Increíble giro en Tailandia: mujer ‘revive’ dentro del ataúd y detiene su propia cremación

La persona había dejado de responder por completo a cualquier tipo de estímulo, y su respiración se volvió tan tenue que resultaba prácticamente imposible detectarla.
A simple vista, parecía haber entrado en un estado irreversible, lo que llevó a sus familiares y al personal de salud a asumir que había fallecido.

Sin embargo, este aparente estado de quietud total no hacía más que ocultar una frágil actividad vital que pasaba desapercibida. Los presentes describieron cómo, pese a los intentos por reanimarla o generar alguna reacción, su cuerpo permanecía inmóvil, sin señales evidentes de vida.

Ante la falta de respuestas y la ausencia de movimientos, se tomó la decisión de iniciar los preparativos correspondientes, creyendo firmemente que su ciclo había terminado. La familia, consternada, comenzó a organizar las ceremonias habituales, sin imaginar lo que ocurriría después.

Lo que siguió fue un inesperado giro que dejó a todos impactados: aquella aparente inmovilidad no era el final, sino una pausa inexplicable. Minutos antes de que el proceso avanzara, la mujer mostró señales de vida, rompiendo con toda expectativa y convirtiéndose en protagonista de un hecho extraordinario.

La escena que se vivió en el templo Wat Rat Prakhong Tham, ubicado en la provincia tailandesa de Nonthaburi, quedará grabada para siempre en la memoria de quienes estuvieron presentes. Justo cuando la ceremonia de cremación estaba a punto de comenzar, un sonido inesperado surgió desde el interior del ataúd blanco que reposaba en la parte trasera de la camioneta. El personal, sorprendido y desconcertado, se apresuró a abrirlo. Lo que encontraron desafió toda lógica: la mujer que estaban a punto de despedir seguía con vida.

El sorprendente episodio había comenzado días antes, en la provincia de Phitsanulok, situada casi 500 kilómetros al norte de Bangkok. Allí, una mujer de 65 años llevaba dos largos años postrada en cama, dependiendo por completo de los cuidados de su familia. Su estado de salud se deterioró de manera repentina, y dos días antes del viaje dejó de reaccionar a cualquier estímulo. Su respiración era tan débil que resultaba imperceptible incluso para quienes la conocían bien.

Ante la total ausencia de señales vitales, su hermano asumió que había fallecido. En un acto cargado de dolor, decidió colocarla en un ataúd siguiendo las tradiciones locales y emprendió el viaje hacia el lugar donde cumpliría sus últimos deseos. Sin embargo, lo que parecía ser un traslado final se convertiría en un trayecto insólito y revelador.

La primera parada del hermano fue en un hospital de Bangkok, ya que la mujer había manifestado en vida su voluntad de donar sus órganos. Este gesto altruista, sin embargo, se vio frustrado. El centro médico rechazó el procedimiento porque no contaban con un certificado oficial de defunción, documento imprescindible para activar cualquier protocolo de donación y manipulación de restos.

Sin opciones en el hospital y deseoso de cumplir con lo que creía era la voluntad de su hermana, el hombre decidió dirigirse entonces al templo Wat Rat Prakhong Tham. Este lugar es conocido por brindar servicios de cremación gratuitos a familias de escasos recursos, por lo que parecía la alternativa más adecuada. No obstante, allí también recibió la misma respuesta: sin la documentación correspondiente, era imposible proceder con la cremación.

Fue en ese momento de incertidumbre, cuando la situación parecía estancada, que ocurrió lo inimaginable. Mientras el hermano y el personal del templo discutían los siguientes pasos, el misterioso sonido proveniente del ataúd lo cambió todo. Un leve golpe, seguido de un gemido, alertó a quienes estaban cerca y generó un ambiente de shock y confusión.

La tensión creció mientras abrían cuidadosamente la tapa del ataúd. La mujer, que había permanecido inmóvil durante horas, comenzó a mover débilmente sus labios y parpados, dando señales inequívocas de vida. Los presentes quedaron atónitos, sin poder entender cómo alguien declarado muerto de manera informal podía volver a mostrar signos vitales.

