MODA

Kylie Jenner y Timothée Chalamet volvieron a demostrar por qué se han convertido en una de las parejas más observadas —y comentadas— de la industria del entretenimiento. Esta vez, ambos acapararon todas las miradas durante el estreno mundial de “Marty Supreme”, donde apostaron por un vibrante color naranja que rápidamente se volvió tendencia en redes sociales.

Kylie Jenner: elegancia moderna en un naranja imposible de ignorar

La empresaria y estrella televisiva apostó por un vestido naranja de silueta ajustada, líneas minimalistas y un acabado pulido que elevó su aura glam sin caer en excesos. El diseño abrazaba su figura con precisión, fusionando sensualidad y sofisticación en partes iguales.

El tono elegido resaltó su piel y aportó un brillo cálido que reforzó su presencia en la alfombra roja. Para equilibrar el look, Jenner optó por un maquillaje en gama cálida, con labios nude y ojos sutilmente definidos, permitiendo que la potencia del vestido fuese el foco absoluto de la noche.

Timothée Chalamet: un traje audaz que confirma su influencia en la moda

Por su parte, Timothée Chalamet —protagonista de la nueva cinta— eligió un traje naranja de corte moderno, fiel a su estilo relajado, experimental y siempre adelantado a las tendencias. El conjunto presentaba un ligero acabado satinado que capturaba la luz con cada movimiento, potenciando el efecto visual del color.

El actor complementó el traje con una camiseta básica en tono neutro, una elección que permitió mantener la armonía del conjunto y que reafirmó su sello personal: effortless chic con un giro vanguardista. Una vez más, Chalamet dejó claro por qué es uno de los favoritos de la moda masculina contemporánea.

Una aparición conjunta que marca tendencia

Aunque no llevaron atuendos completamente coordinados, el diálogo visual entre sus looks en naranja fue suficiente para convertirlos en el centro de atención del evento. El contraste entre el glam pulido de Kylie y el estilo desenfadado de Timothée creó una combinación inesperada pero perfectamente equilibrada, generando miles de reacciones en redes sociales y reafirmando su estatus como una pareja icónica de la cultura pop.

Su aparición en la gala de “Marty Supreme” no solo celebró el lanzamiento de la película, sino también su capacidad innata para transformar una alfombra roja en un escenario de moda y tendencia.

El Caribe fue el escenario donde la moda latina alcanzó su punto más alto. En una noche donde el arte, la elegancia y la autenticidad se entrelazaron con la emoción, los Latin American Fashion Awards 2025 celebraron no solo el talento, sino el alma de una región que está redefiniendo las reglas del lujo contemporáneo. Desde los destellos de las cámaras hasta el murmullo expectante del público, todo en el ambiente respiraba orgullo y revolución creativa.
Realizados en República Dominicana, los premios reunieron a diseñadores, artistas y figuras icónicas del mundo del entretenimiento que hoy representan el nuevo rostro de la moda latina. La alfombra roja fue un desfile de poder y diversidad: telas artesanales mezcladas con cortes futuristas, colores vibrantes inspirados en los paisajes del continente, y una presencia arrolladora de personalidades que hicieron de la identidad su estandarte. Era más que una gala: era una declaración de que América Latina ya no está a la sombra de las capitales europeas de la moda, sino que está marcando su propio camino. Entre los grandes ganadores de la noche, Willy Chavarría fue el más celebrado. Con su estilo inconfundible que combina lo urbano con lo poético, el diseñador mexicano estadounidense se llevó el premio a Designer of the Year. Su discurso fue un momento de pura emoción: habló de sus raíces, de su infancia en Fresno, de su comunidad, y de cómo la moda puede convertirse en un acto de resistencia cultural. Su colección más reciente, aplaudida por críticos internacionales, traduce la fuerza del barrio en elegancia minimalista, con piezas que cuentan historias de identidad y orgullo.

El carisma y la presencia de Maluma encendieron la gala cuando subió al escenario para recibir el premio a Fashion Icon of the Year. Fiel a su estilo audaz, el colombiano deslumbró con un look que combinaba un blazer de líneas clásicas con joyería contemporánea y detalles metálicos que reflejaban su espíritu innovador. Más allá de la estética, Maluma ha sido una figura clave en la internacionalización del estilo latino,llevando las influencias de Medellín a los escenarios y portadas del mundo. En su discurso, dedicó el reconocimiento “a los soñadores que se atreven a romper moldes”,consolidando su posición como símbolo global de autenticidad y reinvención.

La noche también aplaudió a Raúl López, el visionario detrás de LUAR, y a Patricio Campillo, dos diseñadores que representan el futuro del diseño latinoamericano. López, con su fusión entre el espíritu caribeño y la sofisticación neoyorquina, reafirmó por qué es considerado uno de los diseñadores más influyentes de la moda actual. Campillo, por su parte, presentó una propuesta inspirada en los ecosistemas latinoamericanos, utilizando materiales sostenibles y técnicas ancestrales reinterpretadas desde una mirada moderna. Su trabajo fue un canto visual a la naturaleza y al equilibrio entre tradición e innovación.

Cada premiado llevó consigo un mensaje que trascendió las pasarelas: la moda es una herramienta de identidad, una voz política y una forma de contar quiénes somos. En un contexto global donde la autenticidad se ha convertido en un lujo, los Latin American Fashion Awards demostraron que el verdadero poder está en abrazar las raíces. Desde el bordado artesanal de Oaxaca hasta la sastrería experimental de Buenos Aires, la moda latina se presentó como un mosaico diverso, vibrante y profundamente emocional.

La producción del evento fue un espectáculo en sí misma. El escenario, iluminado por tonos dorados y turquesa, evocaba el espíritu caribeño, mientras los invitados disfrutaban de una atmósfera que combinaba el glamour de los grandes desfiles internacionales con la calidez propia de la región. Cada detalle, desde la música hasta la puesta en escena, celebraba la mezcla única de culturas que define a América Latina.

El cierre de la gala fue tan poético como poderoso. Los presentadores recordaron que estos premios no solo reconocen el talento, sino que crean un legado. Un legado que inspira a nuevas generaciones de diseñadores, artistas y creativos a mirar hacia sus propias raíces como fuente de innovación. Porque en un mundo globalizado, donde las tendencias se repiten y los estilos se diluyen, el verdadero lujo es tener una identidad clara, una historia que contar y un acento que se escuche.

Los Latin American Fashion Awards 2025 no fueron solo una celebración, fueron una revolución silenciosa. Un recordatorio de que la moda es más que estética: es memoria, es política, es expresión. América Latina, con su mezcla de culturas, su historia de resiliencia y su creatividad inagotable, se ha convertido en una fuerza imparable dentro del panorama global.

Esta gala no solo reconoció nombres, sino que confirmó un movimiento. Un movimiento que mira al futuro sin olvidar el pasado. Un movimiento que, con cada puntada y cada diseño, grita al mundo que la moda latinoamericana no necesita permiso para brillar. Ya lo está haciendo.

Para asistir al Fashion Trust Arabia 2025, la empresaria hispano-argentina dejó claro que, cuando se trata de causar impacto, no hay elección más acertada que recurrir a una pieza histórica. Consciente del valor simbólico y estético de la moda, optó por un diseño de Azzedine Alaïa de 1993, una auténtica joya que confirma su buen ojo para las piezas que trascienden el tiempo.

Este vestido, proveniente de los archivos de la prestigiosa firma, no solo resalta su figura, sino que también demuestra su respeto por la artesanía y la visión del célebre diseñador. Con líneas clásicas, acabado impecable y una silueta que celebra la elegancia en su máxima expresión, la prenda la convirtió en una de las invitadas más comentadas de la noche.

La elección no fue casualidad. En un evento donde convergen creatividad, innovación y lujo, ella decidió apostar por la moda como una declaración de estilo y de historia. Al lucir un diseño vintage de tal magnitud, logró conectar la estética contemporánea con la esencia de los años noventa, un periodo marcado por la sofisticación pura y la figura inconfundible de Alaïa.

El look fue complementado con accesorios minimalistas que permitieron que el vestido brillara por sí mismo. La empresaria demostró que, en ocasiones, menos es más: bastó un par de pumps negros y un maquillaje pulido para potenciar el aura refinada que transmitía su elección de vestuario.

Con este estilismo, no solo reafirmó su estatus como referente de moda, sino que también recordó al público la importancia de reivindicar piezas icónicas en un mundo donde lo efímero suele dominar. Su presencia en el evento quedó marcada como un homenaje a la moda atemporal y a la elegancia genuina que pocas figuras saben manejar con tanta naturalidad.

La estrecha y constante conexión entre Georgina Rodríguez y el mundo de la moda es innegable. A lo largo de los últimos años, la modelo ha demostrado una afinidad natural por este universo, consolidando una imagen sofisticada y llena de intención. Su presencia en eventos, campañas y colaboraciones la ha posicionado como una de las figuras más influyentes dentro del panorama fashion internacional.

Para muchos, basta recordar sus apariciones en algunos de los desfiles más importantes de la Semana de la Moda de París. Uno de los más comentados fue el debut de Pierpaolo Piccioli como director creativo de Balenciaga, donde Georgina se convirtió en una de las invitadas más observadas. Asimismo, su protagonismo como estrella de portada en la edición de febrero de 2024 de Vogue México y Latinoamérica reafirmó su estatus como un verdadero ícono de estilo, capaz de marcar tendencia con cada elección.

Después de algunos meses alejada de los reflectores, su retorno era esperado, pero no por eso dejó de causar sorpresa. Su reaparición llegó de la mano de un evento de talla internacional que celebra el talento, la creatividad y el futuro de la moda. Y como era de esperarse, lo hizo con una presencia que acaparó miradas desde el primer instante.

La modelo y empresaria hispano-argentina decidió hacer su gran regreso en Doha, Qatar, asistiendo a la prestigiosa ceremonia de premiación Fashion Trust Arabia 2025. Su presencia no solo reavivó el interés del público y de la prensa especializada, sino que también reforzó la idea de que continúa siendo una figura clave en el circuito de eventos globales de moda.

