MODA

Terciopelo azul, bordados de oro y una silueta monumental marcaron una velada privada cargada de simbolismo, elegancia y emoción.

Acostumbrada desde muy joven a vivir bajo el escrutinio público, Ivanka Trump ha demostrado una vez más que sabe cómo captar la atención sin necesidad de grandes escenarios ni discursos grandilocuentes. Esta vez, el foco no estuvo en una cumbre internacional ni en un evento político, sino en una celebración íntima y cuidadosamente orquestada: el 45º cumpleaños de su esposo, Jared Kushner.

La velada, rodeada de sus hijos —Arabella, Joseph y Theodore—, familiares y amigos cercanos, se desarrolló en una atmósfera casi onírica, donde la música, la cercanía y la complicidad marcaron el ritmo de la noche. Lejos del bullicio mediático, Ivanka compartió en redes sociales un mensaje cargado de emoción, agradeciendo la posibilidad de celebrar “rodeados de las personas que mejor te conocen y te quieren”, y destacando el papel de Kushner no solo como compañero de vida, sino como padre presente y comprometido.

Sin embargo, más allá del mensaje personal, hubo un elemento que se robó todas las miradas: el vestido.

Un vestido digno de un retrato del Renacimiento

Para una noche tan significativa, Ivanka Trump eligió una pieza que parece salida directamente de un salón florentino del siglo XV. Se trata del vestido Divinus, de la firma Annie’s Ibiza, una creación que fusiona historia, artesanía y una estética poderosa que no pasa desapercibida.

Confeccionado en terciopelo azul marino, el diseño destaca por su silueta arquitectónica y su estructura impecable. El cuerpo está reforzado con ballenas de acero que moldean el torso con precisión casi escultórica, mientras que la falda acampanada aporta volumen, dramatismo y una presencia escénica innegable. El escote curvado, elegante y sobrio, enmarca el cuerpo con exactitud milimétrica, recordando la obsesión renacentista por la proporción perfecta.

Los bordados dorados, realizados completamente a mano, recorren el vestido como si fueran paneles metálicos. La inspiración remite directamente a las icónicas Puertas del Paraíso de Florencia, una de las obras maestras del arte italiano, símbolo de una época donde la belleza, la innovación y el pensamiento humano se encontraban en su máximo esplendor.

Tradición y modernidad en equilibrio

Lejos de ser una pieza puramente histórica, el vestido sorprende con detalles inesperados que lo anclan al presente: bolsillos laterales discretos y una mini falda tipo tutú desmontable que aporta versatilidad y un giro contemporáneo. Es precisamente ese equilibrio entre lo clásico y lo moderno lo que define tanto a la prenda como a la firma que la creó.

Ivanka completó el look con medias negras, zapatos de tacón del mismo tono y un bolso coordinado, optando por una estética contenida que permitió que el vestido se convirtiera en el absoluto protagonista de la noche.

Moda con alma, historia y conciencia

La elección de Annie’s Ibiza no es casual. Fundada por la diseñadora británica Annie Doble, la firma se ha consolidado como uno de los secretos mejor guardados de la moda contemporánea. Su historia es tan singular como sus diseños: comenzó con una pequeña tienda en el casco antiguo de Ibiza y un presupuesto mínimo, para convertirse en una marca reconocida por su compromiso con la artesanía ancestral, la exclusividad y la sostenibilidad.

Las piezas se producen en series limitadas, utilizando materiales naturales y técnicas tradicionales como bordados de vidrio, metal y referencias otomanas, victorianas y teatrales. Cada vestido está pensado para durar toda una vida y ser heredado, concebido más como una obra de arte portátil que como una prenda efímera de temporada.

Más que un look: un mensaje

La elección de este vestido también habla del momento vital de Ivanka Trump. Alejada del foco político directo, pero inevitablemente ligada a él, su imagen parece inclinarse hacia lo atemporal, lo simbólico y lo sólido. El terciopelo oscuro, el oro y la silueta clásica transmiten autoridad, elegancia y una serenidad poderosa que encaja con su perfil actual.

La celebración llega, además, en un contexto relevante: poco después de que Jared Kushner fuera nombrado miembro del denominado board of peace para Gaza, junto a otras figuras políticas internacionales. Un detalle que añade una dimensión institucional a una noche que, aunque íntima, no deja de resonar más allá de lo personal.

Ivanka cerró la celebración con un mensaje tan sencillo como contundente:
“Feliz 45 cumpleaños, Jared. Me siento infinitamente agradecida de construir una vida a tu lado”.

En una sola noche, Ivanka Trump logró combinar moda, historia, intimidad y simbolismo. Un recordatorio de que, incluso en los momentos más privados, su presencia sigue siendo magnética y cuidadosamente construida, como una auténtica musa del Renacimiento reinterpretada para el siglo XXI.

Creció entre íconos del cine y la moda, pero hoy su nombre brilla por mérito propio.

Camila Morrone es uno de esos nombres que, sin hacer demasiado ruido, se han instalado con firmeza en la industria del entretenimiento. Actriz y modelo, su ascenso no ha sido inmediato ni improvisado: es el resultado de una trayectoria construida paso a paso, combinando disciplina, sensibilidad artística y una identidad clara que la diferencia en un mundo donde destacar no siempre es sencillo.

Para muchos, su rostro se volvió inolvidable tras Mickey and the Bear, una película que dejó huella por su crudeza emocional y su intensidad narrativa. En ese proyecto, Camila demostró que no solo tenía presencia frente a la cámara, sino también la capacidad de sostener personajes complejos y emocionalmente exigentes. Fue ahí donde dejó de ser “una modelo que actúa” para convertirse en una actriz a la que vale la pena seguirle la pista.

Mucho antes del cine: la moda como punto de partida

Antes de conquistar castings importantes, Camila Morrone ya tenía un lugar asegurado en el mundo de la moda. En 2016 apareció en la portada de Vogue Turquía, y un año más tarde debutó en la pasarela con la colección Resort de Moschino. Su imagen encajó perfectamente en una industria que empezaba a cansarse de lo uniforme y buscaba rostros con personalidad, belleza real y una energía auténtica que no se pudiera fabricar.

Su carrera como modelo la llevó a trabajar con marcas internacionales como TopShop, Lefties, Pink, Sephora y Victoria’s Secret. Sin embargo, más allá de los contratos y campañas, Camila se posicionó como parte de una generación de it girls que definieron una nueva estética global, junto a figuras como Kendall y Kylie Jenner, Emily Ratajkowski y las hermanas Hadid. Mujeres que no solo modelan ropa, sino que proyectan una identidad poderosa.

Una infancia entre dos mundos

Camila Rebeca Morrone Polak nació el 16 de junio de 1997 en Los Ángeles, California. Es hija del actor y modelo Máximo Morrone y de la actriz y exmodelo Lucila Polak, conocida artísticamente como Lucila Solá. Creció rodeada de cámaras, sets de filmación y figuras emblemáticas del espectáculo, lo que hizo que el mundo del entretenimiento nunca le resultara ajeno.

Esa cercanía temprana con la industria le dio ventajas, sí, pero también una claridad poco común: Camila entendió desde muy joven que la fama por sí sola no garantiza una carrera duradera. Por eso, antes de los 20 años, ya protagonizaba portadas de alto perfil, pero sin perder de vista que su verdadero objetivo estaba en la actuación.

Camila Morrone

Identidad latina en una industria global

Aunque nació y creció en Estados Unidos, Camila Morrone tiene raíces argentinas por ambos padres. Esa herencia cultural ha sido una parte fundamental de su identidad y ella misma ha hablado con orgullo de crecer entre dos mundos: el glamour de Hollywood y la esencia latina que su familia nunca dejó atrás.

En un medio que muchas veces prefiere narrativas simples, Camila ha defendido esa dualidad como una fortaleza. Su acento cultural, su mirada y su forma de entender los personajes aportan una profundidad distinta a los papeles que interpreta, y la colocan como parte de una nueva generación de actrices latinas que están redefiniendo los espacios que ocupan.

Vida personal bajo perfil

A diferencia de muchas figuras públicas de su generación, Camila ha optado por mantener su vida privada lejos del exceso mediático. Su relación más conocida fue la que mantuvo entre 2017 y 2022 con Leonardo DiCaprio, pero desde entonces ha sido especialmente reservada con su situación sentimental actual, priorizando su carrera y su crecimiento personal.

Esta discreción ha reforzado su imagen de profesional comprometida con su trabajo, más interesada en construir una filmografía sólida que en alimentar titulares pasajeros.

Géminis, versátil por naturaleza

Nacida bajo el signo de Géminis, Camila encarna muchas de las características asociadas a este signo: curiosidad, adaptabilidad y una notable capacidad para moverse entre distintos mundos. Esa versatilidad se refleja en su carrera, donde ha transitado con naturalidad desde la moda hacia el cine independiente y, más recientemente, hacia producciones de mayor alcance.

Camila Morrone

Presente y proyección

En redes sociales, su cuenta de Instagram (@camilamorrone) reúne a millones de seguidores que siguen de cerca su trabajo, su estilo y sus colaboraciones con firmas de moda. Lejos de ser solo un escaparate, su perfil funciona como una extensión de su identidad creativa: elegante, sobria y auténtica.