Los monjes y el personal reaccionaron de inmediato, llamando a los servicios de emergencia para trasladarla a un hospital cercano. Lo que debía ser una ceremonia de despedida se transformó en un rescate inesperado, lleno de asombro y alivio. La mujer fue llevada con urgencia para recibir atención médica, mientras su historia comenzaba a difundirse rápidamente entre la comunidad.

Este inusual caso abrió una conversación sobre la importancia de los certificados médicos y las verificaciones oficiales en situaciones de fallecimiento, especialmente en zonas rurales o de bajos recursos. También generó un profundo debate sobre los límites del cuerpo humano y los raros estados de conciencia reducida que pueden confundirse con la muerte.

Finalmente, la familia, aunque aún en estado de shock, expresó su agradecimiento por lo sucedido. Lo que parecía el final se convirtió en una segunda oportunidad inesperada para la mujer. Y para quienes vivieron el momento, fue una experiencia tan extraordinaria que, sin duda, permanecerá como una de las historias más sorprendentes que hayan presenciado.

El gerente de asuntos generales del templo fue quien finalmente percibió que la mujer seguía con vida. Mientras conversaba con el hermano de la presunta fallecida, Pairat Soodthoop escuchó un sonido extraño proveniente del ataúd, un ligero golpe que le llamó la atención de inmediato. Al principio pensó que podía tratarse de una ilusión auditiva, quizás un ruido generado por la estructura de la camioneta o por el movimiento del aire, pero algo en su intuición le hizo acercarse unos pasos más.

Con el ceño fruncido y la incertidumbre dibujada en el rostro, Soodthoop pidió que abrieran el féretro para asegurarse de que todo estaba en orden. Los presentes dudaron unos segundos, creyendo que se trataba de una falsa alarma, pero accedieron a su solicitud. En cuanto la tapa fue levantada, la sorpresa fue total: la mujer que se creía muerta estaba respirando, aunque débilmente, y mostraba un ligero movimiento en los labios y las manos.

El gerente relató después que incluso era posible que la mujer hubiera estado golpeando el interior del ataúd por varios minutos sin que nadie lo notara, debido al ruido del entorno y la falta de atención en ese momento crítico. La sola idea de que hubiera estado consciente dentro del féretro estremeció a todo el personal del templo, que no podía creer lo que estaban presenciando.

Ante este descubrimiento, la ceremonia quedó suspendida de inmediato. Lo que estaba a punto de convertirse en un acto final se transformó en un urgente operativo de rescate. El abad del templo, visiblemente conmocionado, ordenó actuar con rapidez y solicitó que la mujer fuese trasladada a un hospital cercano para recibir atención médica especializada.

Los monjes y empleados del templo colaboraron para sacarla del ataúd con extrema delicadeza, temerosos de empeorar su estado. Su cuerpo, frágil y debilitado, fue colocado en una camilla mientras se coordinaba su traslado. La atmósfera se llenó de una mezcla de incredulidad y alivio, pues todos comprendían lo cerca que había estado de un desenlace trágico.

Ya en el hospital, la mujer fue ingresada de urgencia y puesta bajo estricta supervisión médica. Los doctores que la recibieron quedaron sorprendidos por su estado: aunque muy débil y apenas consciente, aún conservaba signos vitales suficientes como para iniciar un tratamiento de estabilización inmediata.

Los primeros informes médicos sugieren que la mujer pudo haber sufrido una crisis de salud severa que redujo drásticamente su respiración y sus signos externos, llevándola a un estado casi imperceptible de vida. Esta condición, aunque rara, puede provocar episodios de inconsciencia profunda tan intensos que pueden confundirse con la muerte, especialmente cuando no hay especialistas cerca para evaluar la situación.

A partir de ese momento, las autoridades comenzaron a investigar más a fondo qué condición médica específica pudo haber ocasionado tal episodio. No descartan que se trate de una afección neurológica o metabólica desconocida, o incluso de un cuadro de coma profundo que, en ausencia de equipos adecuados, generó un diagnóstico erróneo por parte de la familia.

El caso ha despertado preocupación y reflexión en la comunidad local, especialmente en torno a la importancia de la certificación médica oficial antes de proceder con cualquier rito funerario. La historia, además, ha servido como recordatorio de que el cuerpo humano puede reaccionar de formas inesperadas y que, en situaciones críticas, es indispensable contar con evaluaciones profesionales.

