Mano sobre mano en la alfombra roja, una química que «vibra» y un Keith Urban devastado. Te contamos la intrahistoria de la pareja australiana que ha pasado de ser «familia» a protagonizar el romance más inesperado de Hollywood este 2026.
En el universo de las estrellas, hay gestos que valen más que mil comunicados oficiales. La última gala en Nueva York para la presentación de Scarpetta, la nueva gran apuesta de Prime Video, ha dejado al mundo del espectáculo en vilo. No es solo que Nicole Kidman haya vuelto a demostrar por qué es la reina del thriller; es que su complicidad con Simon Baker ha traspasado la pantalla de una forma tan evidente que los rumores de romance han pasado de ser meros susurros a un grito unísono en las redacciones de todo el globo.

El gesto que lo cambió todo: Una mano entrelazada
Lo que debía ser un posado profesional más se convirtió en el nacimiento de una leyenda urbana —o real—. Kidman y Baker no solo sonrieron a los flasheados; posaron cogidos de la mano con una naturalidad pasmosa. Tras la proyección, la fiesta posterior fue el escenario de confidencias al oído y una cercanía que pocos amigos mantienen bajo la mirada inquisidora de la prensa.
«Tenemos una química que vibra», confesó Nicole en una entrevista reciente, admitiendo que fue ella misma quien «suplicó» al protagonista de El Mentalista que aceptara el papel del perfilador del FBI Benton Wesley. Una insistencia que hoy cobra un nuevo significado.
De «familia» a pareja: Una historia de tres décadas
Para entender la magnitud de este acercamiento, hay que mirar hacia atrás. Nicole y Simon no son extraños; son prácticamente familia. Se conocen desde sus inicios en la industria junto a Naomi Watts. Simon llegó a vivir en casa de Nicole durante su matrimonio con Tom Cruise, y la actriz es la madrina de uno de los hijos de Baker.
Esta confianza ciega es la que, según ellos, facilita las escenas más íntimas. «Cualquier incomodidad desaparece rápido», asegura Simon, de 56 años. Sin embargo, lo que antes era una «amistad fraternal» parece haber mutado tras los giros del destino: Nicole puso fin a su matrimonio de 19 años con Keith Urban el pasado septiembre, mientras que Simon está soltero desde 2020. Las piezas del rompecabezas parecen encajar por fin.

La «peor pesadilla» de Keith Urban
Pero donde hay luz, también hay sombras. Mientras el público celebra la posible unión de los dos iconos australianos, el entorno de Keith Urban describe un panorama desolador. Fuentes cercanas aseguran que el cantante de country está «devastado» y que ver esas imágenes de complicidad ha sido su «peor pesadilla».
Para Urban, no es solo la rapidez con la que Nicole parece haber pasado página, sino la persona elegida. Simon ha sido como un «tío divertido» para las hijas del matrimonio, Sunday Rose y Faith Margaret, y la posibilidad de que ahora ocupe un lugar diferente en la dinámica familiar tiene al músico en estado de shock. «Se siente traicionado», afirma el informante, especialmente al ver a su exesposa presumir de esa «unión especial» en entrevistas internacionales.
¿Estrategia de marketing o amor real?
Por ahora, los protagonistas juegan al despiste. Nicole prefiere blindar su intimidad por «respeto a su familia», mientras que Simon responde con humor británico sobre sus secretos personales. Sin embargo, en un Hollywood donde cada movimiento está calculado, esa mano entrelazada en la Gran Manzana parece ser el primer capítulo de una historia que apenas comienza.
¿Es el inicio del romance definitivo del 2026 o simplemente dos viejos amigos apoyándose en un momento de cambio? De lo que no hay duda es de que la química entre Nicole Kidman y Simon Baker es, efectivamente, algo que vibra con fuerza propia.