Uno de sus proyectos más recientes es su participación en The Night Manager (2024), un thriller de espionaje contemporáneo que marca un nuevo nivel en su carrera actoral. Compartir pantalla con figuras consolidadas confirma que Camila Morrone ya no es una promesa, sino una presencia cada vez más firme dentro de la industria.

El nombre que llegó para quedarse

Camila Morrone representa a una generación que entiende el éxito como un proceso y no como un golpe de suerte. Con una carrera que combina estrategia, talento y una identidad bien definida, su camino apenas comienza, pero todo indica que su nombre seguirá resonando con fuerza en el cine, la moda y la cultura pop global.

Hereda el espíritu libre de Estefanía de Mónaco y convierte el traje de chaqueta con calzado cómodo en el nuevo uniforme chic del Principado.

Dicen de ella que es una de las Grimaldi más discretas, y no es una exageración. En un clan acostumbrado a titulares constantes, flashes incesantes y miradas curiosas, Pauline Ducruet ha sabido moverse con una naturalidad poco común. La hija de Estefanía de Mónaco y Daniel Ducruet ha crecido bajo el foco, sí, pero también ha aprendido —en gran parte gracias a su madre— a proteger su espacio personal y a vivir la realeza desde un lugar mucho más auténtico y libre.

A sus 31 años, Pauline ha construido un perfil propio lejos de los moldes tradicionales. Diseñadora de moda y al frente de su propia firma, reparte su tiempo entre Nueva York, París y Mónaco, navegando con soltura entre el universo creativo y los compromisos institucionales. Es habitual verla en citas clave como la Paris Fashion Week, donde suele ocupar el front row con estilismos atrevidos, modernos y cargados de personalidad, demostrando que entiende la moda como una forma de expresión y no como una jaula de expectativas.

Sin embargo, cuando el escenario es el Principado y la agenda exige cierta formalidad, Pauline no renuncia a su esencia. Todo lo contrario: ha encontrado la fórmula perfecta para unir elegancia, comodidad y una rebeldía sutil que recuerda inevitablemente a la de su madre en los años 80.

Pauline Ducruet

La comodidad como declaración de estilo

Este fin de semana volvió a confirmarlo durante su asistencia al Festival Internacional de Circo de Montecarlo, un evento profundamente ligado a la historia familiar. Pauline acudió junto a sus hermanos, Louis y Camille, para acompañar a Estefanía de Mónaco, presidenta de honor del festival y figura clave en su historia. No es un detalle menor: el circo ha sido siempre un territorio emocional para los Grimaldi, hasta el punto de que Estefanía llegó a vivir en una caravana con sus hijos durante su relación con el trapecista Franco Knie.

En ese contexto tan simbólico, Pauline apostó por un estilismo que hablaba sin necesidad de palabras. Nada de tacones imposibles, nada de calzado pensado solo para posar. Su elección fue clara: zapatos planos, cómodos y con carácter, capaces de convivir perfectamente con un traje de chaqueta oversize.

El domingo optó por unos mocasines marrones de aire retro y piel con efecto desgastado, combinados con un dos piezas de pantalón de pinzas y americana amplia. Bajo la chaqueta, una camisa azul de manga larga aportaba frescura y equilibrio al conjunto. Un look sobrio, elegante y absolutamente funcional, que demuestra que la sofisticación no necesita altura.

El sábado, en cambio, sorprendió con un traje negro de rayas verticales, al que sumó un body de pronunciado escote en U bajo la chaqueta. De nuevo, el calzado fue protagonista: botas tipo cincel, uno de los modelos más virales de la temporada, reconocibles por su puntera geométrica, ligeramente cuadrada y con un borde frontal definido. Un guiño contemporáneo que elevó el conjunto sin sacrificar comodidad.

Pauline Ducruet

El ADN Estefanía de Mónaco, versión 2026

Estos trajes de silueta holgada, con pantalones amplios y americanas de hombros marcados, parecen haberse convertido en uno de los uniformes favoritos de Pauline para los eventos en Mónaco. No es casualidad. Las referencias a la estética que Estefanía de Mónaco defendía en los años 80 son evidentes: looks andróginos, prendas oversize y una clara preferencia por la ropa práctica frente a los vestidos de gala.

Mientras muchas royals siguen apostando por tacones clásicos, bailarinas delicadas o kitten heels, Pauline elige otro camino. Su mensaje es claro: la elegancia no está reñida con la comodidad, y el verdadero estilo reside en sentirse fiel a una misma.

El toque final lo aportan siempre los detalles. En esta ocasión, las joyas introducían el color y el contraste: colgantes de cadena de oro superpuestos, entre los que destacaba una amatista redonda, y pendientes geométricos que reforzaban el aire contemporáneo del look.

Una royal que marca su propio ritmo

Pauline Ducruet no busca romper reglas de forma estridente, pero sí reescribirlas desde la coherencia. Su forma de vestir en los actos oficiales del Principado es un reflejo de su identidad: sobria, elegante, funcional y con una libertad heredada que atraviesa generaciones.

En un mundo donde la imagen royal suele estar asociada a códigos rígidos, Pauline demuestra que hay espacio para reinterpretarlos. Y lo hace sin ruido, sin excesos y sin tacones. Solo con estilo, historia familiar y una seguridad silenciosa que, precisamente por eso, resulta tan poderosa.

Una magistral lección de sofisticación eterna firmada por la reina del estilo clásico.

Carolina Herrera vuelve a hacerlo. Cuando la industria cree haberlo visto todo, la diseñadora demuestra que la verdadera elegancia no entiende de modas fugaces ni de edades, sino de actitud, historia y saber hacer. Para la primavera 2026, la firma pone bajo los focos una prenda que durante años fue injustamente relegada: la conocida —y ahora reivindicada— blusa de abuela. Y lo hace con una claridad rotunda: lo clásico no solo no envejece, sino que puede convertirse en el mayor símbolo de modernidad.

Lejos de cualquier connotación anticuada, estas blusas resurgen como piezas clave del nuevo lujo silencioso. Encajes delicados, cuellos altos, mangas abullonadas, transparencias sutiles y tejidos etéreos componen una estética que habla de feminidad, herencia y refinamiento. Carolina Herrera transforma esa nostalgia en un lenguaje contemporáneo, pensado para una mujer segura, elegante y consciente de su estilo.

La blusa de abuela: de prenda olvidada a objeto de deseo

Estas blusas, tradicionalmente asociadas a un romanticismo conservador, vuelven con fuerza porque conectan con una necesidad muy actual: vestir con sentido. En un contexto donde la moda rápida pierde peso, las prendas con identidad, historia y calidad ganan protagonismo. Carolina Herrera entiende este cambio y eleva la blusa de abuela a una categoría de lujo discreto, donde cada detalle importa.

Bordados florales, botones forrados, puntillas artesanales y siluetas fluidas dialogan con cortes impecables y una visión moderna del estilismo. No se trata de mirar al pasado con nostalgia, sino de reinterpretarlo con inteligencia.

El equilibrio perfecto: la clave del estilismo

Uno de los grandes aprendizajes que deja la propuesta de Carolina Herrera es el equilibrio de volúmenes. Dado que muchas de estas blusas destacan por su amplitud y ligereza, la diseñadora propone combinarlas con prendas inferiores estructuradas: pantalones de pinzas de tiro alto, faldas lápiz o líneas rectas que estilizan la figura y actualizan el conjunto.

Una blusa blanca con encaje, por ejemplo, encuentra su mejor aliado en pantalones en tonos neutros como beige, gris perla o camel. El resultado es un look pulido, fresco y absolutamente primaveral.

Carolina Herrera

Una paleta suave para una primavera refinada

Para la primavera 2026, Carolina Herrera apuesta por colores que respiran calma y elegancia. Marfil, rosa empolvado, lavanda, celeste y verde salvia dominan la escena, reforzando el carácter romántico de estas piezas. Son tonos que iluminan el rostro, suavizan el conjunto y permiten combinaciones infinitas sin perder sofisticación.

En cuanto a materiales, algodón, seda y lino ligero se convierten en los grandes protagonistas. Tejidos nobles que aportan movimiento, comodidad y una sensación de lujo natural, ideal para los días templados de la temporada.

Looks de día: elegancia sin esfuerzo

Para el día a día, la firma propone estilismos que demuestran que la elegancia no está reñida con la comodidad. Una blusa de abuela con cuello alto puede llevarse con jeans rectos de lavado claro, bailarinas o mocasines, logrando un equilibrio perfecto entre lo casual y lo refinado.

Los accesorios juegan un papel fundamental: bolsos estructurados, cinturones finos y joyería minimalista aportan un aire contemporáneo que actualiza la prenda sin robarle protagonismo.

De la luz del día a la noche con un solo gesto

Una de las grandes virtudes de estas blusas es su versatilidad. Carolina Herrera las proyecta también como protagonistas de la noche. Combinadas con faldas largas de satén, pantalones palazzo o trajes sastre en tonos oscuros, se convierten en una alternativa sofisticada y distinta a los tops tradicionales.

Las transparencias delicadas y los bordados artesanales aportan carácter, mientras que unos tacones clásicos y unos pendientes llamativos completan un estilismo elegante y con personalidad propia.

Carolina Herrera

Más que una tendencia, una declaración de estilo

Con esta propuesta, Carolina Herrera lanza un mensaje claro y poderoso: la elegancia no tiene fecha de caducidad. Las blusas de abuela, reinterpretadas con maestría, se convierten en el símbolo de un armario consciente, femenino y lleno de historia.