Mientras tanto, la familia permanece a la espera de la evolución de la mujer, agradecida por el giro milagroso que evitó una tragedia. Aunque el camino de recuperación será largo, lo ocurrido ya se considera un auténtico rescate providencial que difícilmente será olvidado por quienes estuvieron allí.

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TENDENCIA

Erling Haaland lleva semanas siendo uno de los nombres más repetidos del Mundial 2026. Goles, récords, titulares, memes. Pero mientras el delantero noruego acapara todas las cámaras dentro del campo, hay una persona que lo acompaña con discreción. Su nombre es Isabel Haugseng Johansen, tiene 22 años, y el Mundial la convirtió, casi sin quererlo, en uno de los rostros más buscados de estas semanas.

Un pueblo pequeño

Para entender a Isabel hay que entender Bryne, una localidad costera del suroeste de Noruega con poco más de doce mil habitantes y un club de fútbol, el Bryne FK, que fue el punto de partida de dos carreras muy distintas. Haaland creció ahí y dio sus primeros pasos en ese club antes de que el mundo supiera quién era. Isabel también jugó en el equipo femenino del Bryne FK, donde fue considerada una de las promesas del mediocampo local.

Se conocieron siendo adolescentes, compartiendo canchas en el mismo pueblo. Fue ella quien dio el primer paso. «Me envió un mensaje. Jugaba en el mismo club que yo», contó Haaland al canal noruego NRK en noviembre de 2025. Isabel lo confirmó con una versión que tiene su propia gracia: «Me gustó primero su mejor amigo, pero cuando le vi a él, cambié de opinión. Creo que es el destino.»

La decisión de no existir públicamente

Lo que hace distinta a su historia de amor es lo que han decidido hacer. Ambos mantienen su vida amorosa fuera de las redes sociales. En una industria donde las parejas de los futbolistas más famosos del mundo construyen carreras paralelas frente a las cámaras, Isabel optó por el camino contrario.

La decisión se intensificó en diciembre de 2024, cuando nació su hijo Odín. Ambos acordaron mantener al niño completamente alejado del ojo público, sin fotos, sin publicaciones, sin apariciones. Actualmente, Isabel vive en Manchester junto a Haaland, acompañando su carrera en el City desde la distancia que ella misma eligió.

Perfil bajo, vida alta

Fuera del fútbol y de los focos, Isabel trabaja en el mundo de la moda y pasa la mayor parte del tiempo entre Manchester y Noruega. Su convivencia con Haaland, según él mismo contó en el programa The Rest Is Football, es tan cotidiana como la de cualquier pareja: «Mi esposa dijo que estaba harta del fútbol, que lo vemos todo el tiempo.» Para equilibrar, cocinan juntos y juegan videojuegos.

Su relación está lejos del glamour que rodea a otras parejas de su entorno. Esa sencillez es, precisamente, lo que más llama la atención de Isabel Haugseng Johansen. En un mundo donde la fama de Haaland podría haberle abierto todas las puertas que quisiera, ella eligió mantener su distancia. Sin embargo, el Mundial 2026 las abrió un momento, casi por accidente. Lo que haga con eso, como todo lo demás en su vida, lo decidirá ella sola.

Dua Lipa y Callum Turner oficializaron su amor el pasado 31 de mayo en una ceremonia civil en Londres, pero los festejos apenas estaban comenzando. Días después, la pareja fue fotografiada en Palermo, Sicilia, donde todo apunta a que se prepara una celebración más grande y especial, rodeada de familiares, amigos cercanos y algunos nombres importantes del mundo del entretenimiento. La expectativa no ha tardado en crecer, y los medios de todo el mundo tienen los ojos puestos en la isla.

La relación entre la cantante británico-albanesa y el actor se hizo pública en 2024 y, desde entonces, ambos han sabido mantener su vida personal lejos de los reflectores. Perfil bajo, pocas declaraciones y mucha discreción: esa ha sido su fórmula. Pero una boda de esta magnitud es difícil de pasar por alto. Según reportes internacionales, la pareja habría elegido algunos de los espacios históricos más icónicos de Sicilia para recibir a sus invitados, aunque los detalles oficiales siguen siendo escasos, tal como a ellos parece gustarles.

