Cuando decir “basta” lo cambia todo: la confesión de Vicky Martín Berrocal que marca un antes y un después

Romper con las malas costumbres no es solo una cuestión de fuerza de voluntad: es una decisión profunda sobre quién quieres ser y cómo quieres vivir.

Estaba harta de pensar que esto podía conmigo”.

No es una frase lanzada al azar ni una declaración vacía. En esas pocas palabras, Vicky Martín Berrocal (52) condensó un punto de inflexión vital: el instante exacto en el que dejó de verse atrapada por un hábito nocivo y decidió recuperar el control. Más allá de hablar de dejar de fumar, su reflexión abrió una conversación mucho más amplia, íntima y universal: el cansancio de sentirse dominada por conductas que ya no encajan con la persona que una quiere ser.

Porque, en el fondo, todas hemos estado ahí. En ese lugar incómodo en el que sabes que algo no te hace bien, pero sigue formando parte de tu rutina. Hábitos que se cuelan en el día a día casi sin darte cuenta: fumar “solo uno”, picar por ansiedad, posponerlo todo, vivir pegada al móvil, acostarte siempre más tarde de lo que prometiste, no saber poner límites o priorizar a cualquiera antes que a ti misma. No siempre parecen graves, pero pesan. Y desgastan. Sobre todo, cuando empiezas a sentir que ya no te representan.

El verdadero agotamiento no es el hábito, es la lucha interna

Lo que resulta especialmente potente del mensaje de Vicky no es el hábito concreto que decidió abandonar, sino la emoción que lo precede: el hartazgo. Ese cansancio profundo que aparece cuando te das cuenta de que no quieres seguir viviendo en modo resistencia. Porque cambiar desde la obligación suele convertirse en una batalla constante: te controlas, aguantas, te prometes que esta vez sí… hasta que fallas. Y entonces llega la culpa, la sensación de derrota y la idea de que “no sirvo para esto”.

Ahí está el gran error. Pensar que el cambio consiste únicamente en dejar de hacer algo. Cuando, en realidad, los hábitos no son solo acciones repetidas: son una expresión directa de la identidad. No hacemos lo que hacemos por casualidad; lo hacemos porque, de alguna manera, encaja con la imagen que tenemos de nosotras mismas.

Por eso, cuando el cambio se plantea solo desde el control externo, rara vez se sostiene. No porque falte capacidad, sino porque el sistema interno sigue intacto. Intentas vivir de una forma nueva con una identidad antigua, y esa incoherencia acaba pasando factura.

Vicky Martín Berrocal

Dejar de preguntarte “¿cómo lo dejo?” para empezar a pensar “¿en quién me quiero convertir?”

El giro real ocurre cuando cambia la narrativa interna. Vicky no habla de imponerse una norma ni de castigarse. Habla de estar harta de sentirse dominada. Ese matiz lo cambia todo. En ese momento, deja de verse como alguien atrapada por un hábito y empieza a verse como alguien capaz de decidir. Capaz de elegir.

Ese es el punto de inflexión del que hablan muchos expertos en cambio de conducta: el verdadero cambio no empieza en la acción, sino en la identidad. No se trata solo de dejar de fumar, de comer mejor o de ser más constante. Se trata de redefinir quién eres. Cuando empiezas a decirte “soy una persona que cuida su salud”, “soy alguien que se respeta” o “soy una mujer que elige lo que le hace bien”, las decisiones empiezan a alinearse casi de forma natural. No porque no cuesten, sino porque dejan de sentirse forzadas.

Identidad, sistemas y pequeños gestos que lo sostienen todo

Otro de los grandes errores habituales es confiarlo todo a la motivación. La motivación es caprichosa: aparece, desaparece y no siempre está disponible. Por eso, el cambio real no depende tanto de las ganas como de los sistemas que construyes alrededor de tu vida. Mantener el mismo entorno, las mismas rutinas y las mismas señales mientras esperas un resultado distinto suele llevar, inevitablemente, al mismo punto de partida.

El cambio se sostiene cuando diseñas tu día a día para ponértelo fácil. Cuando reduces la fricción, cuando empiezas pequeño, cuando aceptas que no hace falta hacerlo perfecto. Mejorar un poco cada día, aunque parezca insignificante, acaba transformándolo todo. Porque los hábitos no se construyen por perfección, sino por repetición.

Y aquí aparece una idea liberadora: fallar no te define. Rendirse, sí. Un tropiezo no borra lo que ya has avanzado. Lo que marca la diferencia es volver cuanto antes, sin castigarte, sin convertir un desliz en una excusa para abandonar. La identidad se construye por acumulación, no por impecabilidad.

Vicky Martín Berrocal

Elegir con coherencia, no vivir en lucha

En el fondo, el mensaje que deja esta reflexión va mucho más allá de un hábito concreto. Habla de coherencia interna. De dejar de vivir peleada contigo misma y empezar a actuar desde un lugar alineado con lo que quieres ser. No se trata de fuerza de voluntad infinita ni de grandes gestos heroicos, sino de decisiones pequeñas, sostenidas y conscientes.