En la primavera 2026, vestir bien no será cuestión de seguir tendencias, sino de elegir piezas que hablen de quién eres y de en quién te quieres convertir. Y en ese camino, Carolina Herrera vuelve a marcar el rumbo.

El clásico reinventado que dominará el estilo del inicio de 2026

La moda tiene la capacidad de reinventarse sin perder su esencia, y enero de 2026 llegó con una clara declaración de estilo: la chamarra de mezclilla vuelve a ocupar el centro del clóset, esta vez elevada a un nuevo nivel de sofisticación gracias a Angelique Boyer. La actriz, reconocida no solo por su trayectoria artística sino también por su impecable sentido estético, demostró que una prenda clásica puede transformarse en el elemento más poderoso de un look cuando se lleva con intención, elegancia y visión contemporánea.

En una temporada marcada por temperaturas bajas y agendas exigentes, Angelique logró una combinación perfecta entre funcionalidad y refinamiento. Su elección no pasó desapercibida: expertos en moda, estilistas y seguidores coincidieron en que la actriz se posicionó como una de las figuras mejor vestidas del inicio de 2026. Más que seguir una tendencia, Boyer reafirmó una filosofía clara: el verdadero lujo está en saber reinterpretar lo esencial.

Una prenda clásica que renace con fuerza

La chamarra de mezclilla ha sido, durante décadas, una aliada infalible del guardarropa femenino. Sin embargo, en manos de Angelique Boyer, esta prenda alcanzó un estatus renovado. Lejos de lo casual o predecible, la actriz apostó por un diseño estructurado, ligeramente oversize, con hombros definidos y un lavado azul profundo que transmite elegancia sin perder frescura. Es una silueta que dialoga con las tendencias actuales, pero que al mismo tiempo promete permanencia más allá de la temporada.

Este tipo de diseño no solo estiliza la figura, sino que también ofrece versatilidad absoluta. Puede adaptarse a distintos estilos, cuerpos y ocasiones, algo que Boyer valora especialmente al construir un clóset funcional, inteligente y coherente con su estilo de vida.

Angelique Boyer

Detalles que elevan la mezclilla

El verdadero encanto de esta chamarra no reside únicamente en su forma, sino en los detalles que la distinguen. Costuras visibles ejecutadas con precisión, botones metálicos de acabado mate y un cuello clásico reforzado aportan carácter, durabilidad y un aire sofisticado. Además, el interior forrado con un textil térmico ligero la convierte en la aliada perfecta para los días fríos de enero, ofreciendo abrigo sin sacrificar movimiento ni ligereza.

Un punto clave que refuerza el valor de esta prenda es su enfoque consciente. La mezclilla fue trabajada mediante procesos de bajo impacto ambiental, reduciendo el consumo de agua y apostando por prácticas más responsables. Este detalle conecta directamente con la visión de Angelique, quien en distintas ocasiones ha manifestado su interés por apoyar propuestas que combinen diseño, calidad y compromiso.

Cómo Angelique Boyer la transformó en un look ganador

La actriz demostró que la clave del estilo está en el equilibrio. Combinó la chamarra de mezclilla con prendas básicas cuidadosamente seleccionadas: un suéter de punto fino en tonos neutros, pantalones de corte recto y botines de piel en colores sobrios. El resultado fue un look pulido, moderno y sumamente versátil, ideal tanto para compromisos profesionales como para apariciones más relajadas.

Los accesorios, discretos, pero bien pensados, permitieron que la chamarra se convirtiera en la protagonista absoluta del conjunto. Nada estuvo de más, nada compitió por atención. Esa coherencia visual es precisamente lo que transforma un outfit en una verdadera declaración de moda.

Angelique Boyer

Más que una tendencia, una declaración de estilo

La chamarra de mezclilla que Angelique Boyer llevó en enero de 2026 no es solo una prenda destacada del momento, sino un símbolo de cómo la moda puede ser práctica, elegante y consciente al mismo tiempo. Su elección reafirma que los clásicos bien ejecutados no pasan de moda y que la sofisticación no depende de excesos, sino de decisiones acertadas.

Una vez más, Angelique Boyer demuestra por qué es considerada un referente indiscutible del buen vestir. Su capacidad para reinventar piezas icónicas inspira a miles a mirar su clóset con nuevos ojos y a apostar por prendas que trascienden temporadas. En este inicio de 2026, la mezclilla no solo volvió: regresó con fuerza, carácter y una elegancia que promete quedarse.

Cuando se trata de marcar tendencia en el mundo de la manicura, Hailey Bieber no compite con nadie: juega en su propia liga. Cada diseño que luce se convierte en referencia inmediata y, una vez más, confirma por qué es la musa indiscutible del nail art contemporáneo. Detrás de este fenómeno está la impecable alianza creativa que mantiene con Zola Ganzorigt, una de las manicuristas más influyentes de Hollywood.

Juntas han sido responsables de auténticos hits de belleza, desde las ya icónicas glazed donut nails hasta las refrescantes lemon drop nails que dominaron el verano pasado. Aunque Hailey disfruta experimentar con nuevos efectos, su estética se mantiene fiel a un mismo hilo conductor: acabados luminosos, detalles delicados y un lujo sutil que nunca resulta excesivo.

Esta temporada, la dupla vuelve a sorprender con un diseño híbrido que eleva el minimalismo a un nuevo nivel. Zola fusiona el característico efecto cromado que distingue a Hailey con el misterioso ojo de gato, creando inicialmente un juego de luz concentrado en las puntas de las uñas. El resultado fue etéreo, femenino y perfecto para los meses fríos.

Pero como toda tendencia en evolución, el diseño dio un paso más allá. En su versión más reciente, ambos efectos se integran a lo largo de toda la uña, dando vida a un acabado tipo ópalo, con un brillo tornasol que cambia sutilmente según la luz. A simple vista parece una manicura neutra y elegante; bajo la iluminación adecuada, revela destellos que recuerdan al brillo de una joya fina al reflejar el sol.

Hailey eligió este diseño en un momento clave: un fin de semana repleto de compromisos y apariciones públicas. La manicura se adaptó con absoluta armonía a cada uno de sus looks, demostrando su versatilidad y su capacidad para elevar cualquier outfit sin robar protagonismo.

¿La mejor noticia? Este estilo funciona en todo tipo de uñas: cortas o largas, cuadradas o almendradas. El efecto se mantiene intacto y favorecedor, sin importar la forma o el largo.

Sofisticada, minimalista y profundamente moderna, esta manicura se perfila como la opción ideal para quienes buscan elegancia sin caer en lo predecible. Una vez más, Hailey Bieber demuestra que el verdadero impacto está en los detalles… y que su influencia en el universo beauty sigue marcando el pulso de la temporada

La llegada de Ariana Grande a la alfombra roja de los Globos de Oro 2026 no fue simplemente una aparición más en la temporada de premios: fue una declaración de intenciones. Tras meses inmersa en la narrativa visual de Glinda, marcada por rosas empolvados, brillos etéreos y una feminidad casi onírica, la artista dio un giro radical al abrazar la sobriedad absoluta del negro profundo, bajo la visión estructural e indomable de Vivienne Westwood.

Este cambio no solo sorprendió a la industria de la moda, sino que marcó un punto de inflexión en la construcción pública de su imagen artística.

Arquitectura de Alta Costura: El Poder de lo Sobrio

El vestido, concebido como una pieza de alta costura con vocación escultórica, destacó por un corpiño firmemente estructurado de inspiración clásica que moldeaba la silueta con precisión casi arquitectónica. La falda, de volumen dramático y pliegues generosos, aportaba una teatralidad cinematográfica que remitía tanto al glamour del Hollywood clásico como al espíritu rebelde que define el legado de Westwood.

Lejos de cualquier artificio cromático, el negro funcionó como un lienzo de madurez, sobriedad y control, simbolizando el tránsito de Grande hacia una etapa más oscura, compleja y sofisticada en la promoción de Wicked: For Good. El abandono del imaginario pastel no fue casual: fue un gesto narrativo que acompaña la evolución emocional de su personaje y de la propia artista.

Identidad y Simbolismo: Un Puente con Oz

A pesar del giro estético, Ariana no renunció a los códigos que definen su identidad. Su icónica cola de caballo alta, inspirada en los años 50, actuó como un ancla visual que conectó este nuevo capítulo con su ADN estilístico. El equilibrio entre transformación y continuidad fue clave para que el look resultara coherente y poderoso.

El lujo se concentró en los detalles simbólicos. Un collar de diamantes de formas redondeadas evocaba sutilmente las burbujas asociadas a Glinda, creando un delicado guiño a su personaje sin recurrir a lo literal. El homenaje se amplificó cuando el director Jon M. Chu apareció luciendo un broche compuesto por más de 9.000 cristales Swarovski con el perfil de la actriz, sellando visualmente la complicidad creativa del proyecto.

Consagración Artística y de Moda

Este diseño de Vivienne Westwood funciona como el broche final de una gira de prensa histórica, en la que Grande ha rendido tributo a figuras como Diahann Carroll y a casas legendarias como Balenciaga y Schiaparelli, consolidándose no solo como un ícono pop, sino como una figura plenamente integrada en el lenguaje del cine y la alta moda.

