La ciudad eterna volvió a ser protagonista de un evento inolvidable. Bajo el cálido resplandor del atardecer en el Foro Romano, Domenico Dolce presentó en solitario la última colección de Alta Moda de Dolce & Gabbana. Con una puesta en escena imponente que transformó la emblemática Via Sacra la arteria principal de la Antigua Roma en una pasarela majestuosa, 450 invitados de distintas partes del mundo fueron testigos de un desfile que fusionó historia, lujo y teatralidad. Entre los asistentes destacaron figuras del mundo digital, la alta sociedad, el arte y la realeza, pero fue Lady Kitty Spencer quien acaparó todas las miradas con su impecable presencia y estilo.

Con la gracia de una figura mitológica y la seguridad de quien domina el arte de la alta costura, Kitty Spencer hizo su entrada en la pasarela transformada en templo romano. Aunque no es nueva en el universo barroco de Dolce & Gabbana, esta aparición se consagra como una de las más impactantes: lució un vestido ricamente bordado con piedras y flores en relieve, un peinado majestuoso digno de la realeza clásica y una presencia que combinaba el porte de Grace Kelly con la mística de una vestal moderna con linaje Windsor.