Con esta aparición impecablemente calculada, Georgina confirmó que su relación con la moda no es pasajera, sino parte esencial de su identidad pública. Su regreso a los eventos internacionales no solo la coloca nuevamente en el radar de la industria, sino que también deja claro que sigue siendo una musa contemporánea que inspira, sorprende y evoluciona con cada paso que da.

En la alfombra roja del Fashion Trust Arabia 2025, Georgina Rodríguez volvió a demostrar por qué es considerada una de las mujeres más elegantes y observadas del panorama internacional. Con una presencia magnética y una seguridad impecable, la modelo y empresaria capturó todas las miradas desde el instante en que llegó al recinto. Entre celebridades, diseñadores y figuras influyentes, su aparición se convirtió rápidamente en uno de los momentos más comentados de la noche.

Para esta cita tan esperada, Georgina apostó por un look que no solo resaltó su figura, sino que también rindió homenaje a la historia de la moda. Elegir una pieza vintage es una declaración poderosa, y ella lo sabe. Por eso recurrió a un vestido negro de archivo de Azzedine Alaïa, proveniente de la colección Otoño-Invierno 1993, una muestra del genio del diseñador tunecino y de su talento para crear siluetas atemporales.

El diseño presentaba una estructura impecable, un escote en V discreto y una confección en textil acolchado que añadía profundidad sin perder delicadeza. Al prescindir de mangas, el vestido lograba un equilibrio perfecto entre sobriedad y sofisticación, permitiendo que la silueta de Georgina fuera protagonista sin necesidad de excesos. La elección de una pieza tan emblemática demostró, una vez más, que ella entiende como pocas el poder de la moda con historia.

Fiel a una estética minimalista pero sumamente refinada, la empresaria decidió complementar este vestido con un par de pumps negros, un básico eterno que este año ha regresado con fuerza y que se ha posicionado como uno de los zapatos estrella de la temporada Otoño-Invierno 2025. Su diseño pulcro y su acabado glamuroso potenciaron la elegancia del conjunto sin robar protagonismo a la pieza principal.

Si uno observa con detenimiento, queda claro que cada detalle fue cuidadosamente planificado. Georgina domina a la perfección ese estilo de “elegancia silenciosa”, donde las líneas limpias, los tonos neutros y las piezas bien escogidas se convierten en una declaración contundente de buen gusto. Su look en Doha no solo refleja su evolución estilística, sino también la forma en que ha aprendido a narrar una historia a través de su vestuario.

En lugar de recurrir a un collar llamativo, como el deslumbrante collar de diamantes que lució meses atrás en la cena Kering Caring For Women, esta vez optó por un enfoque más equilibrado. Eligió pendientes largos, una pulsera delicada y anillos brillantes que añadieron el toque justo de luminosidad al conjunto. La joyería, cuidadosamente seleccionada, cumplió el rol de elevar el look sin competir con la majestuosidad del vestido.

El peinado también jugó un papel fundamental en la armonía visual. Georgina apostó por un recogido pulido y elegante, un estilo que enmarca su rostro y resalta sus facciones sin desviar la mirada del outfit. Este hairstyle, clásico y moderno a la vez, contribuyó a reforzar la estética sobria que definió su paso por la alfombra roja.

El maquillaje acompañó a la perfección esta propuesta. Sus cejas marcadas, un delineado sutil y un rubor coral delicadamente aplicado aportaron frescura y definición al rostro. Los labios, en un tono glossy similar al del rubor, ofrecieron un acabado jugoso y luminoso que equilibró la sobriedad del vestuario con un toque de suavidad.

El resultado final fue un look que combinó historia, actualidad y personalidad. Cada elemento, desde el vestido hasta los accesorios, se integró para construir una imagen coherente y poderosa que reafirma el estatus de Georgina como referente estilístico a nivel global. Su capacidad para mezclar piezas icónicas con tendencias modernas demuestra una madurez sartorial que pocos logran alcanzar.

Con su aparición en el Fashion Trust Arabia 2025, Georgina Rodríguez no solo reafirma su dominio en la alfombra roja, sino que también deja claro que sigue apostando por la moda con intención y propósito. Su presencia se convierte, así, en un recordatorio de que la elegancia no es solo cuestión de vestirse bien, sino de saber contar una historia a través de cada elección.

La presencia de Georgina en Doha también puso en evidencia su creciente influencia dentro del ecosistema de la moda de Medio Oriente, una región que celebra el lujo, la artesanía y la expresión cultural. Su participación en un evento como Fashion Trust Arabia no solo refuerza su papel como embajadora de estilo, sino que además demuestra su interés por apoyar iniciativas que impulsan a diseñadores emergentes y consolidan nuevas voces en la industria.

En este contexto, su elección de una pieza vintage cobra aún más relevancia. En un mundo dominado por tendencias efímeras y ritmos acelerados, apostar por un vestido histórico comunica un mensaje claro: la moda es patrimonio, memoria y legado. Georgina, consciente de ello, utiliza cada aparición pública como una oportunidad para promover la permanencia del diseño atemporal y destacar la importancia de preservar el trabajo de grandes creadores como Alaïa.

Además, su look se convirtió en una conversación inevitable en redes sociales, donde sus seguidores celebraron la combinación de sobriedad y glamour que la caracteriza. Las fotografías de su paso por la alfombra roja circularon rápidamente, generando comentarios positivos sobre su estilo, su porte y su capacidad para transformar un diseño de archivo en un atuendo completamente vigente y moderno.

La noche no solo fue un triunfo estético para la modelo, sino también un recordatorio del impacto que puede tener una figura pública en la valorización de la moda como arte. Su presencia fue un punto de conexión entre generaciones, uniendo el pasado de la alta costura con las nuevas propuestas que buscan abrirse camino en un mercado cada vez más competitivo y globalizado.

Con este cierre perfecto, Georgina Rodríguez reafirma, una vez más, que su relación con la moda trasciende tendencias pasajeras. Su habilidad para equilibrar glamour, historia y actualidad la consagra como una de las referentes más influyentes del momento. Y si algo quedó claro en Doha, es que cada una de sus apariciones seguirá generando expectativas, admiración y titulares en todo el mundo.

La modelo, empresaria y figura clave en el mundo de la belleza, Hailey Bieber, brilló en la ceremonia de los WSJ Magazine Innovator Awards 2025 celebrada en el Museum of Modern Art de Nueva York. En la velada recibió el premio Beauty Innovator en reconocimiento a su rol al frente de la marca de cuidado de la piel Rhode, que fue adquirida por e.l.f. Beauty por mil millones de dólares en mayo de 2025.

Durante su discurso, Bieber tomó un enfoque poco convencional en estos eventos de alta gala: no solo agradeció el reconocimiento sino que dedicó unas palabras al ecosistema de fundadoras y creadores de la industria de la belleza. “Celebro a cada fundador que está en este camino junto a mí”, dijo, remarcando que la innovación no solo es crear productos nuevos, sino también ofrecer oportunidades, romper barreras y redefinir lo que puede significar tener influencia. 

La estética de la velada también tuvo su momento: Bieber apareció vestida con un conjunto total de cuero negro de la colección Primavera/Verano 2026 de Saint Laurent (diseñador Anthony Vaccarello) — chaqueta tipo motociclista, bustier corset, falda lápiz de cuero y un detalle atrevido: tacones slingback de cuero blanco que rompían la paleta oscura. La estilista apuesta al poder del contraste, la textura y el diseño arriesgado, reafirmando que el estilo puede ser al mismo tiempo elegante y disruptivo.

Pero más allá del vestido, hubo un detalle que captó la atención de los presentes y de los medios: Bieber llevó consigo un Labubu — la figura de juguete coleccionable creada por el ilustrador Kasing Lung y comercializada por la empresa POP MART — que se ha convertido en un fenómeno viral en moda, street style y cultura pop. 

Labubu no es simplemente un muñeco; es símbolo de una cultura que mezcla nostalgia, coleccionismo, moda y exclusividad. Su estética — orejas puntiagudas, sonrisa de dientes afilados y una expresión juguetona-feroz — ha capturado a diversas generaciones, desde adolescentes que cuelgan versiones en mochilas hasta celebridades que lo convierten en parte de su look.

Que Bieber lo incorporase como detalle demuestra cómo ella combina las dos caras de su perfil: por un lado, la ejecutiva que lidera una marca millonaria, y por otro, la creadora de tendencia que entiende que los símbolos importan. El pequeño giro del juguete añade personalidad, enfatiza que la moda puede ser divertida, y que incluso en eventos ultra formales hay espacio para el juego y el ‘easter egg’ cultural.

El reconocimiento de Hailey Bieber no es sólo un trofeo: representa una transición. Ya no se la ve únicamente como modelo o esposa de una superestrella, sino como una empresaria que genera valor (y visibilidad) por sí misma, que entiende la intersección entre marca, medios, cultura y comunidad. Su discurso hacia otros creadores sugiere un cambio de paradigma en la industria de la belleza, hacia alianzas más horizontales y colaborativas.

Y al mismo tiempo, la presencia del Labubu revela que esta generación —que ya no separa los mundos de lujo, pop-cultura y streetwear— entiende los accesorios como expresiones de identidad. En un evento de alto nivel, el juguete funciona como signo de pertenencia a una élite cultural que domina tanto las pasarelas como los salones de board room.

Queda preguntarse si este tipo de momentos serán el nuevo estándar: empresarias-celebridades que combinan resolución de negocios con códigos de estilo disruptivos, y que no tienen miedo de tomar riesgos estéticos. También queda ver cómo marcas como Rhode evolucionan bajo la nueva etapa con e.l.f. Beauty, y si Hailey continuará siendo la cara visible, creativa y estratégica de ese proceso.

Por otro lado, la conexión juguetona con Labubu ofrece una pista sobre hacia dónde camina la moda-celebridad: menos solemnidad tradicional, más guiños conscientes, más hibridación entre seriedad empresarial y cultura pop. Y todo eso en una noche donde los innovadores se celebran no solo por lo que crean, sino por lo que simbolizan.

En suma, Hailey Bieber en los Innovator Awards fue mucho más que una aparición glamorosa: fue una declaración de intenciones. Negocio + estética + cultura pop. Y en su bolso, un muñeco que lo decía con estilo.