Una ciudad dividida

La llegada de Dua Lipa y Callum Turner a Palermo no ha dejado indiferente a nadie. Quienes trabajan en el turismo y el comercio local ven en el evento una gran oportunidad: cobertura mediática, visibilidad y el movimiento económico que genera una celebración de este nivel. Sin embargo, no todos comparten el entusiasmo. Otros residentes han expresado su incomodidad ante las restricciones temporales que inevitablemente acompañan a este tipo de eventos de alto perfil.

El debate no es nuevo ni exclusivo de Palermo. Cada vez más destinos turísticos europeos se enfrentan a la misma pregunta: ¿cómo encontrar el equilibrio entre los beneficios económicos que traen los grandes eventos y el impacto real que tienen en la vida cotidiana de quienes viven ahí? Es una conversación que, por ahora, no tiene una respuesta sencilla.

Palermo, un destino cada vez más atractivo para las celebridades

La elección de Palermo también habla del momento que vive la región. En los últimos años, Sicilia se ha posicionado como uno de los escenarios preferidos para bodas exclusivas, producciones audiovisuales y encuentros privados entre figuras internacionales. No es casualidad: uno de los espacios elegidos para los festejos es la Villa Valguarnera, en Bagheria, una mansión barroca del siglo XVIII que Condé Nast Traveler describe como «el escondite más romántico de Sicilia» y que se usó com locación para la miniserie de Netflix basada en El Gatopardo.

Los festejos continúan y Dua Lipa, que ya ha demostrado tener muy buen ojo para la estética en todo lo que hace, parece haber encontrado en Sicilia el escenario perfecto para uno de los momentos más importantes de su vida

Carolina Ramírez compartió con sus seguidores una de las noticias más importantes de su vida personal: el nacimiento de su primer hijo. La actriz colombiana, reconocida por producciones como La reina del flow, confirmó la llegada del bebé a través de sus redes sociales con un mensaje breve que rápidamente generó miles de reacciones.

“Soy mamá de SUR”, escribió la intérprete para anunciar el nacimiento del niño, ocurrido el 2 de junio. Con esa publicación también reveló el nombre elegido junto a su pareja, el productor argentino Martín Cornide. 

Una maternidad esperada a su propio ritmo

La noticia marca un momento especial para Ramírez, quien se convirtió en madre a los 42 años después de haber mantenido gran parte del embarazo lejos de la exposición pública. Aunque confirmó la gestación a comienzos de este año, la actriz optó por vivir el proceso con discreción y compartir los detalles únicamente cuando lo consideró oportuno.

Durante los últimos meses, la artista había mostrado algunos momentos de esta etapa, incluida su aparición en los Premios Platino, donde asistió con más de ocho meses de embarazo. Aquella imagen se convirtió en una de las últimas postales públicas antes del nacimiento de su hijo.

El significado detrás de Sur

El nombre del recién nacido despertó la curiosidad de sus seguidores desde el primer momento. Aunque la pareja no ha ofrecido una explicación extensa, la elección parece estar alineada con la visión espiritual que ambos han compartido en distintas ocasiones.

Cornide acompañó el anuncio con un mensaje en el que detalló algunos datos del nacimiento, entre ellos el peso y la estatura del bebé. También utilizó un lenguaje simbólico para describir la llegada de Sur, reflejando una perspectiva que ha estado presente en diferentes momentos de la relación.

Las primeras fotografías difundidas muestran a la actriz junto al recién nacido en las horas posteriores al parto. Sin exponer completamente la imagen del bebé, la pareja decidió compartir algunos instantes íntimos de este nuevo comienzo familiar.

 

Entre el éxito profesional y la vida familiar

La llegada de Sur coincide con una etapa de gran visibilidad para Carolina Ramírez. En los últimos años, la actriz ha consolidado una carrera que la convirtió en una de las figuras más reconocidas de la televisión colombiana, especialmente por su papel de Yeimy Montoya en La reina del flow.

Ahora, mientras continúa ligada a proyectos profesionales y mantiene una sólida conexión con su audiencia, la intérprete suma un nuevo rol a su historia personal: el de madre.

La noticia fue recibida con mensajes de felicitación de seguidores, colegas y figuras del entretenimiento, quienes celebraron junto a ella el inicio de una etapa que, según había expresado anteriormente, llegaría cuando sintiera que era el momento indicado.

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