del entretenimiento. La expectativa no ha tardado en crecer, y los medios de todo el mundo tienen los ojos puestos en la isla.

La relación entre la cantante británico-albanesa y el actor se hizo pública en 2024 y, desde entonces, ambos han sabido mantener su vida personal lejos de los reflectores. Perfil bajo, pocas declaraciones y mucha discreción: esa ha sido su fórmula. Pero una boda de esta magnitud es difícil de pasar por alto. Según reportes internacionales, la pareja habría elegido algunos de los espacios históricos más icónicos de Sicilia para recibir a sus invitados, aunque los detalles oficiales siguen siendo escasos, tal como a ellos parece gustarles.

Una ciudad dividida

La llegada de Dua Lipa y Callum Turner a Palermo no ha dejado indiferente a nadie. Quienes trabajan en el turismo y el comercio local ven en el evento una gran oportunidad: cobertura mediática, visibilidad y el movimiento económico que genera una celebración de este nivel. Sin embargo, no todos comparten el entusiasmo. Otros residentes han expresado su incomodidad ante las restricciones temporales que inevitablemente acompañan a este tipo de eventos de alto perfil.

El debate no es nuevo ni exclusivo de Palermo. Cada vez más destinos turísticos europeos se enfrentan a la misma pregunta: ¿cómo encontrar el equilibrio entre los beneficios económicos que traen los grandes eventos y el impacto real que tienen en la vida cotidiana de quienes viven ahí? Es una conversación que, por ahora, no tiene una respuesta sencilla.

Palermo, un destino cada vez más atractivo para las celebridades

La elección de Palermo también habla del momento que vive la región. En los últimos años, Sicilia se ha posicionado como uno de los escenarios preferidos para bodas exclusivas, producciones audiovisuales y encuentros privados entre figuras internacionales. No es casualidad: uno de los espacios elegidos para los festejos es la Villa Valguarnera, en Bagheria, una mansión barroca del siglo XVIII que Condé Nast Traveler describe como «el escondite más romántico de Sicilia» y que se usó com locación para la miniserie de Netflix basada en El Gatopardo.

Los festejos continúan y Dua Lipa, que ya ha demostrado tener muy buen ojo para la estética en todo lo que hace, parece haber encontrado en Sicilia el escenario perfecto para uno de los momentos más importantes de su vida

Carolina Ramírez compartió con sus seguidores una de las noticias más importantes de su vida personal: el nacimiento de su primer hijo. La actriz colombiana, reconocida por producciones como La reina del flow, confirmó la llegada del bebé a través de sus redes sociales con un mensaje breve que rápidamente generó miles de reacciones.

“Soy mamá de SUR”, escribió la intérprete para anunciar el nacimiento del niño, ocurrido el 2 de junio. Con esa publicación también reveló el nombre elegido junto a su pareja, el productor argentino Martín Cornide. 

Una maternidad esperada a su propio ritmo

La noticia marca un momento especial para Ramírez, quien se convirtió en madre a los 42 años después de haber mantenido gran parte del embarazo lejos de la exposición pública. Aunque confirmó la gestación a comienzos de este año, la actriz optó por vivir el proceso con discreción y compartir los detalles únicamente cuando lo consideró oportuno.

Durante los últimos meses, la artista había mostrado algunos momentos de esta etapa, incluida su aparición en los Premios Platino, donde asistió con más de ocho meses de embarazo. Aquella imagen se convirtió en una de las últimas postales públicas antes del nacimiento de su hijo.

El significado detrás de Sur

El nombre del recién nacido despertó la curiosidad de sus seguidores desde el primer momento. Aunque la pareja no ha ofrecido una explicación extensa, la elección parece estar alineada con la visión espiritual que ambos han compartido en distintas ocasiones.

Cornide acompañó el anuncio con un mensaje en el que detalló algunos datos del nacimiento, entre ellos el peso y la estatura del bebé. También utilizó un lenguaje simbólico para describir la llegada de Sur, reflejando una perspectiva que ha estado presente en diferentes momentos de la relación.

Las primeras fotografías difundidas muestran a la actriz junto al recién nacido en las horas posteriores al parto. Sin exponer completamente la imagen del bebé, la pareja decidió compartir algunos instantes íntimos de este nuevo comienzo familiar.

 

Entre el éxito profesional y la vida familiar

La llegada de Sur coincide con una etapa de gran visibilidad para Carolina Ramírez. En los últimos años, la actriz ha consolidado una carrera que la convirtió en una de las figuras más reconocidas de la televisión colombiana, especialmente por su papel de Yeimy Montoya en La reina del flow.

Ahora, mientras continúa ligada a proyectos profesionales y mantiene una sólida conexión con su audiencia, la intérprete suma un nuevo rol a su historia personal: el de madre.

La noticia fue recibida con mensajes de felicitación de seguidores, colegas y figuras del entretenimiento, quienes celebraron junto a ella el inicio de una etapa que, según había expresado anteriormente, llegaría cuando sintiera que era el momento indicado.

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