Anoche en Nueva York, la gala de los WWD Honors 2025 se transformó en una pasarela de alta costura sobre la alfombra roja. Con la presencia de figuras como Anne Hathaway, Laverne Cox y un listado de personalidades del mundo de la moda, el cine y el entretenimiento, el evento volvió a marcar —como cada edición— la conexión entre reconocimiento profesional y estilo de impacto.

La gran protagonista de la noche fue Anne Hathaway, que llegó al evento con un vestido arquivístico de Valentino en un rojo icónico diseñado originalmente para la colección Alta Costura Otoño 2003 del sello. Al hablar con la prensa, la actriz compartió que la prenda tenía un significado especial: “Creo que este vestido se mostró en 2005, que es el año en que conocí a Valentino y Giancarlo Giammetti en el set de The Devil Wears Prada”, comentó. El atuendo, con tonos de carmesí y silueta fluida, reafirma cómo un vestido puede convertirse en símbolo, tanto personal como de marca.

Por su parte, Laverne Cox eligió un look con un pasado potente: un diseño de Alexander McQueen de la colección Primavera 2013, reinterpretado para esta alfombra. La estructura dramática, el contraste entre cuero y tul, y los detalles arquitectónicos hablaron de riesgo y sofisticación. Al elegir esta pieza, Cox demostró no solo su afinidad con la moda de archivo sino también una declaración de estilo: la alfombra roja como espacio de expresión auténtica.

El análisis general de Tom & Lorenzo lo resumió bien: “La mayoría de los asistentes vinieron con looks discutibles”, pero eso es exactamente lo que se espera de una noche que celebra creatividad, visión y legado. En esencia, el evento no se trató sólo de “buena ropa”, sino de moda como lenguaje, como referencia cultural y como homenaje visible al trabajo de décadas.

Entre los matices destacados de la noche estuvo la fusión entre lo moderno y lo histórico: piezas de archivo de casas legendarias junto a interpretaciones personales de las celebridades, mezclando pasadas temporadas con el presente inmediato. Esto generó una atmósfera de “moda viva”, donde el traje no es solo vestido, sino conversación, memoria y posicionamiento.

El lugar elegido, Cipriani South Street en Nueva York, añadió al ambiente el glamour sobrio que acompaña cada edición de los WWD Honors. Las luces, el acceso limitado para prensa especializada, y la clara intención de que la alfombra roja sea tan protagonista como la ceremonia misma: un momento para detenerse, mirar y comentar.

La relevancia de la alfombra roja en este contexto va más allá del estilo. El evento premia a figuras que han dejado huella en el mundo de la moda o han tenido impacto cultural significativo. En ese sentido, vestir para la ocasión no es únicamente lucirse, sino situarse dentro de una narrativa de influencia. Vestir Valentino vintage, optar por McQueen de archivo, significa participar del legado que esas firmas representan.

La presencia de mujeres y hombres en esos atuendos también evidenció cómo la alfombra está menos encasillada que en décadas pasadas: no solo vestidos largos femeninos tradicionales, sino interpretaciones más variadas, piezas de archivo, avances de temporada, texturas oscuras y juegos de proporción que retan la norma. Esta edición lo dejó claro: la moda es menos uniforme, más personal y más comentada.

Para los seguidores del estilo, uno de los aprendizajes de la noche fue reconocer cómo un solo vestido puede hablar de historia (Valentino 2003), de conexión personal (Hathaway), de riesgo (Cox) y de nuevo significado al volver a la luz del presente. En un mundo saturado de “estrenos” rápidos, la apuesta por lo archivo se siente refrescante.

Este tipo de evento también revela la sinergia entre moda y medios. La cobertura de la alfombra roja fue amplia, desde fotografías en los portales de moda hasta análisis de estilistas y bloggers que comentaron cada detalle: forma, material, accesorios, peinado, pose. Así, la alfombra vuelve a ser un escenario donde importa lo que se ve y lo que se dice.

En definitiva, la alfombra roja de los WWD Honors 2025 no fue solo un pasillo de flashes, sino un momento de moda con propósito. Fue una llamada a mirar el valor de lo que vestimos —la historia que traen, la declaración que hacen— y por qué, en una noche dedicada a los “héroes” del estilo y la visión, cada atuendo se convierte en un homenaje. La próxima vez que aparezca un vestido rojo en un evento importante, quizás lo veamos como algo más que “bonito”. Quizás lo veamos como parte de una conversación que comenzó en una alfombra roja.

El ídolo surcoreano Jung Kook, integrante del fenómeno global BTS, ha vuelto a causar sensación al protagonizar una nueva campaña de Calvin Klein, consolidando su estatus no solo como una de las voces más reconocidas del K-pop, sino también como un ícono de estilo internacional. Las imágenes, recientemente lanzadas por la marca, revelan una faceta más madura, segura y audaz del artista, reafirmando la conexión natural que ha construido con la estética minimalista de la casa estadounidense.

Desde su primera colaboración con Calvin Klein en 2023, Jung Kook se ha convertido en uno de los rostros más potentes dentro de la estrategia de la firma por conquistar a un público joven, diverso y digital. En esta nueva campaña, el artista luce piezas clásicas de mezclilla, camisetas ajustadas y, por supuesto, la icónica ropa interior de la marca, reinterpretadas bajo una mirada moderna y sofisticada que potencia su magnetismo natural. Cada imagen combina sensualidad y elegancia sin esfuerzo, evocando la esencia de la marca pero con el toque inconfundible del cantante.

Las fotografías, tomadas en blanco y negro —un sello distintivo del universo Calvin Klein—, muestran a Jung Kook en su máxima expresión: relajado, pero cargado de intensidad. El concepto visual explora la dualidad entre vulnerabilidad y poder, dos cualidades que el cantante ha sabido transmitir desde sus inicios. Su lenguaje corporal habla por sí solo: una mezcla entre naturalidad y presencia escénica que hace difícil apartar la mirada. No es solo una sesión fotográfica, sino una declaración de identidad.

El impacto fue inmediato. En cuestión de horas, las redes sociales estallaron con millones de interacciones, convirtiendo el nombre del artista y de la marca en tendencia global. Fans de todo el mundo compartieron las imágenes, generando debates sobre la estética, el crecimiento artístico y la madurez del cantante. Las piezas que Jung Kook modela se agotaron en varios países en tiempo récord, reafirmando el fenómeno comercial que lo rodea. La llamada “efecto Jung Kook” volvió a hacerse evidente: todo lo que lleva, promociona o menciona, se convierte en objeto de deseo.

 

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Esta colaboración no es casualidad. Calvin Klein ha apostado históricamente por figuras que encarnan rebeldía, individualidad y autenticidad —desde Kate Moss y Mark Wahlberg hasta Justin Bieber—, y en Jung Kook ha encontrado la representación perfecta de esos valores adaptados al presente. Su imagen combina fuerza y sutileza, juventud y elegancia, con una autenticidad que conecta con una audiencia global cada vez más ávida de referentes reales.

Además, la elección del artista simboliza la evolución del lujo contemporáneo, uno que se aleja del elitismo tradicional para abrazar la diversidad cultural y la conexión emocional. Calvin Klein no solo vende ropa: vende actitud. Y Jung Kook, con su carisma natural y estética versátil, personifica esa nueva generación que entiende la moda como una extensión del alma.

Más allá de la moda, esta alianza refuerza el poder cultural del K-pop como fenómeno global. Jung Kook, quien paralelamente continúa consolidando su carrera en solitario con éxitos como “Seven” y “Standing Next to You”, demuestra que su influencia trasciende géneros y fronteras. Su versatilidad lo ha convertido en un referente tanto en la música como en la moda, capaz de dominar escenarios, campañas y alfombras con el mismo magnetismo.

En esta campaña no solo posa un cantante: posa un símbolo contemporáneo de confianza, libertad y cambio. Calvin Klein lo sabe, y Jung Kook lo interpreta con naturalidad y poder. Su presencia redefine los códigos de la masculinidad moderna, combinando vulnerabilidad y fuerza en una sola imagen.

En definitiva, Jung Kook no solo viste Calvin Klein; lo reinterpreta. Su imagen encarna la energía de una generación que busca autenticidad en cada detalle. La colaboración entre ambos no solo celebra la moda, sino también una forma de entender el presente: espontáneo, diverso y profundamente conectado con la cultura global.

El 26 de octubre, los históricos estudios Paramount en Los Ángeles se transformaron en un escenario de ensueño. Allí tuvo lugar Vogue World: Hollywood 2025, una gala que unió el poder del cine y la moda en un desfile que fue mucho más que una simple pasarela. Bajo la producción de Vogue, el evento —que en ediciones anteriores visitó Nueva York, Londres y París— celebró esta vez el legado del séptimo arte con homenajes visuales, recreaciones de vestuarios legendarios y una propuesta estética que combinó nostalgia, innovación y espectáculo puro.

La inauguración estuvo a cargo de Nicole Kidman, quien interpretó el clásico “Put the Blame on Mame”, en un guiño directo a Gilda (1946), para luego descender la pasarela con un impresionante vestido negro de Chanel diseñado por Matthieu Blazy. Su presencia marcó el tono de la noche: sofisticado, cinematográfico y profundamente evocador. En otro momento de la velada, Kendall Jenner sorprendió al usar el traje original de Moulin Rouge! que Kidman había lucido en 2001, una pieza resplandeciente de lentejuelas que sirvió como símbolo de conexión entre generaciones de glamour.

La estructura del desfile se dividió en capítulos temáticos, cada uno inspirado en distintas épocas y estilos cinematográficos. El primero, titulado “Renegades”, rindió homenaje a personajes excéntricos y rebeldes como los de Matrix, Edward Scissorhands y Alice in Wonderland, con colaboraciones entre casas de moda como Alexander McQueen y la diseñadora Colleen Atwood. Luego, Julia Garner deslumbró al transformarse en Marie Antoinette, con un vestido rosa lleno de volantes y detalles barrocos inspirado en el filme de Sofia Coppola, una recreación firmada por la legendaria figurinista Milena Canonero.

Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con el tributo a Diane Keaton, fallecida recientemente. La modelo Betsy Gaghan desfiló con un traje Ralph Lauren al estilo Annie Hall, mientras la voz de Keaton sonaba de fondo interpretando “Seems Like Old Times”. También hubo homenajes a íconos eternos como Audrey Hepburn, cuya silueta de Breakfast at Tiffany’s fue revivida con una réplica exacta del vestido Givenchy y su inconfundible collar de perlas. Cada secuencia del evento fue pensada como un relato visual, donde la moda reescribía los capítulos del cine clásico.

El cierre del espectáculo fue tan vibrante como su inicio. Doja Cat apareció en escena con un mini vestido de cota de malla diseñado por Michael Schmidt, inspirado en el atuendo de Tina Turner en Mad Max Beyond Thunderdome. La artista fusionó poder, rebeldía y sensualidad en una performance que selló el espíritu del evento: el arte como punto de encuentro entre mundos distintos.

Entre el público, las celebridades también marcaron tendencia. Miley Cyrus asistió en cuero negro de Saint Laurent, compartiendo primera fila con Hailey Bieber, mientras que V de BTS atrajo todas las miradas con su elegante traje clásico junto a Dakota Johnson. Más allá del brillo, Vogue World: Hollywood tuvo una causa solidaria: el 100 % de los ingresos fue destinado al Entertainment Community Fund, organización que apoya a trabajadores del cine y la televisión afectados por los incendios recientes en California y otras crisis del sector.

El mensaje del evento fue claro: la moda no solo viste, sino que cuenta historias. Al reunir a diseñadores, actores, músicos y figurinistas en una misma narrativa, Vogue World demostró que el estilo puede ser tan poderoso como una película, capaz de evocar emociones, rescatar memorias y construir nuevas identidades culturales. Este encuentro entre pasarela y celuloide también reveló el poder de la nostalgia como motor creativo, y cómo la reinvención de lo clásico puede seguir inspirando nuevas generaciones.

En definitiva, Vogue World: Hollywood 2025 no fue simplemente un desfile, sino una puesta en escena que celebró la conexión eterna entre el cine y la moda. Bajo las luces del legendario estudio Paramount, los trajes, los gestos y las referencias fílmicas revivieron como si fueran escenas de una película viva, recordándonos que, al final, el verdadero glamour no solo se lleva puesto: se interpreta.

La actriz Emma Stone ha causado sensación recientemente al aparecer en Nueva York vestida con un conjunto que evoca uno de los momentos más emblemáticos de la moda de los años noventa. Con motivo de la promoción de su nueva película Bugonia, Stone desembarcó en la ciudad el 22 de octubre de 2025 con un look que rinde homenaje directo a Gwyneth Paltrow y a su icónica aparición en la cinta Great Expectations (1998).

El atuendo en cuestión es nada menos que el conjunto de seda verde hoja —blusa de manga larga con cuello y falda recta a juego— perteneciente a la colección Primavera-Verano 1996 de Donna Karan, exactamente el mismo que Paltrow lució al interpretar a Estella en Great Expectations. Stone completó el estilismo con sandalias negras de tacón bajo (Manolo Blahnik “Susa”) y aretes discretos de diamantes, apostando por una elegancia sobria que permite al conjunto brillar por sí solo.

Este regreso estilístico no es casual. Paltrow misma declaró que aquel conjunto había sido diseñado por Donna Karan para encajar con la ambientación cromática de la película: “Todo era verde —cada set, cada tela, cada traje—”, contó la actriz en una entrevista con Vogue. Al elegir Stone este look, se refuerza la idea de que la moda noventera, célebre por su minimalismo y líneas limpias, continúa vigente y es reinterpretada por nuevas generaciones con respeto por su legado.

En un momento donde las tendencias cambian casi a diario, la decisión de rescatar una pieza de archivo demuestra una apuesta por la atemporalidad. Como señaló Grazia, “mientras muchas revivals de los 90 tienden al grunge o al streetwear, este gesto celebra un minimalismo más adulto: sensual sin gritar, femenino sin florituras”. La elección de Emma Stone encarna precisamente esa premisa: sutileza con intención.

Su aparición ocurre además en un punto crucial de su carrera. Con Bugonia próximo a estrenarse, la actriz vuelve a ocupar el foco mediático. Adoptar un estilismo cargado de historia añade una capa de profundidad a su imagen pública: no sólo como intérprete versátil, sino como referente de estilo que sabe dialogar con el pasado y el presente. Escoger un atuendo que remite a Paltrow —y por extensión a toda una estética cinematográfica de los 90— es también una declaración de principios: la moda que realmente importa no siempre es nueva; a veces es reimaginada.

La elección de Stone invita a reflexionar sobre cómo entendemos la moda contemporánea. Los looks de archivo ya no son simples ejercicios de nostalgia, sino vehículos de autoridad estética. Funcionan como un lenguaje que une épocas y discursos: la elegancia puede residir en la moderación, en la coherencia entre piezas y en el respeto por la historia del diseño. Revivir un estilo es también rescatar el contexto cultural que lo generó: el cine, la fotografía, la sensibilidad visual de toda una década.

Con su aparición en la Gran Manzana, Emma Stone no solo se vistió de verde; se alineó con una estética que fue referente en los noventa, conquistó una escena cinematográfica y se convirtió en símbolo de moda. Al hacerlo con el conjunto de Donna Karan que definió la imagen de Gwyneth Paltrow en Great Expectations, Stone reafirma que el buen estilo trasciende décadas, que lo icónico perdura y que, a veces, mirar atrás es la mejor manera de avanzar.

En su caso, el pasado no es nostalgia: es inspiración puesta al servicio del presente, una conversación entre generaciones de mujeres que han encontrado en la moda un medio para contar su propia historia. Emma Stone, una vez más, demuestra que vestir puede ser también una forma de actuación: un papel donde cada detalle —color, textura y memoria— tiene algo que decir.

La luz del Atlántico volvió a brillar con fuerza en la nueva edición de la Gran Canaria Swim Week by Moda Cálida 2025, el evento más importante de moda baño en Europa, que reunió a diseñadores, marcas emergentes y talentos internacionales en una celebración de creatividad, sostenibilidad y belleza natural. Del 16 al 19 de octubre, el recinto ferial de ExpoMeloneras (Maspalomas) se convirtió en el epicentro del glamour veraniego, confirmando que la moda de baño vive un momento de renovación total.

Esta edición se distinguió por una fuerte apuesta por la diversidad, la innovación textil y la sostenibilidad, tres pilares que definen la nueva dirección de la industria. Bajo la organización del Cabildo de Gran Canaria y la colaboración de IFEMA Madrid, el evento consolidó su posición como una de las plataformas más relevantes para el diseño de moda resort y beachwear, no solo en España, sino también a nivel europeo.

El desfile inaugural dejó claro el tono de la semana: una mezcla entre elegancia y conciencia ambiental. Las firmas presentaron colecciones que combinan la funcionalidad del diseño con materiales ecológicos, tejidos reciclados y procesos de confección responsables. Marcas consagradas como Como un Pez en el Agua, Ágatha Ruiz de la Prada y Gottex compartieron pasarela con diseñadores emergentes que apuestan por el futuro de la moda sostenible.

Entre las tendencias más destacadas, FashionUnited señala el retorno del minimalismo elegante con trajes de baño de cortes limpios, tonos neutros y detalles metálicos, así como la influencia del estilo retro de los años 70 y 90, reinterpretado con tejidos tecnológicos y estampados digitales. También brillaron los diseños con formas asimétricas, bordados artesanales y drapeados que realzan la silueta sin sacrificar comodidad.

Uno de los puntos más comentados fue la presencia de marcas internacionales invitadas, que aportaron una visión global al evento. Diseñadores de Portugal, Italia, Colombia y Grecia presentaron propuestas inspiradas en el Mediterráneo y el Caribe, creando un diálogo visual entre tradición y modernidad. Esta apertura internacional refuerza el objetivo de Gran Canaria Swim Week: posicionarse como un hub creativo del Atlántico, donde confluyen la innovación, el arte y la moda.

La pasarela también apostó por la inclusión y la representación real. Modelos de diferentes tallas, edades y etnias desfilaron con naturalidad, rompiendo con los estereotipos tradicionales de la moda baño. El mensaje fue claro: el cuerpo real es protagonista, y el verano pertenece a todos. Este cambio de enfoque refleja una evolución profunda en el discurso estético de la industria, cada vez más comprometida con la diversidad y el bienestar.

Otro de los grandes protagonistas fue el diseño local canario, que continúa ganando terreno internacional. Firmas como Lenita & XTG, Lía Swimwear y Aurelia Gil demostraron la fuerza creativa de las Islas Canarias, combinando artesanía, color y vanguardia. Estas colecciones, inspiradas en la naturaleza volcánica y marina del archipiélago, reivindicaron la identidad isleña como fuente de inspiración para una moda global.

La organización del evento también destacó por su compromiso medioambiental. Se redujo el uso de plásticos, se promovieron materiales reciclables y se implementaron prácticas de bajo impacto energético. Además, se impulsaron charlas y mesas redondas sobre moda circular, innovación textil y consumo responsable, demostrando que la Gran Canaria Swim Week es mucho más que una pasarela: es un espacio de reflexión sobre el futuro del sector.

Otro aspecto relevante fue el uso de la tecnología como herramienta creativa. Varias firmas incorporaron técnicas de impresión 3D, tejidos inteligentes y patrones digitales que se adaptan al cuerpo. Este cruce entre diseño y tecnología consolidó la idea de que el traje de baño del siglo XXI debe ser tanto estético como funcional, capaz de unir moda, comodidad y conciencia ambiental.

La clausura del evento fue un despliegue de energía, música y color. La pasarela se transformó en una oda al océano: tonos azules, verdes y corales dominaron los looks, evocando la esencia marina que inspira a los creadores. Entre aplausos, los diseñadores desfilaron junto a sus equipos, celebrando no solo la moda, sino el trabajo colectivo que sostiene cada prenda.

En resumen, la Gran Canaria Swim Week 2025 ha confirmado que la moda de baño está viviendo una nueva edad dorada. Ya no se trata solo de tendencias, sino de valores y experiencias: del respeto por la naturaleza, la representación de todos los cuerpos y la fusión entre arte y sostenibilidad.