Más allá del impacto visual, su nominación como Mejor Actriz de Reparto y la destacada presencia de Wicked en categorías como Logro de Taquilla y Mejor Canción Original (“The Girl in the Bubble”) confirman que Ariana Grande atraviesa uno de los momentos más sólidos y versátiles de su carrera.

En los Globos de Oro 2026, el negro no fue ausencia de color: fue autoridad, evolución y consagración.

La alfombra roja de los Globos de Oro 2026 volvió a confirmar su rol como termómetro de las tendencias globales, y esta vez el veredicto fue inequívoco: Emma Stone firmó el look capilar que marcará el año. La actriz, nominada por Bugonia, debutó un ‘bob’ vaporoso de aire flotante y silueta suavemente curvada que, según estilistas y analistas de belleza, se perfila como el corte con mayor poder rejuvenecedor de la temporada.

Arquitectura del corte: fluidez, ligereza y precisión

Tras una etapa dominada por el pixie, Stone sorprendió con un crecimiento impecable que culmina en una melena a la altura de la barbilla, deslizándose con naturalidad sobre la línea de la mandíbula. La responsable del cambio, la estilista Mara Roszak, apostó por una estructura que huye del exceso de capas y del volumen rígido para construir un acabado effortless —aparentemente desenfadado, técnicamente sofisticado—.

Las claves del ‘bob’ vaporoso:

  • Líneas curvas y controladas: ondulaciones sutiles que enmarcan el rostro, suavizan las facciones y aportan un gesto de dulzura contemporánea.

  • Peinado estratégico: raya al centro con un volumen ligero a la altura de las orejas, culminado con puntas levemente hacia afuera que inyectan dinamismo y frescura.

  • Movimiento natural: el cabello “flota” y acompaña los gestos, evitando el efecto bloque.

Colorimetría: el nuevo castaño rojizo que eleva el lujo

Para potenciar el impacto del corte, la colorista Tracey Cunningham evolucionó el icónico cobrizo de Stone hacia un castaño rojizo profundo y cremoso. El tono, uniforme pero con dimensiones más oscuras en las puntas, aporta riqueza visual y favorece la reflexión de la luz, un factor decisivo para que los cortes rectos se perciban pulidos y lujosos en cámara y en persona.

Por qué este ‘bob’ define 2026

El éxito del ‘bob’ vaporoso reside en su versatilidad transversal: favorece distintas texturas, se adapta al día a día y eleva cualquier estilismo nocturno. Además, propone una elegancia moderna que equilibra precisión y naturalidad, alineándose con el deseo actual de belleza realista, cuidada y sin artificios.

Con este gesto, Emma Stone no solo reafirma su estatus como referente de estilo, sino que instala el corte insignia del año: un ‘bob’ que no pesa, no envejece y —sobre todo— se mueve.

Karol G volvió a acaparar la atención de sus seguidores al mostrar un inesperado cambio de imagen mientras disfruta de unos días de descanso en Hawái. La artista colombiana apareció en sus redes sociales con un corte de cabello a la altura del cuello, una transformación que no pasó desapercibida y que generó un inmediato revuelo entre fans y medios.

Fue la propia cantante quien explicó el motivo detrás de esta decisión. A través de sus historias de Instagram, Karol G señaló que el corte responde a un proceso personal para cuidar la salud de su cabello y estimular su crecimiento, dejando en claro que se trata de una elección consciente y ligada a su bienestar. Las imágenes la muestran relajada, rodeada de naturaleza, playas y paisajes paradisíacos, en un momento que transmite calma y conexión consigo misma.

El cambio de look llega, además, en un contexto en el que la intérprete de Milagros, Única y Si antes te hubiera conocido se encuentra disfrutando de un viaje lejos del ruido mediático. En redes sociales, algunos seguidores especularon con que este retiro podría estar vinculado a un distanciamiento de su pareja, el cantante Feid, en medio de rumores sobre una posible ruptura. Sin embargo, hasta el momento, ninguno de los dos artistas ha confirmado ni desmentido versiones, manteniendo su vida personal en estricta reserva.

Una artista en constante transformación

Carolina Giraldo Navarro, nombre real de la cantante, ha hecho de sus redes sociales un espacio de conexión directa con su público. Allí comparte tanto hitos de su carrera como momentos cotidianos, lo que ha fortalecido el vínculo con millones de seguidores que siguen de cerca cada paso de “La Bichota”.

A lo largo de su trayectoria, Karol G se ha caracterizado por sus constantes transformaciones estéticas, especialmente en su cabello, que ha funcionado como un sello visual de cada etapa artística. Tonos como el azul, el rosado y el rojo han acompañado distintos momentos de su carrera, convirtiéndose en símbolos de evolución y renovación. Este nuevo corte, realizado por ella misma, se suma a esa narrativa de cambios y, para algunos fans, representa el cierre de ciclos personales y profesionales.

Un impacto que trasciende la música

Más allá de su imagen, Karol G ha consolidado una carrera internacional que la ha llevado a participar en eventos de alto perfil. Desde su presencia en el desfile de Victoria’s Secret hasta colaboraciones con figuras de talla mundial como Andrea Bocelli —con quien interpretó Vivo por ella en el Vaticano—, la cantante ha ampliado su influencia más allá del ámbito musical. También se ha posicionado como referente de moda, ocupando lugares front row junto a estrellas como Dua Lipa y Cardi B.

Su autenticidad y cercanía con el público han sido claves para mantener su vigencia global. Cada decisión personal o profesional genera conversación, y su reciente cambio de look no fue la excepción. En redes sociales, los comentarios se multiplicaron rápidamente: “Entró en la etapa Britney que se cortó hasta los malos recuerdos”, “De cualquier manera se ve hermosa” o “Si quiere, se pone extensiones y listo”, fueron algunas de las reacciones que reflejan el apoyo incondicional de sus fans.

Un recuerdo familiar que conmovió a sus seguidores

En paralelo a las imágenes de su viaje, Karol G también compartió un momento íntimo que tocó la fibra de sus seguidores. La cantante publicó fotografías familiares para recordar a su abuelita Teresa, resaltando la importancia de las imágenes analógicas y los álbumes físicos como forma de preservar la memoria.

“Nada como el privilegio que tuvimos en mi generación, que todavía nos tomaban fotos en rollo para poder hacer álbumes físicos y morirse de la risa después, un domingo reunida toda la familia”, escribió la artista. Además, compartió imágenes de sus padres en distintas etapas de sus vidas, acompañadas de mensajes en los que destacó cuánto ha heredado de cada uno en su personalidad.

Entre cambios de look, recuerdos familiares y momentos de descanso, Karol G vuelve a demostrar que cada paso que da —dentro o fuera del escenario— despierta interés y reafirma su conexión con el público.

París volvió a convertirse en el epicentro del glamour internacional con la premiere de la quinta temporada de Emily in Paris. El elenco de la exitosa serie de Netflix se reunió en la ciudad del amor para presentar los nuevos episodios, que llegarán a la plataforma el próximo 18 de diciembre, en una alfombra roja donde la moda —como ya es costumbre— fue la gran protagonista de la noche.

La capital francesa sirvió una vez más como el escenario perfecto para celebrar el universo estético que convirtió a Emily in Paris en un fenómeno global. Con la historia expandiéndose entre París y Roma, la presentación oficial funcionó como un adelanto del nuevo rumbo narrativo que tomará Emily Cooper, mientras el elenco desplegó una cuidada selección de looks que mezclaron alta costura, elegancia contemporánea y el inconfundible espíritu sofisticado de la serie.

Lily Collins, Philippine Leroy-Beaulieu, Ashley Park y el resto del reparto acapararon flashes y miradas en una velada que reafirmó el vínculo inseparable entre la ficción y la moda. Cada aparición fue leída como una extensión del estilo que la serie ha sabido imponer tanto dentro como fuera de la pantalla.

Los mejores looks de la noche

Lily Collins
La protagonista de la serie apostó por un diseño de Armani Privé perteneciente a la colección de alta costura otoño/invierno 2025–2026. Collins lució un vestido largo y ajustado, confeccionado en un delicado tejido de strass que capturaba la luz a cada movimiento. El diseño presentó un profundo escote en V con tirantes finos que dejaban la espalda al descubierto, mientras que la falda tipo lápiz incorporó una abertura frontal que aportó dinamismo y sofisticación.
El detalle central fue un gran lazo de terciopelo negro en la parte delantera, que se convirtió en el punto focal del estilismo y elevó el conjunto a una categoría plenamente de alfombra roja.

 

Ashley Park
La actriz que interpreta a Mindy, la inseparable amiga de Emily, apostó por un giro audaz y ultra glam inspirado en la icónica estética de Betty Boop. Park sorprendió con una melena rojo cereza, un cambio de look que reforzó su actitud sensual y teatral frente a las cámaras.
El estilismo se completó con un vestido largo de Dolce & Gabbana, fiel al ADN seductor de la casa italiana. El diseño presentó un escote palabra de honor en forma de corazón, cuerpo encorsetado y una falda sirena que realzaba la silueta. Los delicados detalles de encaje floral en los laterales añadieron textura y dramatismo, consolidando uno de los looks más comentados de la noche.