Decidir quién quieres ser. Construir sistemas que te acompañen. Empezar pequeño. Aceptar la imperfección. Volver cuando fallas. Y, sobre todo, dejar de pensar que algo puede contigo.

Porque, como deja entrever Vicky Martín Berrocal, el verdadero cambio empieza el día que te cansas de sentirte dominada… y eliges ser libre.

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La marca peruana transforma la saponina de la cáscara de quinua y los extractos de plantas andinas en productos para el cuidado cotidiano del hogar.

Reconocida mundialmente por su valor alimenticio, la quinua ahora protagoniza una propuesta inesperada: la limpieza del hogar. Hanqa, marca peruana desarrollada por la Biotech Natural Centric S.A.C., aprovecha la saponina presente en la capa exterior de este grano para crear productos inspirados en la biodiversidad del país.

Su línea incluye lavavajillas, desengrasante, limpiapisos y limpiavidrios, elaborados con saponina de quinua, extractos de plantas y aceites esenciales. La propuesta está dirigida a familias y consumidores que buscan cuidar sus espacios mediante alternativas de origen vegetal.

De la quinua al cuidado cotidiano del hogar

El diferencial de Hanqa está en combinar innovación, identidad peruana y funcionalidad. Cada producto incorpora ingredientes botánicos que aportan aromas y características particulares, convirtiendo las tareas domésticas en una experiencia más agradable y consciente.

La marca responde, además, a una nueva forma de entender el cuidado del hogar. Hoy, los consumidores no solo buscan resultados visibles, sino también conocer el origen de los ingredientes presentes en los productos que utilizan diariamente.

Esta preocupación cobra especial importancia en hogares con niños, mascotas o personas que desean reducir la presencia de ingredientes agresivos en sus rutinas. Para ellos, elegir con qué limpiar también forma parte de una vida orientada al bienestar.

Hanqa propone llevar esa decisión consciente a diferentes espacios de la casa. Desde el lavado de los platos hasta la limpieza de pisos, vidrios y superficies, su línea busca acompañar las actividades cotidianas con fórmulas inspiradas en recursos naturales del Perú.

La saponina de quinua ocupa un lugar central dentro de esta propuesta. Tradicionalmente separada del grano durante su procesamiento, esta sustancia encuentra una nueva aplicación como componente de productos destinados a la limpieza doméstica.

De esta manera, la marca presenta una mirada innovadora sobre el aprovechamiento de la biodiversidad. Un ingrediente asociado principalmente con la agricultura y la alimentación se convierte en el punto de partida para desarrollar soluciones de uso diario.

Los extractos de plantas peruanas y los aceites esenciales complementan las fórmulas, aportando una identidad sensorial vinculada con los aromas de la naturaleza. Así, Hanqa busca diferenciarse dentro de una categoría tradicionalmente dominada por propuestas convencionales.

Innovación peruana con respaldo institucional

La iniciativa también cuenta con el respaldo del ecosistema peruano de innovación. Su proyecto fue seleccionado por Startup Perú, iniciativa gestionada por ProInnóvate, programa del Ministerio de la Producción que impulsa emprendimientos innovadores con potencial de crecimiento.

Este reconocimiento destaca la capacidad de los emprendimientos nacionales para convertir recursos locales en productos con valor agregado. También demuestra que la innovación peruana puede llegar a actividades tan cotidianas como limpiar la cocina o lavar los platos.

Con esta propuesta, Hanqa busca posicionarse como una marca que conecta ciencia, naturaleza e identidad nacional. Su visión no se limita a ofrecer productos de limpieza, sino a promover una relación más consciente con el hogar y con los recursos del país.

En un mercado en constante transformación, la marca peruana abre una conversación sobre el futuro de la limpieza: fórmulas inspiradas en plantas, ingredientes de origen local y soluciones pensadas para las necesidades de las familias actuales.

La quinua encuentra así un nuevo lugar en los hogares. Esta vez, no solo aparece sobre la mesa, sino también en el cuidado de platos, pisos, vidrios y superficies, demostrando que la riqueza natural del Perú todavía tiene muchas historias por revelar.

 
 
 

Erling Haaland lleva semanas siendo uno de los nombres más repetidos del Mundial 2026. Goles, récords, titulares, memes. Pero mientras el delantero noruego acapara todas las cámaras dentro del campo, hay una persona que lo acompaña con discreción. Su nombre es Isabel Haugseng Johansen, tiene 22 años, y el Mundial la convirtió, casi sin quererlo, en uno de los rostros más buscados de estas semanas.