El evento, que ha convertido al archipiélago canario en el escaparate internacional del verano eterno, reafirma que el futuro de la moda está en el equilibrio: diseñar con propósito, producir con respeto y vestir con libertad.

La Semana de la Moda de Milán siempre ha sido sinónimo de audacia, elegancia y provocación, pero en esta edición, una aparición eclipsó todas las miradas. La cantante británica Dua Lipa se convirtió en el centro absoluto de atención al asistir al desfile de la firma italiana GCDS luciendo un impactante vestido negro transparente que redefinió el equilibrio entre sensualidad y sofisticación. Su look, aplaudido por la crítica y viralizado en redes sociales, consolidó a la artista como una de las nuevas musas de la moda contemporánea.

¡HOLA! Fashion, el diseño elegido por Dua Lipa pertenece a la colección de GCDS (God Can’t Destroy Streetwear), una de las marcas italianas más influyentes en la fusión entre el lujo y la cultura urbana. El vestido, confeccionado en una gasa negra translúcida de efecto fluido, deja entrever una silueta sutilmente estructurada con bordes brillantes y detalles estratégicos que realzan la figura sin caer en la vulgaridad. La prenda equilibraba la transparencia y la sobriedad, un sello característico de la estética de la artista: sensual, pero siempre con control y personalidad.

El look se completó con unos tacones minimalistas negros, joyería discreta y un maquillaje natural que destacó sus rasgos. Dua Lipa optó por un peinado con raya al medio y ondas suaves, evocando una elegancia relajada y contemporánea. El resultado fue un conjunto de sofisticación moderna con toque rebelde, perfecto para el espíritu irreverente de GCDS.

Su aparición no pasó desapercibida entre los asistentes ni entre los fotógrafos que abarrotaron la primera fila del desfile. La artista, embajadora de grandes firmas como Versace y Balenciaga, ha construido una identidad estética versátil, moviéndose con naturalidad entre el pop y la alta costura. En Milán, reafirmó su lugar como referente global de estilo y como un puente entre la moda callejera y el glamour de pasarela.

La estrecha relación entre Dua Lipa y la moda italiana. La cantante no solo ha sido imagen de Versace protagonizando campañas junto a Donatella, sino que también ha impulsado la visibilidad de marcas emergentes que, como GCDS, proponen un lenguaje más libre, inclusivo y experimental. Su presencia en el desfile fue interpretada como una declaración de apoyo a una generación de diseñadores que buscan romper los códigos clásicos del lujo.

El desfile de GCDS, dirigido por Giuliano Calza, apostó por una estética que mezcla el humor, la ironía y la sensualidad pop. En la pasarela desfilaron diseños llenos de color, referencias al cómic y guiños al estilo Y2K, pero Dua Lipa, desde el front row, aportó el contraste perfecto: un negro absoluto que simboliza poder y misterio, recordando que la elegancia no necesita exceso, solo presencia.

Se destaca que la cantante se ha convertido en un icono generacional que encarna la nueva feminidad del siglo XXI: segura, autónoma y expresiva. Su elección de vestuario, más allá de la moda, es un acto de narrativa visual. Cada aparición pública de Dua Lipa transmite un mensaje de empoderamiento y libertad estética. En Milán, su vestido transparente no fue solo un homenaje a la sensualidad, sino una afirmación de confianza corporal y autenticidad.

Las redes sociales no tardaron en reaccionar. Miles de publicaciones con el hashtag #DuaLipaMilanFashionWeek inundaron Instagram y X (Twitter), con fanáticos, periodistas y expertos en moda alabando el equilibrio entre provocación y elegancia que logró la artista. Para muchos, fue el mejor look de la semana y un ejemplo de cómo la moda puede ser al mismo tiempo atrevida y refinada.

El fenómeno Dua Lipa trasciende la alfombra roja. Su estilo combina influencias del vintage, el glamour noventero y la estética futurista, creando una identidad visual coherente con su evolución musical. En cada aparición ya sea en una gala, un festival o un desfile reafirma su papel como musa de una generación que reivindica la individualidad como forma de poder.

El vestido negro transparente se convierte así en algo más que una prenda: es un símbolo de la nueva sensualidad contemporánea, aquella que no busca complacer, sino expresar. Dua Lipa, con su elegancia despreocupada, demuestra que la moda actual trata de contar historias a través de la piel, la actitud y la libertad.

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Desde las calles de la capital francesa, la estrella colombiana revela el secreto para transformar un look casual en el atuendo de noche más sofisticado de la temporada.

París se ha convertido en el epicentro del mundo con el inicio de la Semana de la Moda este lunes 2 de marzo. Sin embargo, antes de que las modelos pisaran la pasarela, Sofía Vergara ya reclamaba el título de la mejor vestida en las avenidas parisinas. La actriz de 53 años ha aterrizado en la Ciudad de la Luz para demostrar que no se necesita un vestido de alta costura para derrochar elegancia; el verdadero lujo reside en saber accesorizar unos jeans de corte amplio.

Día y noche: La metamorfosis de Sofía en las calles parisinas

La primera lección de la colombiana ocurrió durante un paseo dominical tras el almuerzo. Sofía lució unos jeans anchos combinados con una playera blanca básica, pero elevó el conjunto al instante con un trench coat de ante marrón y botines de tacón vertiginoso. Un look chic sin esfuerzo que capturó la esencia del entretiempo francés.

Pero la verdadera magia sucedió al caer la noche. Sin cambiar de pantalones, Vergara transformó su imagen para una cena de gala sustituyendo la playera por un corsé de terciopelo en color borgoña, una de sus piezas fetiche. Añadió un abrigo de peluche y un clutch naranja vibrante, demostrando una maestría absoluta para transicionar una prenda informal hacia la sofisticación pura. Con su melena lacia y un maquillaje impecable en tonos tierra, Sofía confirmó que en París, la actitud y los accesorios adecuados lo son todo.

 

 

Desde las calles de Lima hasta las pasarelas más exclusivas de Italia: el diseñador que transformó la fibra de alpaca y el bordado ancestral en la nueva obsesión del «street style» global.

La Semana de la Moda de Milán ha sido testigo de una invasión de talento latino que está redefiniendo los códigos del lujo contemporáneo. Entre los gigantes de la industria, un nombre ha resonado con especial fuerza este 1 de marzo, marcando un hito para la moda sudamericana: Jorge Luis Salinas. El creativo peruano no solo presentó una colección; entregó un manifiesto de identidad, cultura y maestría técnica que dejó claro que el diseño artesanal es el verdadero futuro de la alta costura internacional.

Jorge Luis Salinas: El arquitecto del hilo y la herencia

Nacido y criado en Lima, Salinas lleva la moda en el ADN. Hijo de una modista, su conexión con las telas y las agujas comenzó en el taller familiar, una pasión que lo llevó a formarse en el prestigioso Philadelphia College of Textiles & Science. Tras décadas de evolución, desde la fundación de su primera marca Emporium hasta el nacimiento de su firma homónima J.Salinas, el diseñador ha hecho de su carrera una misión personal: dar voz y visibilidad al patrimonio cultural de Perú.

Lo que distingue a Salinas en un mercado saturado de fast-fashion es su compromiso innegable con la raíz. Sus piezas no son simples prendas; son historias tejidas que rescatan la mística de la selva amazónica, la fuerza de la danza Huaylas y la majestuosidad del Señor de Sipán. Con premios internacionales en Nueva York y Alemania que respaldan su trayectoria, su tercera aparición en Milán consolida su estatus como el embajador definitivo del diseño peruano en el mundo.

«Virreinato»: Donde el pasado colonial se encuentra con la rebeldía moderna

Su entrega para la temporada Otoño-Invierno 2026, titulada Virreinato, es un ejercicio magistral de equilibrio. Salinas toma como punto de partida la estética de la etapa virreinal peruana, pero la despoja de cualquier rastro de rigidez para transformarla en una propuesta vibrante, comercial y profundamente versátil. La colección es un diálogo entre siglos: técnicas de bordado tradicionales conviven con siluetas que apelan directamente a una audiencia joven y cosmopolita.

Sobre la pasarela milanesa desfilaron sacos estructurados, vestidos de seda adornados con olanes etéreos y sets de punto con una textura específica inspirada en el folclore marinero. Cada pieza es un objeto de contemplación, un lujo silencioso que revela su complejidad al observarse de cerca. No es solo ropa para usar; es arte para habitar, diseñado para una generación que busca autenticidad y propósito en lo que viste.

Sustentabilidad y Empoderamiento: El ejército de 50 artesanas

Detrás de cada costura de J.Salinas hay un ejército de talento femenino. Alrededor de 50 artesanas colaboran mano a mano con el diseñador, transformando saberes ancestrales en creaciones de vanguardia. Este enfoque humano se complementa con un compromiso férreo con la sustentabilidad y el uso de materiales locales de la más alta calidad, como el algodón Pima y la fibra de alpaca, elementos que son el alma de la industria textil peruana.

Jorge Luis Salinas ha demostrado que para ser global hay que ser profundamente local. Su éxito en Milán no es solo un logro personal, sino un triunfo para todo el diseño latinoamericano que hoy, gracias a su visión, se siente más moderno, contemporáneo y necesario que nunca. Sin duda, este es solo el comienzo de una nueva era donde el nombre de Salinas seguirá brillando en las capitales de la moda más importantes del planeta.

 

 

 

 

En un viaje nostálgico hacia los años noventa, el Golden Maknae de BTS redefine el concepto de sensualidad y estilo urbano, mientras se prepara para el regreso más esperado de la historia del K-pop con el álbum ARIRANG.

La industria de la moda y la música han vuelto a colisionar en un estallido de estilo que ha dejado a las redes sociales en un estado de euforia absoluta. Jung Kook, el integrante más joven del fenómeno global BTS, ha vuelto a tomar las riendas de su faceta como embajador global para protagonizar la nueva campaña de mezclilla Primavera 2026 de Calvin Klein. Esta no es una colaboración más; es la consolidación de un ídolo que, a sus veintiocho años, ha logrado fusionar la esencia clásica de una marca legendaria con la energía imparable de una estrella que domina el mundo entero.