 

Philippine Leroy-Beaulieu
Fiel a la esencia de Sylvie, su personaje en la serie, Philippine Leroy-Beaulieu llevó la sensualidad a un terreno marcadamente francés con un diseño de Yves Saint Laurent. La actriz eligió un minivestido de encaje negro con escote en V y mangas largas, que jugó con las proporciones gracias a una falda asimétrica: corta por delante y con una caída más larga tipo cola en la parte posterior.
Para completar el conjunto, sumó un abrigo corto de pelo marrón que aportó textura y un aire sofisticado, reforzando su imagen de elegancia poderosa y atemporal.

Moda y narrativa, un sello de la serie

Una vez más, Emily in Paris confirmó que la moda no es solo un complemento, sino una parte esencial de su narrativa. A pocos días de su estreno, la quinta temporada ya comienza a marcar pauta fuera de la pantalla, demostrando que cada aparición pública del elenco es también una declaración de estilo y una antesala del universo visual que conquistará nuevamente a los espectadores.

París, la moda y Emily in Paris vuelven a encontrarse en una ecuación que promete seguir marcando tendencia.

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Desde las calles de la capital francesa, la estrella colombiana revela el secreto para transformar un look casual en el atuendo de noche más sofisticado de la temporada.

París se ha convertido en el epicentro del mundo con el inicio de la Semana de la Moda este lunes 2 de marzo. Sin embargo, antes de que las modelos pisaran la pasarela, Sofía Vergara ya reclamaba el título de la mejor vestida en las avenidas parisinas. La actriz de 53 años ha aterrizado en la Ciudad de la Luz para demostrar que no se necesita un vestido de alta costura para derrochar elegancia; el verdadero lujo reside en saber accesorizar unos jeans de corte amplio.

Día y noche: La metamorfosis de Sofía en las calles parisinas

La primera lección de la colombiana ocurrió durante un paseo dominical tras el almuerzo. Sofía lució unos jeans anchos combinados con una playera blanca básica, pero elevó el conjunto al instante con un trench coat de ante marrón y botines de tacón vertiginoso. Un look chic sin esfuerzo que capturó la esencia del entretiempo francés.

Pero la verdadera magia sucedió al caer la noche. Sin cambiar de pantalones, Vergara transformó su imagen para una cena de gala sustituyendo la playera por un corsé de terciopelo en color borgoña, una de sus piezas fetiche. Añadió un abrigo de peluche y un clutch naranja vibrante, demostrando una maestría absoluta para transicionar una prenda informal hacia la sofisticación pura. Con su melena lacia y un maquillaje impecable en tonos tierra, Sofía confirmó que en París, la actitud y los accesorios adecuados lo son todo.

 

 

Desde las calles de Lima hasta las pasarelas más exclusivas de Italia: el diseñador que transformó la fibra de alpaca y el bordado ancestral en la nueva obsesión del «street style» global.

La Semana de la Moda de Milán ha sido testigo de una invasión de talento latino que está redefiniendo los códigos del lujo contemporáneo. Entre los gigantes de la industria, un nombre ha resonado con especial fuerza este 1 de marzo, marcando un hito para la moda sudamericana: Jorge Luis Salinas. El creativo peruano no solo presentó una colección; entregó un manifiesto de identidad, cultura y maestría técnica que dejó claro que el diseño artesanal es el verdadero futuro de la alta costura internacional.

Jorge Luis Salinas: El arquitecto del hilo y la herencia

Nacido y criado en Lima, Salinas lleva la moda en el ADN. Hijo de una modista, su conexión con las telas y las agujas comenzó en el taller familiar, una pasión que lo llevó a formarse en el prestigioso Philadelphia College of Textiles & Science. Tras décadas de evolución, desde la fundación de su primera marca Emporium hasta el nacimiento de su firma homónima J.Salinas, el diseñador ha hecho de su carrera una misión personal: dar voz y visibilidad al patrimonio cultural de Perú.

Lo que distingue a Salinas en un mercado saturado de fast-fashion es su compromiso innegable con la raíz. Sus piezas no son simples prendas; son historias tejidas que rescatan la mística de la selva amazónica, la fuerza de la danza Huaylas y la majestuosidad del Señor de Sipán. Con premios internacionales en Nueva York y Alemania que respaldan su trayectoria, su tercera aparición en Milán consolida su estatus como el embajador definitivo del diseño peruano en el mundo.

«Virreinato»: Donde el pasado colonial se encuentra con la rebeldía moderna

Su entrega para la temporada Otoño-Invierno 2026, titulada Virreinato, es un ejercicio magistral de equilibrio. Salinas toma como punto de partida la estética de la etapa virreinal peruana, pero la despoja de cualquier rastro de rigidez para transformarla en una propuesta vibrante, comercial y profundamente versátil. La colección es un diálogo entre siglos: técnicas de bordado tradicionales conviven con siluetas que apelan directamente a una audiencia joven y cosmopolita.

Sobre la pasarela milanesa desfilaron sacos estructurados, vestidos de seda adornados con olanes etéreos y sets de punto con una textura específica inspirada en el folclore marinero. Cada pieza es un objeto de contemplación, un lujo silencioso que revela su complejidad al observarse de cerca. No es solo ropa para usar; es arte para habitar, diseñado para una generación que busca autenticidad y propósito en lo que viste.

Sustentabilidad y Empoderamiento: El ejército de 50 artesanas

Detrás de cada costura de J.Salinas hay un ejército de talento femenino. Alrededor de 50 artesanas colaboran mano a mano con el diseñador, transformando saberes ancestrales en creaciones de vanguardia. Este enfoque humano se complementa con un compromiso férreo con la sustentabilidad y el uso de materiales locales de la más alta calidad, como el algodón Pima y la fibra de alpaca, elementos que son el alma de la industria textil peruana.

Jorge Luis Salinas ha demostrado que para ser global hay que ser profundamente local. Su éxito en Milán no es solo un logro personal, sino un triunfo para todo el diseño latinoamericano que hoy, gracias a su visión, se siente más moderno, contemporáneo y necesario que nunca. Sin duda, este es solo el comienzo de una nueva era donde el nombre de Salinas seguirá brillando en las capitales de la moda más importantes del planeta.

 

 

 

 

En un viaje nostálgico hacia los años noventa, el Golden Maknae de BTS redefine el concepto de sensualidad y estilo urbano, mientras se prepara para el regreso más esperado de la historia del K-pop con el álbum ARIRANG.

La industria de la moda y la música han vuelto a colisionar en un estallido de estilo que ha dejado a las redes sociales en un estado de euforia absoluta. Jung Kook, el integrante más joven del fenómeno global BTS, ha vuelto a tomar las riendas de su faceta como embajador global para protagonizar la nueva campaña de mezclilla Primavera 2026 de Calvin Klein. Esta no es una colaboración más; es la consolidación de un ídolo que, a sus veintiocho años, ha logrado fusionar la esencia clásica de una marca legendaria con la energía imparable de una estrella que domina el mundo entero.

Estética Noventera y Minimalismo: El uniforme de una nueva generación

La campaña, capturada bajo el lente magistral del reconocido Mert Alas, es un viaje visual que revisita la década de los noventa, una época donde la mezclilla era el símbolo máximo de la libertad y la rebeldía. Jung Kook aparece sumergido en una atmósfera cinematográfica, luciendo piezas que ya se perfilan como los objetos de deseo de la temporada. Desde los jeans rectos y holgados que evocan la comodidad de finales del siglo pasado, hasta una reinterpretación moderna de la icónica chaqueta Trucker, cada prenda parece haber sido diseñada para ser vivida y no solo vestida.

El video promocional es una pieza de arte en sí misma. Siguiendo al cantante a través de escenarios que van desde una bohemia tienda de discos hasta un refugio costero azotado por la tormenta, la narrativa nos permite ver a un Jung Kook completamente inmerso en sus grandes pasiones: la música y el baile. Con una banda sonora que evoluciona desde lo clásico hacia el ritmo vibrante de temas inolvidables, el anuncio incluye incluso un cameo sorpresa de la actriz Rosie Perez, quien le recuerda al ídolo coreano, entre risas, que una tienda de discos no es necesariamente una pista de baile.

Jung Kook: Entre la moda y el regreso triunfal de BTS

Para el artista, esta campaña representa una conexión profunda con su identidad personal. Según declaraciones del propio cantante, su amor por estas prendas radica en la capacidad que tienen para adaptarse a un estilo de vida moderno sin perder ese toque retro que tanto le fascina. Para Jung Kook, unir el baile y la moda con la energía de una gran ciudad ha sido una experiencia emocionante que llega en un momento crucial de su vida.

Y es que el 2026 no es un año cualquiera para el universo del K-pop. Tras una pausa de casi cuatro años en la que los integrantes del grupo cumplieron con sus responsabilidades militares en Corea del Sur, el regreso de BTS es finalmente una realidad inminente. La campaña de mezclilla sirve como el preámbulo perfecto para el lanzamiento del nuevo álbum del grupo, titulado ARIRANG, previsto para este 20 de marzo. La expectativa es total, ya que menos de un mes después de la salida del disco, la banda iniciará una gira mundial que promete romper todos los récords establecidos anteriormente.

