Rauw Alejandro se sumerge en la memoria viva de Puerto Rico para dar sentido a su más reciente álbum. En una sesión inolvidable, frente a la cámara del iPhone 17 Pro Max, el artista boricua nos lleva a recorrer los sonidos que dieron vida a su nuevo proyecto: Cosa Nuestra: Capítulo 0.
La historia de Raúl Alejandro Ocasio Ruiz —mejor conocido como Rauw Alejandro— se cuenta con tambores, danza y ecos que resuenan en las Antillas. Hablar de él es evocar el rataplán de los barriles, el canto de las aves costeras y el golpe del mar Caribe sobre el coral que rodea la Isla del Encanto. Las calles del chinchorreo, llenas de salsa y reguetón, son la escenografía natural de una vida dedicada al ritmo. En el histórico Museo Casa Blanca, entre muros de piedra coralina y techos rojizos, conversamos sobre su último álbum y el viaje que lo llevó a sus raíces.

Construida en 1521 en el Viejo San Juan, la Casa Blanca fue testigo de la colonización española y de la transición al Estado Libre Asociado. Hoy, sus paredes albergan una conversación que trasciende la música. Hablar de Cosa Nuestra: Capítulo 0 es viajar en el tiempo: rescatar voces silenciadas y revivir una de las expresiones más antiguas de Puerto Rico, la bomba. Más que un género, es una pulsación que une historia, identidad y resistencia.
La bomba nació del dolor y la unión. A partir de 1510, hombres y mujeres africanos fueron traídos a América, donde su tambor se fusionó con los ritmos taínos, dando origen a una música que pasó de ser rito y refugio a símbolo de rebelión. Ese espíritu de fuerza y memoria es el que Rauw canaliza en su nueva propuesta. “Yo cojo la esencia de la bomba y le doy un toque moderno”, dice. Así, entre tambores, bajo, cuatro puertorriqueño y sintetizadores, surge la neobomba, un puente entre lo ancestral y lo contemporáneo.
En noviembre de 2024, Rauw presentó Cosa Nuestra, nominado al Grammy Latino como Álbum del Año. Pero, más allá del reconocimiento, este lanzamiento marcó el inicio de una nueva era: un retorno consciente a la raíz. “Dicen que en las fiestas el mejor vino llega al final”, sonríe. Antes de componer una sola nota, Rauw estudió en la Universidad de Puerto Rico y en el Instituto de Cultura Puertorriqueña. No buscaba tributos vacíos, sino verdad. En el proceso, descubrió que la historia que quería contar también era la suya.

El álbum es un mapa emocional dividido en etapas. Entre ellas destaca “Carita linda”, un homenaje visual y sonoro a la isla. “Es un canto a la familia, a la mujer boricua, a todo lo que somos”, cuenta. Al ritmo del yubá, uno de los compases más antiguos de la bomba, la canción vibra como un manifiesto: Puerto Rico resiste bailando. “En la bomba hay rebeldía, y esta canción también la tiene”, confiesa.
El videoclip, rodado junto al grupo folclórico Junte Loiceño y el artista Samuel Lind, exalta la danza como fuerza generadora. “La bomba es movimiento. El bailador crea ritmo, marca los piquetes y el tambor le responde”, explica Rauw. Es un diálogo entre cuerpo y percusión, entre tradición y modernidad.
El recorrido continúa con “Caribeño”, una oda a la resiliencia antillana. Con influencias de plena —el “periódico cantado” de Puerto Rico— y versos que estremecen, Rauw improvisa: “Cargamos en nuestros hombros siglos de lucha, pero aún se baila como si la historia no pesara”. La canción es un espejo de su pueblo, una mezcla bendita de raíces taínas, africanas y españolas.

El viaje se torna místico con “GuabanSexxx”, una fusión de house, electrónica y plena inspirada en Guabancex, diosa taína de las tormentas. Rauw rinde tributo a la fuerza femenina caribeña: “esa mujer que sale a la calle y arrasa como un huracán”.
A mitad del álbum emerge “CONTRABANDO”, donde el reguetón vuelve al centro. “El reguetón está en mi sangre”, dice con orgullo. La canción, un homenaje al 2003 y a la era dorada del género, reúne a Ñengo Flow y Wisin. “Estamos contrabandeando música”, ríe, recordando la época en que Puerto Rico fue el corazón del intercambio cultural del Caribe.
El cierre del disco llega con la salsa. Rauw siempre soñó con interpretarla, pero quería hacerlo con respeto. “Si iba a hacer una salsa, debía sentirse auténtica”, asegura. En “Callejón de los secretos”, junto a Mon Laferte, logra esa alquimia perfecta entre teatralidad, melancolía y ritmo. “Me gusta colaborar cuando los planetas se alinean”, confiesa.
Cosa Nuestra: Capítulo 0 no es sólo un álbum. Es una declaración de identidad, un renacer cultural y una carta de amor a Puerto Rico. Rauw Alejandro no sólo reinterpreta la historia: la baila, la canta y la honra con la mirada puesta en el futuro.




