El flujo de migrantes en la frontera entre Perú y Chile volvió a intensificarse en los últimos días, generando una fuerte presión en los puntos de control del lado peruano. El incremento coincide con las recientes declaraciones del candidato presidencial chileno José Antonio Kast, quien advirtió que, de llegar al Gobierno, expulsará a todos los extranjeros en situación irregular, lo que ha provocado que cientos de migrantes intenten salir de Chile ante el temor de posibles deportaciones masivas.
Perú declara estado de emergencia y refuerza la frontera
El 28 de noviembre de 2025, el presidente José Jerí convocó a un Consejo de Ministros extraordinario para aprobar la declaratoria de estado de emergencia en la frontera sur, principalmente en la región de Tacna.
La medida autorizó el despliegue de las Fuerzas Armadas junto con la Policía Nacional del Perú (PNP) para reforzar la vigilancia en la Línea de la Concordia y otros puntos críticos.
Según fuentes oficiales, cerca de 100 militares y 100 policías fueron enviados a la zona entre el 29 y 30 de noviembre, concentrándose en la Panamericana Sur y pasos cercanos a la ciudad de Arica, Chile.
El objetivo principal es contener el ingreso de migrantes indocumentados y evitar aglomeraciones que puedan poner en riesgo la seguridad fronteriza.
Aumento del flujo y tensiones en el lado chileno
La presencia militar y policial se produjo luego de que la llegada de migrantes aumentara de forma sostenida. Muchos de ellos, al no conseguir ingresar al Perú, quedaron varados del lado chileno, lo que derivó en protestas y bloqueos temporales de vías que afectaron el tránsito en ambos países.
Las declaraciones de Kast avivaron la preocupación entre las comunidades migrantes.
El candidato presidencial dijo:
“Si usted no se va voluntariamente, lo vamos a detener, lo vamos a retener, lo vamos a expulsar, y se va a ir con lo puesto”.
Estas afirmaciones generaron que decenas de familias, incluidos menores de edad, intentaran abandonar Chile de manera apresurada.

Perú y Chile activan un Comité Binacional para enfrentar la crisis
Ante la creciente presión migratoria, las cancillerías de ambos países instalaron este lunes el Comité Binacional de Cooperación Migratoria, una instancia destinada a coordinar acciones conjuntas y evitar un colapso humanitario.
El canciller peruano Hugo de Zela informó que el comité ya inició un diagnóstico compartido sobre la situación en la frontera Tacna–Arica y enfatizó que la crisis no debe ser abordada de manera unilateral:
“No queremos verlo como un problema solo de Chile o solo de Perú, sino como un problema compartido”.
Entre los acuerdos iniciales destacan:
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Fortalecimiento de la cooperación policial.
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Intercambio de información migratoria en tiempo real.
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Patrullajes y controles coordinados para frenar el ingreso irregular.
Asimismo, se activó el mecanismo RAMPOL y se anunció la conformación de un grupo técnico de trabajo que se reunirá en Tacna en los próximos días.
¿Habrá un corredor humanitario?
En respuesta a los pedidos de algunos migrantes para crear un corredor humanitario hacia Ecuador, el canciller descartó, por ahora, esa posibilidad.
Señaló que una medida de ese tipo requiere la aprobación del Gobierno ecuatoriano, algo que no ha sido planteado oficialmente.
Sin embargo, el Gobierno peruano aseguró que evaluará casos vulnerables, especialmente de niños, mujeres y adultos mayores, para evitar riesgos humanitarios graves.

Reacciones desde Chile
La tensión también generó pronunciamientos del lado chileno.
El senador electo Rodolfo Cárter sostuvo que quien asuma la Presidencia de Chile en marzo de 2026 deberá coordinar estrechamente con el Gobierno peruano para resolver el problema migratorio en la frontera Tacna–Arica.
Por su parte, Stephanie Jeldrez, diputada electa por Arica y Parinacota y miembro del Partido Republicano, afirmó que su región ha sufrido las consecuencias sociales y económicas de la migración irregular. Pidió al Gobierno chileno asumir un rol más activo en la gestión de la crisis.
Una situación que sigue en desarrollo
A pesar de la presencia reforzada de militares y policías, las autoridades peruanas informaron que ninguno de los grupos que evadió controles en territorio chileno logró ingresar al Perú.
El Ministerio del Interior evalúa aumentar aún más el número de agentes en la zona.
Mientras tanto, la crisis continúa evolucionando minuto a minuto, con un flujo migratorio persistente que mantiene la frontera sur bajo estricta vigilancia y obliga a ambos países a fortalecer la coordinación para evitar nuevos episodios de tensión.