Lujo accesible: Una colección disponible para el mundo entero

La propuesta de esta temporada no se queda solo en las imágenes impactantes. Calvin Klein ha diseñado una línea que incluye básicos elevados, desde camisetas informales con el logo clásico hasta chaquetas bomber extragrandes diseñadas para completar cualquier look urbano. Las piezas, que ya están volando de los estantes virtuales y tiendas físicas, ofrecen un rango de precios que permite a los fanáticos y amantes de la moda acceder al estilo que Jung Kook ha convertido en tendencia global.

Con el lanzamiento oficial de esta campaña, Jung Kook demuestra una vez más por qué es considerado el Golden Maknae. Su capacidad para transformar unos jeans básicos en una declaración de principios es lo que lo mantiene en la cima de la industria. Mientras el mundo cuenta los días para volver a ver a los siete integrantes de BTS juntos sobre un escenario, Jung Kook nos regala una última dosis de estilo, recordándonos que, aunque pasen los años, su influencia y su legado solo se vuelven más fuertes y modernos.

 

 

La estrella de ‘Bugonia’ se corona como el icono de estilo definitivo en la alfombra roja del Royal Festival Hall, rescatando la sofisticación del cuello halter y elevándola a un nuevo nivel de audacia.

Hay actrices que visten la moda, y hay iconos que, como Emma Stone, dictan el ritmo de las tendencias globales con un solo paso sobre la alfombra roja. Esta tarde, Londres se rindió ante la sofisticación de la ganadora del Oscar, quien acudió a la entrega de los Premios BAFTA 2026 no solo como una de las grandes favoritas por su papel en Bugonia, sino como la indiscutible musa del minimalismo moderno.

En una noche donde el lujo suele pecar de excesivo, Stone decidió que «menos es más», apostando por una silueta limpia, pero cargada de una sensualidad arquitectónica que dejó a los fotógrafos sin aliento. El protagonista absoluto de su estilismo fue un escote que promete convertirse en el objeto de deseo para las invitadas de la temporada verano 2026: el escote lágrima.

El poder del cuello ‘Halter’: Un homenaje a las grandes novias

Firmado por Louis Vuitton, la casa de la cual es embajadora global, el diseño en color negro de Emma Stone rescató el favorecedor cuello halter. Esta silueta, que ha sido la elección predilecta para momentos icónicos de estilo por figuras como Meghan Markle, Jennifer Lopez y Sofia Richie, encontró en Emma una nueva dimensión.

La abertura central en forma de lágrima resultó ser una apuesta tan arriesgada como acertada. El diseño, extremadamente pronunciado, permitió que los abdominales de la actriz se convirtieran en el accesorio principal, uniéndose a la tendencia de las celebridades que utilizan la anatomía como el detalle más elegante de la alta costura. Es una pieza que equilibra perfectamente la sobriedad del color con la osadía de la estructura.

Minimalismo de pies a cabeza: El sello Vuitton

Para no restar importancia a la impactante línea del vestido, la actriz de 37 años optó por un calzado que es la definición misma de la discreción: unas sandalias minimalistas en color negro. Sin ornamentos innecesarios, las sandalias alargaban su figura y mantenían la cohesión de un look que no buscaba gritar, sino susurrar lujo en cada fibra.

El estilismo de belleza siguió la misma línea de sofisticación práctica. Emma recogió su icónico corte bob en un peinado pulido, dejando apenas dos ligeros mechones enmarcando su rostro. Este peinado, fácil de replicar pero de impacto inmediato, se posiciona ya como el referente para eventos formales donde el tiempo es oro pero la elegancia es obligatoria.

La inspiración para la invitada perfecta del 2026

Más allá de la nominación y la estatuilla, lo que Emma Stone logró esta noche en el Royal Festival Hall fue darnos una lección de dirección creativa personal. El vestido «lágrima» no es solo una prenda de pasarela; es la guía definitiva para cualquier mujer que busque destacar en las bodas y galas del próximo verano.

Con este look, Emma Stone confirma que el secreto de la verdadera seducción reside en la precisión de los cortes y en la confianza de quien los porta. La era de Bugonia ha comenzado, y si el estilo de Emma es una pista de lo que vendrá, el 2026 será, sin duda, el año de la elegancia sin esfuerzo.

En plena gira por el estreno de Cumbres Borrascosas, la actriz redefine su imagen con una serie de looks que confirman su estatus como referente absoluto de moda

 Cada nuevo proyecto en la carrera de Margot Robbie marca también un punto de inflexión en su estilo personal. La actriz australiana ha demostrado, una y otra vez, que su presencia en la pantalla grande va de la mano con una narrativa visual cuidadosamente construida, donde la moda se convierte en una extensión de sus personajes. Tras conquistar al mundo con la estética rosa y nostálgica de Barbie en 2023 y tomarse una pausa para vivir su maternidad junto a su esposo Tom Ackerley, Robbie regresa con fuerza, elegancia y una sensibilidad renovada gracias a su participación en la esperada adaptación de Cumbres Borrascosas.

Este clásico de la literatura, que ha tenido múltiples versiones cinematográficas, vuelve a cobrar vida con una mirada contemporánea que ha despertado gran expectativa desde su anuncio. La elección de Margot Robbie y Jacob Elordi como protagonistas no hizo más que intensificar el interés por esta producción, que promete una carga emocional intensa y una estética tan poderosa como la historia que retrata. Como era de esperarse, una cinta de este calibre exige una gira promocional a la altura, y Margot ha sabido responder con una serie de apariciones que confirman su lugar como una de las figuras más influyentes del estilo actual.

Una nueva era estética

En sus más recientes apariciones públicas, la actriz ha sorprendido con una imagen que se aleja de lo convencional. Sus rizos naturales han quedado al descubierto, aportando un aire más orgánico y libre, mientras que sus elecciones de vestuario se han alineado con el espíritu oscuro, romántico y apasionado de la historia que protagoniza. El llamado method dressing ha sido clave en esta etapa, permitiéndole jugar con siluetas góticas, referencias literarias y detalles simbólicos que conectan directamente con la esencia de Cumbres Borrascosas.

Sin embargo, uno de los momentos más comentados de esta gira fue su aparición luciendo diseños de Victoria Beckham, confirmando una afinidad estilística que no pasó desapercibida. En medio de un contexto donde la diseñadora ha mantenido su enfoque creativo intacto, la elección de Margot como portadora de sus diseños se sintió natural y contundente: una musa moderna, sofisticada y con una fuerza silenciosa.

Plumas, dramatismo y libertad

Los atuendos seleccionados pertenecen a la colección Primavera-Verano 2026 de Victoria Beckham, presentada en París, y fueron cuidadosamente estilizados por Andrew Mukamal, uno de los nombres más solicitados del momento. Ambos looks compartieron un elemento en común que capturó miradas y generó conversación: las plumas. Más allá de su impacto visual, este detalle funciona como una metáfora poderosa, evocando tanto el clima agreste de la historia como la naturaleza indómita de sus protagonistas.

El primer look mostró a Margot con un vestido corto blanco adornado con plumas, combinado con plataformas en tono rosa que añadían un contraste inesperado y moderno. El peinado, ligeramente recogido y con textura, reforzaba una estética relajada pero intencional. En una segunda aparición, la actriz apostó por una tank top negra de estructura rígida, tipo corset, también decorada con plumas, acompañada de un pantalón ancho que equilibraba el dramatismo del conjunto con una silueta contemporánea.

El propio estilista compartió que la inspiración detrás de estas elecciones surgió de un pasaje de la novela, donde las plumas aparecen como símbolo de delirio, pasión y caos emocional, elementos centrales en la narrativa de Cumbres Borrascosas. Así, la moda se convierte en un puente entre literatura, cine y expresión personal.

Romanticismo y vanguardia en cada aparición

Más allá de los diseños de Victoria Beckham, Margot Robbie ha continuado elevando el nivel de su gira promocional con elecciones impecables. Para una entrevista televisiva, optó por un vestido negro de encaje con un aire romántico y oscuro, complementado con sandalias de tacón y gafas de sol de gran tamaño que aportaban un guiño contemporáneo. En otra ocasión, deslumbró con un mini vestido negro de líneas limpias y mangas holgadas, evocando una silueta victoriana reinterpretada con minimalismo y sofisticación.

Cada una de estas apariciones confirma que Margot Robbie no solo entiende la moda, sino que la utiliza como una herramienta narrativa. En esta nueva etapa de su carrera, la actriz se posiciona como una musa moderna capaz de reinterpretar clásicos, tanto en la pantalla como en el vestuario, consolidando una imagen que mezcla sensibilidad artística, elegancia y una libertad creativa que sigue marcando tendencia. 

 

El campeón mexicano y su esposa se roban las miradas en la Semana de la Moda al asistir al desfile de Amiri

Saúl “El Canelo” Álvarez ya no solo impone respeto con los puños. Hoy, su presencia trasciende el cuadrilátero y se mueve con total naturalidad en territorios donde el estilo, la imagen y la moda dictan las reglas. El boxeador mexicano se ha consolidado como una figura clave de la cultura contemporánea y, una vez más, lo demostró al aparecer entre los invitados más comentados de la Semana de la Moda de París.

Acompañado de su esposa, Fernanda Gómez, el campeón asistió al desfile de Amiri, firma de la cual es embajador desde el año pasado. Una alianza que no sorprende: ambos comparten una visión audaz, segura y sin miedo a romper moldes. Antes incluso de ostentar ese título, el Canelo ya había dejado claro su gusto por la moda, apostando por casas de lujo como Dolce & Gabbana para eventos especiales y apariciones públicas.

