La réplica de la Estatua de la Libertad instalada frente a una megatienda de la cadena Havan, en la ciudad de Guaíba, en el estado brasileño de Rio Grande do Sul, colapsó parcialmente este lunes 15 de diciembre tras ser impactada por ráfagas extremas de viento asociadas a un fuerte temporal que afectó a gran parte de la región sur de Brasil.
De acuerdo con las primeras informaciones, la estructura perdió su parte superior —incluida la cabeza— y el cuerpo de la escultura quedó apoyado sobre el pedestal. Fragmentos de la réplica quedaron esparcidos en el estacionamiento del establecimiento comercial, lo que generó escenas de sorpresa entre vecinos y transeúntes. Afortunadamente, no se reportaron personas heridas ni daños a vehículos en el momento del incidente.
Testigos relatan el impacto del derrumbe
Roselaine Melo, residente de la zona, contó que acudió al lugar tras recibir un video que mostraba el momento posterior al colapso. “Cuando llegué, la estatua estaba completamente en el suelo. Se inclinó, cayó y terminó hecha añicos”, relató, describiendo el estado en el que quedó la réplica tras la fuerza del viento.

El hecho ocurrió mientras se mantenía activa una alerta roja por condiciones meteorológicas severas, emitida por los organismos de defensa civil debido a la intensidad de las ráfagas registradas en varias ciudades del estado.
Vientos cercanos a los 100 km/h azotaron la región
La Defensa Civil de Rio Grande do Sul informó que el temporal afectó al menos a 28 municipios, provocando caídas de árboles, interrupciones en el suministro eléctrico y daños en estructuras. En la ciudad de Canoas se registraron ráfagas de hasta 96,3 km/h, mientras que en Passo Fundo los vientos alcanzaron los 99,9 km/h. En Porto Alegre, capital del estado, se midieron ráfagas de 83,3 km/h.
Según las autoridades, las condiciones climáticas extremas superaron los 90 km/h en varios puntos del estado, un factor determinante para el colapso de estructuras de gran tamaño expuestas al aire libre.
Respuesta de Havan y medidas de seguridad
Tras el derrumbe, la empresa Havan emitió un comunicado en el que informó que el área fue inmediatamente aislada como medida preventiva y confirmó que no hubo daños a terceros. La compañía precisó que la estructura afectada correspondía únicamente a la estatua, de aproximadamente 24 metros de altura, mientras que el pedestal no sufrió daños estructurales.
Asimismo, la empresa señaló que la réplica contaba con Anotación de Responsabilidad Técnica (ART) y que había sido instalada en ese punto desde el año 2020. Un equipo técnico especializado iniciará las labores de desmontaje de los restos de la estructura y realizará una inspección para determinar con precisión las causas del colapso.
El incidente vuelve a poner en debate la resistencia de estructuras monumentales frente a fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes en la región, y refuerza la necesidad de evaluaciones constantes de seguridad ante eventos climáticos severos.