Un pueblo pequeño

Para entender a Isabel hay que entender Bryne, una localidad costera del suroeste de Noruega con poco más de doce mil habitantes y un club de fútbol, el Bryne FK, que fue el punto de partida de dos carreras muy distintas. Haaland creció ahí y dio sus primeros pasos en ese club antes de que el mundo supiera quién era. Isabel también jugó en el equipo femenino del Bryne FK, donde fue considerada una de las promesas del mediocampo local.

Se conocieron siendo adolescentes, compartiendo canchas en el mismo pueblo. Fue ella quien dio el primer paso. «Me envió un mensaje. Jugaba en el mismo club que yo», contó Haaland al canal noruego NRK en noviembre de 2025. Isabel lo confirmó con una versión que tiene su propia gracia: «Me gustó primero su mejor amigo, pero cuando le vi a él, cambié de opinión. Creo que es el destino.»

La decisión de no existir públicamente

Lo que hace distinta a su historia de amor es lo que han decidido hacer. Ambos mantienen su vida amorosa fuera de las redes sociales. En una industria donde las parejas de los futbolistas más famosos del mundo construyen carreras paralelas frente a las cámaras, Isabel optó por el camino contrario.

La decisión se intensificó en diciembre de 2024, cuando nació su hijo Odín. Ambos acordaron mantener al niño completamente alejado del ojo público, sin fotos, sin publicaciones, sin apariciones. Actualmente, Isabel vive en Manchester junto a Haaland, acompañando su carrera en el City desde la distancia que ella misma eligió.

Perfil bajo, vida alta

Fuera del fútbol y de los focos, Isabel trabaja en el mundo de la moda y pasa la mayor parte del tiempo entre Manchester y Noruega. Su convivencia con Haaland, según él mismo contó en el programa The Rest Is Football, es tan cotidiana como la de cualquier pareja: «Mi esposa dijo que estaba harta del fútbol, que lo vemos todo el tiempo.» Para equilibrar, cocinan juntos y juegan videojuegos.

Su relación está lejos del glamour que rodea a otras parejas de su entorno. Esa sencillez es, precisamente, lo que más llama la atención de Isabel Haugseng Johansen. En un mundo donde la fama de Haaland podría haberle abierto todas las puertas que quisiera, ella eligió mantener su distancia. Sin embargo, el Mundial 2026 las abrió un momento, casi por accidente. Lo que haga con eso, como todo lo demás en su vida, lo decidirá ella sola.

Dua Lipa y Callum Turner oficializaron su amor el pasado 31 de mayo en una ceremonia civil en Londres, pero los festejos apenas estaban comenzando. Días después, la pareja fue fotografiada en Palermo, Sicilia, donde todo apunta a que se prepara una celebración más grande y especial, rodeada de familiares, amigos cercanos y algunos nombres importantes del mundo del entretenimiento. La expectativa no ha tardado en crecer, y los medios de todo el mundo tienen los ojos puestos en la isla.

La relación entre la cantante británico-albanesa y el actor se hizo pública en 2024 y, desde entonces, ambos han sabido mantener su vida personal lejos de los reflectores. Perfil bajo, pocas declaraciones y mucha discreción: esa ha sido su fórmula. Pero una boda de esta magnitud es difícil de pasar por alto. Según reportes internacionales, la pareja habría elegido algunos de los espacios históricos más icónicos de Sicilia para recibir a sus invitados, aunque los detalles oficiales siguen siendo escasos, tal como a ellos parece gustarles.

Una ciudad dividida

La llegada de Dua Lipa y Callum Turner a Palermo no ha dejado indiferente a nadie. Quienes trabajan en el turismo y el comercio local ven en el evento una gran oportunidad: cobertura mediática, visibilidad y el movimiento económico que genera una celebración de este nivel. Sin embargo, no todos comparten el entusiasmo. Otros residentes han expresado su incomodidad ante las restricciones temporales que inevitablemente acompañan a este tipo de eventos de alto perfil.

El debate no es nuevo ni exclusivo de Palermo. Cada vez más destinos turísticos europeos se enfrentan a la misma pregunta: ¿cómo encontrar el equilibrio entre los beneficios económicos que traen los grandes eventos y el impacto real que tienen en la vida cotidiana de quienes viven ahí? Es una conversación que, por ahora, no tiene una respuesta sencilla.

Palermo, un destino cada vez más atractivo para las celebridades

La elección de Palermo también habla del momento que vive la región. En los últimos años, Sicilia se ha posicionado como uno de los escenarios preferidos para bodas exclusivas, producciones audiovisuales y encuentros privados entre figuras internacionales. No es casualidad: uno de los espacios elegidos para los festejos es la Villa Valguarnera, en Bagheria, una mansión barroca del siglo XVIII que Condé Nast Traveler describe como «el escondite más romántico de Sicilia» y que se usó com locación para la miniserie de Netflix basada en El Gatopardo.

Los festejos continúan y Dua Lipa, que ya ha demostrado tener muy buen ojo para la estética en todo lo que hace, parece haber encontrado en Sicilia el escenario perfecto para uno de los momentos más importantes de su vida

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