Un invitado que ya es habitual en Fashion Week

Lejos quedaron los días en los que la presencia de un boxeador en un evento de alta moda era una rareza. Hoy, el Canelo no solo asiste: destaca. Su paso por Fashion Week se ha vuelto recurrente y cada aparición reafirma su lugar como uno de los hombres mejor vestidos del circuito celebrity internacional.

París fue el escenario perfecto para esta nueva demostración de estilo. La pareja arribó a la capital francesa para presenciar la presentación de la nueva colección de Amiri, en el marco de una de las semanas más importantes para la industria de la moda. Y, como era de esperarse, su presencia no pasó desapercibida.

Un look que habla de poder y tendencia

Saúl Álvarez apostó por un estilismo sobrio pero contundente: cuello de tortuga negro combinado con una chaqueta de estampado animal, una de las tendencias más fuertes que marcarán el 2026. El resultado fue un equilibrio perfecto entre elegancia, riesgo y carácter, tres elementos que definen tanto su carrera deportiva como su evolución estética.

Fernanda Gómez, por su parte, reafirmó su estatus como referente de estilo al lucir un conjunto de minivestido y blazer en tono ladrillo, acompañado de un peinado pulido que elevó el look a otro nivel. Juntos, proyectaron una imagen de sofisticación moderna, dejando claro que son una de las parejas mejor vestidas del momento.

Durante el evento, se les vio interactuando con personalidades como Jeff Goldblum, quien también se ha convertido en un ícono del estilo llamativo y sin reglas, reforzando la idea de que la moda actual celebra la individualidad y la autenticidad.

Amiri y la nueva era del maximalismo

La colección Otoño/Invierno 2026 presentada por Mike Amiri confirmó por qué la firma se ha posicionado como uno de los referentes de la moda contemporánea. La propuesta incluyó claras influencias vaqueras, bordados florales, estampados audaces y una paleta de colores vibrantes que jugaron con contrastes bien ejecutados.

En una temporada donde el maximalismo comienza a tomar fuerza, Amiri ofreció una lección sobre cómo mezclar patrones, texturas y referencias sin perder coherencia. Aunque otras pasarelas destacaron por el dominio del layering, esta colección apostó por la personalidad, el exceso bien pensado y la libertad creativa.

Mucho más que moda

La aparición del Canelo Álvarez en París no es solo una anécdota fashionista: es la confirmación de una evolución. El campeón ha sabido construir una imagen que combina disciplina, lujo y autenticidad, demostrando que el estilo también es una forma de expresión y poder.

Junto a Fernanda Gómez, el mexicano reafirmó que su impacto va más allá del deporte. En París, entre flashes, pasarelas y grandes nombres de la industria, el Canelo volvió a ganar… esta vez, por nocaut estilístico. 

El diseñador francés convierte a una leyenda del estilo en el eje creativo de su colección otoño/invierno 2026

Simon Porte Jacquemus ha demostrado que su mayor fortaleza no reside únicamente en las siluetas que propone, sino en la capacidad de construir relatos emocionales alrededor de ellas. Su marca no se limita a vestir cuerpos: viste memorias, influencias y obsesiones personales que, colección tras colección, se convierten en potentes declaraciones estéticas. Esta vez, el diseñador francés presentó Le Palmier, su propuesta para otoño/invierno 2026, una colección profundamente cargada de simbolismo que encuentra su corazón creativo en una figura icónica: Paloma Picasso.

No se trata de una referencia superficial ni de un guiño pasajero. Paloma Picasso representa un punto de conexión íntimo entre el arte, la moda y los orígenes del propio Jacquemus. En 2017, cuando aún se encontraba en pleno ascenso, Simon Porte presentó su primera pasarela en el Museo Picasso de París. Hoy, casi una década después, regresa al mismo recinto para cerrar un círculo creativo que habla de evolución, memoria y respeto por las mujeres que han marcado su mirada estética.

Un año clave para Jacquemus

El 2026 parece marcar un antes y un después en la historia de la casa Jacquemus. Hace apenas unos días, el diseñador sorprendió al anunciar a su nueva —y hasta ahora única— embajadora: su abuela Liline Jacquemus. Una figura femenina fundamental en su vida, a quien atribuye haber moldeado la forma en que entiende la feminidad, la elegancia y la fuerza silenciosa de las mujeres reales.

Esta elección no fue casual. La colección Le Palmier dialoga directamente con esa visión: mujeres con carácter, historia y presencia, alejadas de la fragilidad estereotipada y mucho más cercanas a una feminidad poderosa, libre y profundamente estética.

Paloma Picasso como eje narrativo

Dentro de ese universo femenino, Paloma Picasso emerge como una musa natural. Hija del legendario Pablo Picasso y de la artista Françoise Gilot, Paloma creció rodeada de creatividad entre París y Nueva York, forjando un estilo propio que la convirtió en un ícono durante los años setenta y ochenta. Su estética —contundente, audaz, marcada por joyas escultóricas y una elegancia desafiante— sigue siendo una referencia viva dentro de la industria de la moda.

Jacquemus rindió homenaje a esta figura cerrando el desfile con una imagen cargada de simbolismo: una modelo vestida con una silueta asimétrica, sosteniendo una copa de vino frente a su pecho derecho. El gesto no pasó desapercibido. Se trató de una referencia directa a la icónica fotografía de Paloma Picasso capturada por Helmut Newton, una imagen que encapsula sensualidad, poder y sofisticación sin concesiones.

La inspiración quedó confirmada cuando el propio diseñador compartió la imagen original de Paloma en sus redes sociales, sellando así el vínculo entre musa y creador. Más que una cita visual, fue una declaración de admiración y continuidad estética.

Le Palmier: forma, peinado y concepto

El título de la colección no es fortuito. Le Palmier hace referencia al famoso peinado “palmera”, una coleta alta que dominó la escena estética de los años ochenta y que crea un efecto visual similar al de la planta que le da nombre. Este hairstyle fue uno de los protagonistas absolutos de la pasarela, llevado por la mayoría de las modelos como un símbolo de verticalidad, fuerza y teatralidad.

Antes del desfile, Jacquemus ya había anticipado este elemento a través de una serie de cortometrajes en los que distintos personajes portaban versiones personalizadas del peinado, adaptadas a sus identidades. En la pasarela, el concepto se expandió: no solo estuvo presente en el cabello, sino también en la construcción de los looks, algunos de los cuales evocaban la silueta de una palmera mediante sombreros amplios, estructuras voluminosas y gestos esculturales.

Una colección que mira al pasado para hablar del presente

Con Le Palmier, Jacquemus no propone una nostalgia literal, sino una reinterpretación sofisticada del legado visual de los años ochenta, filtrado por una sensibilidad contemporánea. La colección dialoga con el arte, la herencia cultural y la feminidad desde un lugar honesto, celebrando a las mujeres que han marcado historia sin pedir permiso.

Al tomar a Paloma Picasso como musa, el diseñador no solo rinde homenaje a una figura clave del estilo, sino que reafirma su interés por construir una moda con profundidad narrativa. Una moda que no grita, pero deja huella. Una moda que, como el arte, trasciende el tiempo.

Dos generaciones, un mismo lenguaje de estilo: música, actuación y moda se cruzan en uno de los desfiles masculinos más esperados de la temporada.

La Semana de la Moda de Milán no es solo una pasarela de tendencias futuras; es un escenario donde se escriben narrativas, se cruzan universos creativos y se consolidan figuras que trascienden su disciplina original. En esta edición, el desfile masculino de otoño/invierno 2026 se convirtió en el punto de encuentro de dos nombres que, desde lugares distintos, dominan la conversación global: Ricky Martin y Hudson Williams.

Entre la expectación, los flashes y la energía vibrante que caracteriza a Milán durante estos días, la presencia de ambos no pasó desapercibida. No solo por su estatus, sino por lo que representan dentro del ecosistema actual de la moda: influencia, identidad y una conexión directa con el pulso cultural del momento.

Ricky Martin es, desde hace décadas, una figura que no necesita presentación. Su impacto va mucho más allá de la música; su imagen ha evolucionado con naturalidad hacia un símbolo de sofisticación masculina, sensualidad elegante y presencia escénica. A lo largo de los años, ha sabido construir un estilo que dialoga con el lujo sin perder autenticidad, convirtiéndose en un habitual de las primeras filas de los desfiles más relevantes del mundo. Su sola aparición en Milán refuerza esa idea de que la moda también se nutre de trayectorias sólidas y carisma atemporal.

Hudson Williams, en cambio, representa la fuerza de una nueva generación que conecta con la moda desde una narrativa fresca, digital y profundamente contemporánea. Tras su creciente popularidad en el mundo audiovisual, su incursión en la industria de la moda ha sido natural y estratégica. Su debut sobre la pasarela durante esta misma semana confirmó lo que muchos ya intuían: Williams no es solo una figura emergente, sino un nuevo referente que entiende el lenguaje del lujo actual y lo traduce con una sensibilidad moderna.

Verlos compartir espacio entre los invitados al desfile masculino no fue una coincidencia, sino una declaración silenciosa. La firma que los reunió es conocida por su visión atemporal, su elegancia depurada y su capacidad de mantenerse relevante sin seguir modas efímeras. En ese contexto, Ricky Martin encarna la herencia, la experiencia y el magnetismo consolidado, mientras que Hudson Williams simboliza el presente y el futuro: la conversación digital, la cultura pop y la reinterpretación del estilo masculino.