Estética Noventera y Minimalismo: El uniforme de una nueva generación

La campaña, capturada bajo el lente magistral del reconocido Mert Alas, es un viaje visual que revisita la década de los noventa, una época donde la mezclilla era el símbolo máximo de la libertad y la rebeldía. Jung Kook aparece sumergido en una atmósfera cinematográfica, luciendo piezas que ya se perfilan como los objetos de deseo de la temporada. Desde los jeans rectos y holgados que evocan la comodidad de finales del siglo pasado, hasta una reinterpretación moderna de la icónica chaqueta Trucker, cada prenda parece haber sido diseñada para ser vivida y no solo vestida.

El video promocional es una pieza de arte en sí misma. Siguiendo al cantante a través de escenarios que van desde una bohemia tienda de discos hasta un refugio costero azotado por la tormenta, la narrativa nos permite ver a un Jung Kook completamente inmerso en sus grandes pasiones: la música y el baile. Con una banda sonora que evoluciona desde lo clásico hacia el ritmo vibrante de temas inolvidables, el anuncio incluye incluso un cameo sorpresa de la actriz Rosie Perez, quien le recuerda al ídolo coreano, entre risas, que una tienda de discos no es necesariamente una pista de baile.

Jung Kook: Entre la moda y el regreso triunfal de BTS

Para el artista, esta campaña representa una conexión profunda con su identidad personal. Según declaraciones del propio cantante, su amor por estas prendas radica en la capacidad que tienen para adaptarse a un estilo de vida moderno sin perder ese toque retro que tanto le fascina. Para Jung Kook, unir el baile y la moda con la energía de una gran ciudad ha sido una experiencia emocionante que llega en un momento crucial de su vida.

Y es que el 2026 no es un año cualquiera para el universo del K-pop. Tras una pausa de casi cuatro años en la que los integrantes del grupo cumplieron con sus responsabilidades militares en Corea del Sur, el regreso de BTS es finalmente una realidad inminente. La campaña de mezclilla sirve como el preámbulo perfecto para el lanzamiento del nuevo álbum del grupo, titulado ARIRANG, previsto para este 20 de marzo. La expectativa es total, ya que menos de un mes después de la salida del disco, la banda iniciará una gira mundial que promete romper todos los récords establecidos anteriormente.

Lujo accesible: Una colección disponible para el mundo entero

La propuesta de esta temporada no se queda solo en las imágenes impactantes. Calvin Klein ha diseñado una línea que incluye básicos elevados, desde camisetas informales con el logo clásico hasta chaquetas bomber extragrandes diseñadas para completar cualquier look urbano. Las piezas, que ya están volando de los estantes virtuales y tiendas físicas, ofrecen un rango de precios que permite a los fanáticos y amantes de la moda acceder al estilo que Jung Kook ha convertido en tendencia global.

Con el lanzamiento oficial de esta campaña, Jung Kook demuestra una vez más por qué es considerado el Golden Maknae. Su capacidad para transformar unos jeans básicos en una declaración de principios es lo que lo mantiene en la cima de la industria. Mientras el mundo cuenta los días para volver a ver a los siete integrantes de BTS juntos sobre un escenario, Jung Kook nos regala una última dosis de estilo, recordándonos que, aunque pasen los años, su influencia y su legado solo se vuelven más fuertes y modernos.

 

 

La estrella de ‘Bugonia’ se corona como el icono de estilo definitivo en la alfombra roja del Royal Festival Hall, rescatando la sofisticación del cuello halter y elevándola a un nuevo nivel de audacia.

Hay actrices que visten la moda, y hay iconos que, como Emma Stone, dictan el ritmo de las tendencias globales con un solo paso sobre la alfombra roja. Esta tarde, Londres se rindió ante la sofisticación de la ganadora del Oscar, quien acudió a la entrega de los Premios BAFTA 2026 no solo como una de las grandes favoritas por su papel en Bugonia, sino como la indiscutible musa del minimalismo moderno.

En una noche donde el lujo suele pecar de excesivo, Stone decidió que «menos es más», apostando por una silueta limpia, pero cargada de una sensualidad arquitectónica que dejó a los fotógrafos sin aliento. El protagonista absoluto de su estilismo fue un escote que promete convertirse en el objeto de deseo para las invitadas de la temporada verano 2026: el escote lágrima.

El poder del cuello ‘Halter’: Un homenaje a las grandes novias

Firmado por Louis Vuitton, la casa de la cual es embajadora global, el diseño en color negro de Emma Stone rescató el favorecedor cuello halter. Esta silueta, que ha sido la elección predilecta para momentos icónicos de estilo por figuras como Meghan Markle, Jennifer Lopez y Sofia Richie, encontró en Emma una nueva dimensión.

La abertura central en forma de lágrima resultó ser una apuesta tan arriesgada como acertada. El diseño, extremadamente pronunciado, permitió que los abdominales de la actriz se convirtieran en el accesorio principal, uniéndose a la tendencia de las celebridades que utilizan la anatomía como el detalle más elegante de la alta costura. Es una pieza que equilibra perfectamente la sobriedad del color con la osadía de la estructura.

Minimalismo de pies a cabeza: El sello Vuitton

Para no restar importancia a la impactante línea del vestido, la actriz de 37 años optó por un calzado que es la definición misma de la discreción: unas sandalias minimalistas en color negro. Sin ornamentos innecesarios, las sandalias alargaban su figura y mantenían la cohesión de un look que no buscaba gritar, sino susurrar lujo en cada fibra.

El estilismo de belleza siguió la misma línea de sofisticación práctica. Emma recogió su icónico corte bob en un peinado pulido, dejando apenas dos ligeros mechones enmarcando su rostro. Este peinado, fácil de replicar pero de impacto inmediato, se posiciona ya como el referente para eventos formales donde el tiempo es oro pero la elegancia es obligatoria.

La inspiración para la invitada perfecta del 2026

Más allá de la nominación y la estatuilla, lo que Emma Stone logró esta noche en el Royal Festival Hall fue darnos una lección de dirección creativa personal. El vestido «lágrima» no es solo una prenda de pasarela; es la guía definitiva para cualquier mujer que busque destacar en las bodas y galas del próximo verano.

Con este look, Emma Stone confirma que el secreto de la verdadera seducción reside en la precisión de los cortes y en la confianza de quien los porta. La era de Bugonia ha comenzado, y si el estilo de Emma es una pista de lo que vendrá, el 2026 será, sin duda, el año de la elegancia sin esfuerzo.

En plena gira por el estreno de Cumbres Borrascosas, la actriz redefine su imagen con una serie de looks que confirman su estatus como referente absoluto de moda

 Cada nuevo proyecto en la carrera de Margot Robbie marca también un punto de inflexión en su estilo personal. La actriz australiana ha demostrado, una y otra vez, que su presencia en la pantalla grande va de la mano con una narrativa visual cuidadosamente construida, donde la moda se convierte en una extensión de sus personajes. Tras conquistar al mundo con la estética rosa y nostálgica de Barbie en 2023 y tomarse una pausa para vivir su maternidad junto a su esposo Tom Ackerley, Robbie regresa con fuerza, elegancia y una sensibilidad renovada gracias a su participación en la esperada adaptación de Cumbres Borrascosas.

Este clásico de la literatura, que ha tenido múltiples versiones cinematográficas, vuelve a cobrar vida con una mirada contemporánea que ha despertado gran expectativa desde su anuncio. La elección de Margot Robbie y Jacob Elordi como protagonistas no hizo más que intensificar el interés por esta producción, que promete una carga emocional intensa y una estética tan poderosa como la historia que retrata. Como era de esperarse, una cinta de este calibre exige una gira promocional a la altura, y Margot ha sabido responder con una serie de apariciones que confirman su lugar como una de las figuras más influyentes del estilo actual.

Una nueva era estética

En sus más recientes apariciones públicas, la actriz ha sorprendido con una imagen que se aleja de lo convencional. Sus rizos naturales han quedado al descubierto, aportando un aire más orgánico y libre, mientras que sus elecciones de vestuario se han alineado con el espíritu oscuro, romántico y apasionado de la historia que protagoniza. El llamado method dressing ha sido clave en esta etapa, permitiéndole jugar con siluetas góticas, referencias literarias y detalles simbólicos que conectan directamente con la esencia de Cumbres Borrascosas.

Sin embargo, uno de los momentos más comentados de esta gira fue su aparición luciendo diseños de Victoria Beckham, confirmando una afinidad estilística que no pasó desapercibida. En medio de un contexto donde la diseñadora ha mantenido su enfoque creativo intacto, la elección de Margot como portadora de sus diseños se sintió natural y contundente: una musa moderna, sofisticada y con una fuerza silenciosa.

Plumas, dramatismo y libertad

Los atuendos seleccionados pertenecen a la colección Primavera-Verano 2026 de Victoria Beckham, presentada en París, y fueron cuidadosamente estilizados por Andrew Mukamal, uno de los nombres más solicitados del momento. Ambos looks compartieron un elemento en común que capturó miradas y generó conversación: las plumas. Más allá de su impacto visual, este detalle funciona como una metáfora poderosa, evocando tanto el clima agreste de la historia como la naturaleza indómita de sus protagonistas.

El primer look mostró a Margot con un vestido corto blanco adornado con plumas, combinado con plataformas en tono rosa que añadían un contraste inesperado y moderno. El peinado, ligeramente recogido y con textura, reforzaba una estética relajada pero intencional. En una segunda aparición, la actriz apostó por una tank top negra de estructura rígida, tipo corset, también decorada con plumas, acompañada de un pantalón ancho que equilibraba el dramatismo del conjunto con una silueta contemporánea.

El propio estilista compartió que la inspiración detrás de estas elecciones surgió de un pasaje de la novela, donde las plumas aparecen como símbolo de delirio, pasión y caos emocional, elementos centrales en la narrativa de Cumbres Borrascosas. Así, la moda se convierte en un puente entre literatura, cine y expresión personal.