Más allá de la colección presentada, su presencia conjunta refuerza una verdad cada vez más evidente dentro de la industria: hoy la moda se construye tanto en la pasarela como en el front row. Las figuras que ocupan esos asientos no solo observan, sino que amplifican el mensaje, lo reinterpretan y lo proyectan hacia audiencias globales.

Milán volvió a demostrar que la moda es un punto de encuentro entre generaciones, disciplinas y visiones. Y en esa intersección, Ricky Martin y Hudson Williams brillaron con luz propia, confirmando que el estilo no tiene edad, pero sí carácter. Dos nombres, dos trayectorias y un mismo impacto: el de convertir una aparición en un momento que define la temporada.

Rihanna vuelve a marcar el ritmo del estilo global al apostar por el estampado atigrado en una aparición que ya dicta el futuro de la moda

Si hay alguien capaz de anticipar el rumbo de la moda antes de que las tendencias se instalen en el imaginario colectivo, esa es Rihanna. La artista no solo observa lo que ocurre en el universo fashion: lo interpreta, lo transforma y lo proyecta hacia el futuro con una naturalidad que solo poseen los verdaderos íconos. Cada una de sus apariciones se convierte en una declaración estética, en un mensaje silencioso que el mundo aprende a leer con atención. Y esta vez, el mensaje es claro, audaz y feroz: el tiger print ha llegado para dominar el 2026.

Más allá de su faceta musical, Rihanna se ha consolidado como una figura clave en la conversación global sobre estilo. Su relación con la moda es lúdica, experimental y profundamente personal. No teme exagerar, mezclar o romper reglas, porque entiende que el verdadero lujo está en la autenticidad. Sus elecciones nunca son casuales; incluso en contextos cotidianos, su vestuario comunica intención, carácter y visión.

Rihanna

En su más reciente aparición, la cantante apostó por una variación del animal print que, hasta ahora, se mantenía en un segundo plano. Lejos del leopardo clásico o la serpiente recurrente, Rihanna eligió el estampado de tigre, llevándolo con una seguridad que solo confirma su poder como creadora de tendencias. El abrigo atigrado, acompañado de zapatos a juego, no solo elevó el look, sino que marcó un antes y un después en la evolución de este tipo de estampados.

Durante años, el animal print ha sido un pilar en las colecciones de lujo. Leopardo, cebra y pitón han transitado de las pasarelas a los armarios, transformándose en básicos infalibles del guardarropa contemporáneo. Sin embargo, como sucede con toda tendencia que alcanza un estatus permanente, la moda exige renovación. El tiger print aparece entonces como una evolución natural: conserva el dramatismo y el glamour del animal print tradicional, pero añade una carga visual más potente, gráfica y dominante.

Rihanna

A diferencia del leopardo, históricamente asociado a lo sensual y provocador, el tigre transmite autoridad, fuerza y presencia. Es un estampado que no busca agradar, sino imponerse. Y en ese lenguaje visual, Rihanna se mueve con absoluta maestría. Su elección no solo responde a una estética llamativa, sino a una narrativa de poder, independencia y carácter, valores que han definido su estilo a lo largo de los años.

Lo más interesante de esta nueva ola es cómo el animal print —incluso en su versión más salvaje— se integra con naturalidad en el día a día. Abrigos oversized, siluetas relajadas y accesorios contundentes permiten que estos estampados se alejen de lo extravagante para instalarse en lo cotidiano con una actitud cool y moderna. Lo que antes se reservaba para ocasiones especiales, hoy se adapta a la vida urbana sin perder impacto.

Rihanna entiende que la moda actual no se trata solo de lo que se lleva, sino de cómo se lleva. Su estilo siempre ha sido rebelde, impredecible y profundamente honesto. No sigue tendencias: las desafía, las redefine y, en muchos casos, las inaugura. Al apostar por el tiger print en un contexto de street style, la artista no solo reafirma su lugar como referente absoluto, sino que adelanta lo que veremos dominar el panorama fashion en los próximos meses.

El visionario italiano que vistió a Jackie Kennedy, Audrey Hepburn y Naty Abascal deja un legado inmortal que marcó para siempre la historia de la moda.

Solo unos pocos elegidos logran trascender su tiempo y convertir su nombre en un lenguaje propio. Valentino Clemente Ludovico Garavani fue uno de ellos. Hoy, la moda despide a uno de sus pilares más imponentes: el diseñador italiano falleció a los 93 años, dejando atrás no solo una firma, sino una estética, un color y una forma de entender la elegancia que sobrevivirá generación tras generación.

Hablar de Valentino es hablar del rosso Valentino, un tono intenso, luminoso y profundamente emocional que se convirtió en su sello más reconocible. Un color que no necesitaba presentación, porque bastaba verlo para saber quién estaba detrás. Ese rojo, que atravesó décadas de desfiles, alfombras rojas y momentos históricos, es apenas una puerta de entrada a un legado mucho más vasto.

El nacimiento de una obsesión: belleza, arte y perfección

Nacido en Voghera, en la Lombardía italiana, Valentino creció en un contexto marcado por la dureza de la Italia de los años 30 y 40. Sin embargo, desde muy joven tuvo claro que su destino no estaba en lo ordinario. Fascinado por los vestuarios de ópera, el brillo de las telas y la teatralidad del arte, descubrió pronto que la moda sería su lenguaje.

Gracias a su tía Rosa, modista, aprendió el oficio desde la base: cortar, coser, observar, perfeccionar. Esa formación artesanal, combinada con una sensibilidad estética excepcional, fue la semilla de todo lo que vendría después. A los 17 años dejó Italia para formarse en París, donde estudió en instituciones clave y trabajó junto a grandes nombres de la alta costura. Allí entendió la disciplina, la exigencia y el rigor que definirían su carrera.

Valentino Garavani

Roma, el amor y el inicio de la leyenda

En 1959, con apenas 27 años, Valentino regresó a Italia y abrió su primer atelier en Roma. El inicio fue tan brillante como frágil: el talento estaba, pero las dificultades económicas amenazaron con truncar el sueño. Fue entonces cuando apareció la figura fundamental de su vida personal y profesional: Giancarlo Giammetti.

Más que socio, Giammetti fue el gran aliado, el estratega y el amor silencioso que sostuvo la estructura de la marca durante décadas. Juntos lograron rescatar la firma, trasladarla a la icónica Via Condotti y presentar en 1962 el desfile que cambiaría todo, en el Palacio Pitti de Florencia. Aquel momento marcó el nacimiento oficial de Valentino como potencia internacional de la moda.

El rojo que conquistó al mundo

Desde su debut internacional, el rojo Valentino se convirtió en una constante, casi en un manifiesto creativo. Brillante, profundo, poderoso. Exceptuando contadas ocasiones —como la célebre colección blanca de 1968—, el rosso fue protagonista absoluto de su universo.

Valentino rompió con los rígidos cánones de la época al introducir siluetas fluidas, drapeados inspirados en túnicas helénicas y una feminidad que no era frágil, sino majestuosa. Sus vestidos no vestían a mujeres: las coronaban.

Valentino Garavani

Las musas que hicieron historia

Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Marisa Berenson… pero fue Jackie Kennedy quien elevó a Valentino al Olimpo mediático. Tras el asesinato de John F. Kennedy, confió en él para vestir su luto, encargándole una serie de vestidos sobrios y elegantes que definieron una nueva forma de fortaleza femenina. Más tarde, también lo eligió para su boda con Aristóteles Onassis.

En ese mismo universo de glamour y lealtad surgió una relación inseparable con Naty Abascal, musa, amiga y embajadora natural del espíritu Valentino. Juntos compartieron viajes, desfiles y una complicidad que trascendía la moda.

Décadas después, su legado continuaría brillando en momentos inolvidables: Julia Roberts ganando el Oscar enfundada en un vestido vintage de Valentino, Anne Hathaway vestida de novia por él, o la princesa Magdalena de Suecia luciendo uno de sus diseños más simbólicos.

El último emperador de la moda

“Valentino es el último emperador”, dijo quién mejor entendió su figura. Vestidos cosidos a mano, piezas que podían alcanzar cifras astronómicas, y una visión de la alta costura como arte absoluto. Durante cinco décadas, Garavani defendió una moda lenta, precisa y profundamente emocional.

Su despedida en 2008 fue tan grandiosa como su carrera: un desfile en París, todas las modelos vestidas de rojo, y una ovación interminable que selló el final de una era. A partir de entonces, la firma continuó bajo nuevos directores creativos, pero siempre bajo la sombra elegante de su fundador.

Un legado que no muere

Valentino ya no es solo un hombre: es una institución, una referencia eterna al nivel de Balenciaga, Chanel o Yves Saint Laurent. Su nombre seguirá pronunciándose cada vez que el rojo vuelva a dominar una pasarela, cada vez que un vestido haga sentir poderosa a quien lo lleva.

Hoy la moda está de luto, pero también de celebración. Porque Valentino no se va: permanece en cada costura perfecta, en cada drapeado sublime y en cada mujer que, al vestirse de rojo, entiende que la elegancia puede ser eterna.

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