Romanticismo y vanguardia en cada aparición

Más allá de los diseños de Victoria Beckham, Margot Robbie ha continuado elevando el nivel de su gira promocional con elecciones impecables. Para una entrevista televisiva, optó por un vestido negro de encaje con un aire romántico y oscuro, complementado con sandalias de tacón y gafas de sol de gran tamaño que aportaban un guiño contemporáneo. En otra ocasión, deslumbró con un mini vestido negro de líneas limpias y mangas holgadas, evocando una silueta victoriana reinterpretada con minimalismo y sofisticación.

Cada una de estas apariciones confirma que Margot Robbie no solo entiende la moda, sino que la utiliza como una herramienta narrativa. En esta nueva etapa de su carrera, la actriz se posiciona como una musa moderna capaz de reinterpretar clásicos, tanto en la pantalla como en el vestuario, consolidando una imagen que mezcla sensibilidad artística, elegancia y una libertad creativa que sigue marcando tendencia. 

 

El campeón mexicano y su esposa se roban las miradas en la Semana de la Moda al asistir al desfile de Amiri

Saúl “El Canelo” Álvarez ya no solo impone respeto con los puños. Hoy, su presencia trasciende el cuadrilátero y se mueve con total naturalidad en territorios donde el estilo, la imagen y la moda dictan las reglas. El boxeador mexicano se ha consolidado como una figura clave de la cultura contemporánea y, una vez más, lo demostró al aparecer entre los invitados más comentados de la Semana de la Moda de París.

Acompañado de su esposa, Fernanda Gómez, el campeón asistió al desfile de Amiri, firma de la cual es embajador desde el año pasado. Una alianza que no sorprende: ambos comparten una visión audaz, segura y sin miedo a romper moldes. Antes incluso de ostentar ese título, el Canelo ya había dejado claro su gusto por la moda, apostando por casas de lujo como Dolce & Gabbana para eventos especiales y apariciones públicas.

Un invitado que ya es habitual en Fashion Week

Lejos quedaron los días en los que la presencia de un boxeador en un evento de alta moda era una rareza. Hoy, el Canelo no solo asiste: destaca. Su paso por Fashion Week se ha vuelto recurrente y cada aparición reafirma su lugar como uno de los hombres mejor vestidos del circuito celebrity internacional.

París fue el escenario perfecto para esta nueva demostración de estilo. La pareja arribó a la capital francesa para presenciar la presentación de la nueva colección de Amiri, en el marco de una de las semanas más importantes para la industria de la moda. Y, como era de esperarse, su presencia no pasó desapercibida.

Un look que habla de poder y tendencia

Saúl Álvarez apostó por un estilismo sobrio pero contundente: cuello de tortuga negro combinado con una chaqueta de estampado animal, una de las tendencias más fuertes que marcarán el 2026. El resultado fue un equilibrio perfecto entre elegancia, riesgo y carácter, tres elementos que definen tanto su carrera deportiva como su evolución estética.

Fernanda Gómez, por su parte, reafirmó su estatus como referente de estilo al lucir un conjunto de minivestido y blazer en tono ladrillo, acompañado de un peinado pulido que elevó el look a otro nivel. Juntos, proyectaron una imagen de sofisticación moderna, dejando claro que son una de las parejas mejor vestidas del momento.

Durante el evento, se les vio interactuando con personalidades como Jeff Goldblum, quien también se ha convertido en un ícono del estilo llamativo y sin reglas, reforzando la idea de que la moda actual celebra la individualidad y la autenticidad.

Amiri y la nueva era del maximalismo

La colección Otoño/Invierno 2026 presentada por Mike Amiri confirmó por qué la firma se ha posicionado como uno de los referentes de la moda contemporánea. La propuesta incluyó claras influencias vaqueras, bordados florales, estampados audaces y una paleta de colores vibrantes que jugaron con contrastes bien ejecutados.

En una temporada donde el maximalismo comienza a tomar fuerza, Amiri ofreció una lección sobre cómo mezclar patrones, texturas y referencias sin perder coherencia. Aunque otras pasarelas destacaron por el dominio del layering, esta colección apostó por la personalidad, el exceso bien pensado y la libertad creativa.

Mucho más que moda

La aparición del Canelo Álvarez en París no es solo una anécdota fashionista: es la confirmación de una evolución. El campeón ha sabido construir una imagen que combina disciplina, lujo y autenticidad, demostrando que el estilo también es una forma de expresión y poder.

Junto a Fernanda Gómez, el mexicano reafirmó que su impacto va más allá del deporte. En París, entre flashes, pasarelas y grandes nombres de la industria, el Canelo volvió a ganar… esta vez, por nocaut estilístico. 

El diseñador francés convierte a una leyenda del estilo en el eje creativo de su colección otoño/invierno 2026

Simon Porte Jacquemus ha demostrado que su mayor fortaleza no reside únicamente en las siluetas que propone, sino en la capacidad de construir relatos emocionales alrededor de ellas. Su marca no se limita a vestir cuerpos: viste memorias, influencias y obsesiones personales que, colección tras colección, se convierten en potentes declaraciones estéticas. Esta vez, el diseñador francés presentó Le Palmier, su propuesta para otoño/invierno 2026, una colección profundamente cargada de simbolismo que encuentra su corazón creativo en una figura icónica: Paloma Picasso.

No se trata de una referencia superficial ni de un guiño pasajero. Paloma Picasso representa un punto de conexión íntimo entre el arte, la moda y los orígenes del propio Jacquemus. En 2017, cuando aún se encontraba en pleno ascenso, Simon Porte presentó su primera pasarela en el Museo Picasso de París. Hoy, casi una década después, regresa al mismo recinto para cerrar un círculo creativo que habla de evolución, memoria y respeto por las mujeres que han marcado su mirada estética.

Un año clave para Jacquemus

El 2026 parece marcar un antes y un después en la historia de la casa Jacquemus. Hace apenas unos días, el diseñador sorprendió al anunciar a su nueva —y hasta ahora única— embajadora: su abuela Liline Jacquemus. Una figura femenina fundamental en su vida, a quien atribuye haber moldeado la forma en que entiende la feminidad, la elegancia y la fuerza silenciosa de las mujeres reales.

Esta elección no fue casual. La colección Le Palmier dialoga directamente con esa visión: mujeres con carácter, historia y presencia, alejadas de la fragilidad estereotipada y mucho más cercanas a una feminidad poderosa, libre y profundamente estética.

Paloma Picasso como eje narrativo

Dentro de ese universo femenino, Paloma Picasso emerge como una musa natural. Hija del legendario Pablo Picasso y de la artista Françoise Gilot, Paloma creció rodeada de creatividad entre París y Nueva York, forjando un estilo propio que la convirtió en un ícono durante los años setenta y ochenta. Su estética —contundente, audaz, marcada por joyas escultóricas y una elegancia desafiante— sigue siendo una referencia viva dentro de la industria de la moda.

Jacquemus rindió homenaje a esta figura cerrando el desfile con una imagen cargada de simbolismo: una modelo vestida con una silueta asimétrica, sosteniendo una copa de vino frente a su pecho derecho. El gesto no pasó desapercibido. Se trató de una referencia directa a la icónica fotografía de Paloma Picasso capturada por Helmut Newton, una imagen que encapsula sensualidad, poder y sofisticación sin concesiones.

La inspiración quedó confirmada cuando el propio diseñador compartió la imagen original de Paloma en sus redes sociales, sellando así el vínculo entre musa y creador. Más que una cita visual, fue una declaración de admiración y continuidad estética.

Le Palmier: forma, peinado y concepto

El título de la colección no es fortuito. Le Palmier hace referencia al famoso peinado “palmera”, una coleta alta que dominó la escena estética de los años ochenta y que crea un efecto visual similar al de la planta que le da nombre. Este hairstyle fue uno de los protagonistas absolutos de la pasarela, llevado por la mayoría de las modelos como un símbolo de verticalidad, fuerza y teatralidad.

Antes del desfile, Jacquemus ya había anticipado este elemento a través de una serie de cortometrajes en los que distintos personajes portaban versiones personalizadas del peinado, adaptadas a sus identidades. En la pasarela, el concepto se expandió: no solo estuvo presente en el cabello, sino también en la construcción de los looks, algunos de los cuales evocaban la silueta de una palmera mediante sombreros amplios, estructuras voluminosas y gestos esculturales.

Una colección que mira al pasado para hablar del presente

Con Le Palmier, Jacquemus no propone una nostalgia literal, sino una reinterpretación sofisticada del legado visual de los años ochenta, filtrado por una sensibilidad contemporánea. La colección dialoga con el arte, la herencia cultural y la feminidad desde un lugar honesto, celebrando a las mujeres que han marcado historia sin pedir permiso.

Al tomar a Paloma Picasso como musa, el diseñador no solo rinde homenaje a una figura clave del estilo, sino que reafirma su interés por construir una moda con profundidad narrativa. Una moda que no grita, pero deja huella. Una moda que, como el arte, trasciende el tiempo.

Dos generaciones, un mismo lenguaje de estilo: música, actuación y moda se cruzan en uno de los desfiles masculinos más esperados de la temporada.

La Semana de la Moda de Milán no es solo una pasarela de tendencias futuras; es un escenario donde se escriben narrativas, se cruzan universos creativos y se consolidan figuras que trascienden su disciplina original. En esta edición, el desfile masculino de otoño/invierno 2026 se convirtió en el punto de encuentro de dos nombres que, desde lugares distintos, dominan la conversación global: Ricky Martin y Hudson Williams.

Entre la expectación, los flashes y la energía vibrante que caracteriza a Milán durante estos días, la presencia de ambos no pasó desapercibida. No solo por su estatus, sino por lo que representan dentro del ecosistema actual de la moda: influencia, identidad y una conexión directa con el pulso cultural del momento.

Ricky Martin es, desde hace décadas, una figura que no necesita presentación. Su impacto va mucho más allá de la música; su imagen ha evolucionado con naturalidad hacia un símbolo de sofisticación masculina, sensualidad elegante y presencia escénica. A lo largo de los años, ha sabido construir un estilo que dialoga con el lujo sin perder autenticidad, convirtiéndose en un habitual de las primeras filas de los desfiles más relevantes del mundo. Su sola aparición en Milán refuerza esa idea de que la moda también se nutre de trayectorias sólidas y carisma atemporal.

Hudson Williams, en cambio, representa la fuerza de una nueva generación que conecta con la moda desde una narrativa fresca, digital y profundamente contemporánea. Tras su creciente popularidad en el mundo audiovisual, su incursión en la industria de la moda ha sido natural y estratégica. Su debut sobre la pasarela durante esta misma semana confirmó lo que muchos ya intuían: Williams no es solo una figura emergente, sino un nuevo referente que entiende el lenguaje del lujo actual y lo traduce con una sensibilidad moderna.

Verlos compartir espacio entre los invitados al desfile masculino no fue una coincidencia, sino una declaración silenciosa. La firma que los reunió es conocida por su visión atemporal, su elegancia depurada y su capacidad de mantenerse relevante sin seguir modas efímeras. En ese contexto, Ricky Martin encarna la herencia, la experiencia y el magnetismo consolidado, mientras que Hudson Williams simboliza el presente y el futuro: la conversación digital, la cultura pop y la reinterpretación del estilo masculino.

Más allá de la colección presentada, su presencia conjunta refuerza una verdad cada vez más evidente dentro de la industria: hoy la moda se construye tanto en la pasarela como en el front row. Las figuras que ocupan esos asientos no solo observan, sino que amplifican el mensaje, lo reinterpretan y lo proyectan hacia audiencias globales.

Milán volvió a demostrar que la moda es un punto de encuentro entre generaciones, disciplinas y visiones. Y en esa intersección, Ricky Martin y Hudson Williams brillaron con luz propia, confirmando que el estilo no tiene edad, pero sí carácter. Dos nombres, dos trayectorias y un mismo impacto: el de convertir una aparición en un momento que define la temporada.

Rihanna vuelve a marcar el ritmo del estilo global al apostar por el estampado atigrado en una aparición que ya dicta el futuro de la moda

Si hay alguien capaz de anticipar el rumbo de la moda antes de que las tendencias se instalen en el imaginario colectivo, esa es Rihanna. La artista no solo observa lo que ocurre en el universo fashion: lo interpreta, lo transforma y lo proyecta hacia el futuro con una naturalidad que solo poseen los verdaderos íconos. Cada una de sus apariciones se convierte en una declaración estética, en un mensaje silencioso que el mundo aprende a leer con atención. Y esta vez, el mensaje es claro, audaz y feroz: el tiger print ha llegado para dominar el 2026.

Más allá de su faceta musical, Rihanna se ha consolidado como una figura clave en la conversación global sobre estilo. Su relación con la moda es lúdica, experimental y profundamente personal. No teme exagerar, mezclar o romper reglas, porque entiende que el verdadero lujo está en la autenticidad. Sus elecciones nunca son casuales; incluso en contextos cotidianos, su vestuario comunica intención, carácter y visión.

Rihanna

En su más reciente aparición, la cantante apostó por una variación del animal print que, hasta ahora, se mantenía en un segundo plano. Lejos del leopardo clásico o la serpiente recurrente, Rihanna eligió el estampado de tigre, llevándolo con una seguridad que solo confirma su poder como creadora de tendencias. El abrigo atigrado, acompañado de zapatos a juego, no solo elevó el look, sino que marcó un antes y un después en la evolución de este tipo de estampados.

Durante años, el animal print ha sido un pilar en las colecciones de lujo. Leopardo, cebra y pitón han transitado de las pasarelas a los armarios, transformándose en básicos infalibles del guardarropa contemporáneo. Sin embargo, como sucede con toda tendencia que alcanza un estatus permanente, la moda exige renovación. El tiger print aparece entonces como una evolución natural: conserva el dramatismo y el glamour del animal print tradicional, pero añade una carga visual más potente, gráfica y dominante.

Rihanna

A diferencia del leopardo, históricamente asociado a lo sensual y provocador, el tigre transmite autoridad, fuerza y presencia. Es un estampado que no busca agradar, sino imponerse. Y en ese lenguaje visual, Rihanna se mueve con absoluta maestría. Su elección no solo responde a una estética llamativa, sino a una narrativa de poder, independencia y carácter, valores que han definido su estilo a lo largo de los años.

Lo más interesante de esta nueva ola es cómo el animal print —incluso en su versión más salvaje— se integra con naturalidad en el día a día. Abrigos oversized, siluetas relajadas y accesorios contundentes permiten que estos estampados se alejen de lo extravagante para instalarse en lo cotidiano con una actitud cool y moderna. Lo que antes se reservaba para ocasiones especiales, hoy se adapta a la vida urbana sin perder impacto.

Rihanna entiende que la moda actual no se trata solo de lo que se lleva, sino de cómo se lleva. Su estilo siempre ha sido rebelde, impredecible y profundamente honesto. No sigue tendencias: las desafía, las redefine y, en muchos casos, las inaugura. Al apostar por el tiger print en un contexto de street style, la artista no solo reafirma su lugar como referente absoluto, sino que adelanta lo que veremos dominar el panorama fashion en los próximos meses.

El visionario italiano que vistió a Jackie Kennedy, Audrey Hepburn y Naty Abascal deja un legado inmortal que marcó para siempre la historia de la moda.

Solo unos pocos elegidos logran trascender su tiempo y convertir su nombre en un lenguaje propio. Valentino Clemente Ludovico Garavani fue uno de ellos. Hoy, la moda despide a uno de sus pilares más imponentes: el diseñador italiano falleció a los 93 años, dejando atrás no solo una firma, sino una estética, un color y una forma de entender la elegancia que sobrevivirá generación tras generación.

Hablar de Valentino es hablar del rosso Valentino, un tono intenso, luminoso y profundamente emocional que se convirtió en su sello más reconocible. Un color que no necesitaba presentación, porque bastaba verlo para saber quién estaba detrás. Ese rojo, que atravesó décadas de desfiles, alfombras rojas y momentos históricos, es apenas una puerta de entrada a un legado mucho más vasto.

El nacimiento de una obsesión: belleza, arte y perfección

Nacido en Voghera, en la Lombardía italiana, Valentino creció en un contexto marcado por la dureza de la Italia de los años 30 y 40. Sin embargo, desde muy joven tuvo claro que su destino no estaba en lo ordinario. Fascinado por los vestuarios de ópera, el brillo de las telas y la teatralidad del arte, descubrió pronto que la moda sería su lenguaje.

Gracias a su tía Rosa, modista, aprendió el oficio desde la base: cortar, coser, observar, perfeccionar. Esa formación artesanal, combinada con una sensibilidad estética excepcional, fue la semilla de todo lo que vendría después. A los 17 años dejó Italia para formarse en París, donde estudió en instituciones clave y trabajó junto a grandes nombres de la alta costura. Allí entendió la disciplina, la exigencia y el rigor que definirían su carrera.

Valentino Garavani

Roma, el amor y el inicio de la leyenda

En 1959, con apenas 27 años, Valentino regresó a Italia y abrió su primer atelier en Roma. El inicio fue tan brillante como frágil: el talento estaba, pero las dificultades económicas amenazaron con truncar el sueño. Fue entonces cuando apareció la figura fundamental de su vida personal y profesional: Giancarlo Giammetti.

Más que socio, Giammetti fue el gran aliado, el estratega y el amor silencioso que sostuvo la estructura de la marca durante décadas. Juntos lograron rescatar la firma, trasladarla a la icónica Via Condotti y presentar en 1962 el desfile que cambiaría todo, en el Palacio Pitti de Florencia. Aquel momento marcó el nacimiento oficial de Valentino como potencia internacional de la moda.

El rojo que conquistó al mundo

Desde su debut internacional, el rojo Valentino se convirtió en una constante, casi en un manifiesto creativo. Brillante, profundo, poderoso. Exceptuando contadas ocasiones —como la célebre colección blanca de 1968—, el rosso fue protagonista absoluto de su universo.

Valentino rompió con los rígidos cánones de la época al introducir siluetas fluidas, drapeados inspirados en túnicas helénicas y una feminidad que no era frágil, sino majestuosa. Sus vestidos no vestían a mujeres: las coronaban.

Valentino Garavani

Las musas que hicieron historia

Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Marisa Berenson… pero fue Jackie Kennedy quien elevó a Valentino al Olimpo mediático. Tras el asesinato de John F. Kennedy, confió en él para vestir su luto, encargándole una serie de vestidos sobrios y elegantes que definieron una nueva forma de fortaleza femenina. Más tarde, también lo eligió para su boda con Aristóteles Onassis.

En ese mismo universo de glamour y lealtad surgió una relación inseparable con Naty Abascal, musa, amiga y embajadora natural del espíritu Valentino. Juntos compartieron viajes, desfiles y una complicidad que trascendía la moda.

Décadas después, su legado continuaría brillando en momentos inolvidables: Julia Roberts ganando el Oscar enfundada en un vestido vintage de Valentino, Anne Hathaway vestida de novia por él, o la princesa Magdalena de Suecia luciendo uno de sus diseños más simbólicos.

El último emperador de la moda

“Valentino es el último emperador”, dijo quién mejor entendió su figura. Vestidos cosidos a mano, piezas que podían alcanzar cifras astronómicas, y una visión de la alta costura como arte absoluto. Durante cinco décadas, Garavani defendió una moda lenta, precisa y profundamente emocional.

Su despedida en 2008 fue tan grandiosa como su carrera: un desfile en París, todas las modelos vestidas de rojo, y una ovación interminable que selló el final de una era. A partir de entonces, la firma continuó bajo nuevos directores creativos, pero siempre bajo la sombra elegante de su fundador.

Un legado que no muere

Valentino ya no es solo un hombre: es una institución, una referencia eterna al nivel de Balenciaga, Chanel o Yves Saint Laurent. Su nombre seguirá pronunciándose cada vez que el rojo vuelva a dominar una pasarela, cada vez que un vestido haga sentir poderosa a quien lo lleva.

Hoy la moda está de luto, pero también de celebración. Porque Valentino no se va: permanece en cada costura perfecta, en cada drapeado sublime y en cada mujer que, al vestirse de rojo, entiende que la elegancia puede ser eterna.

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