MODA

La figura del piloto monegasco Charles Leclerc, actualmente al volante del equipo Scuderia Ferrari en la Fórmula 1, ha extendido recientemente su influencia más allá del asfalto: aparecer en las páginas de la revista Icon Magazine para hablar de su pasión por la alta relojería, el automovilismo y, de forma destacada, su vínculo con la nueva colección «primavera/verano 2026» de Ferrari Style. Esa combinación de deporte, estilo y marca le sitúa en un territorio donde la velocidad y la moda convergen.

En la entrevista concedida a Icon, Leclerc se muestra en un registro sorprendentemente introspectivo. Más allá del habitual discurso competitivo —«quiero ganar el Mundial con Ferrari»—, expone un deseo de explorar su identidad fuera de la pista, de cómo vestir, de qué significa el lujo hoy y qué papel juegan la autenticidad y el estilo personal en su día a día. Esta edición de la revista dedica un amplio reportaje al piloto–embajador, con tomas donde aparece enfundado en el traje rojo-bordó de Ferrari, mezclado con piezas de la colección cápsula de primavera/verano 2026: tejidos técnicos, siluetas relajadas, un guiño al denim de inspiración automovilística y detalles que recuerdan al universo de las carreras.

La colección en cuestión parte de una colaboración entre Ferrari Style y Leclerc, lo que convierte cada prenda en una extensión de su propia personalidad. Tal como lo describió la propia marca: “Los códigos de elegancia y prestaciones de Ferrari se unen al carácter desenvuelto y dinámico de Charles”. En Icon, Leclerc comenta cómo participó activamente en el diseño: desde la elección de textiles livianos para desplazamientos hasta el uso de colores que evocan tanto el monoplaza rojo como la paleta mediterránea de su Mónaco natal.

Un aspecto que resalta el artículo es la tensión entre su rol de piloto estrella y el de embajador de moda. En la pista, cada milésima cuenta; en la moda, el valor está en la imagen y en cómo se cuenta una historia. Leclerc afirma que ambas facetas no están tan alejadas: “Cuando llevo el mono y entro en el garaje, todo está diseñado; cuando visto con la colección, quiero sentir la misma precisión, pero con comodidad”. Esa disposición quedó reflejada en la sesión fotográfica que acompaña al reportaje: fondos sobrios, iluminación natural, prendas que toman protagonismo y, en medio de todo ello, Leclerc, que se mueve entre las piezas con una familiaridad poco común en pilotos.

Otro punto que aborda la entrevista es el futuro de Ferrari y, de forma indirecta, su propia trayectoria. Aunque la conversación no se centra en estrategia deportiva, las líneas evocan una voluntad de Leclerc por consolidar no solo resultados en pista sino también una identidad global. Según él, la colección primavera/verano 2026 simboliza “un nuevo capítulo” para Ferrari Style y, por extensión, para su carrera. Esa idea —de renacimiento o reinvención— se alinea con las expectativas puestas en la temporada 2026 de Fórmula 1, donde cambia el reglamento y Ferrari espera volver a la cima.

La cobertura de Icon también destaca el equilibrio entre lo aspiracional y lo humano. Leclerc habla de su relación con la ciudad de Mónaco, del peso de llevar el número 16 y de cómo la presión de Ferrari lo define tanto como su pasión por la moda. Una frase que retumba: “Ser el piloto de Ferrari no se apaga cuando dejo el casco; la identidad continua en cada gesto”. Y esa continuidad la ve reflejada en cada prenda de la colección: desde sudaderas con detalles de carreras hasta baúles de cuero hechos a mano, todos elementos simbólicos de un mundo donde la velocidad, el estilo y la marca forman un triángulo inseparable. 

Por último, el artículo señala que esta aparición en Icon no es un movimiento aislado: representa una estrategia consciente de Leclerc para proyectar su imagen más allá de la parrilla. En un entorno mediático donde los pilotos ya no solo compiten en la pista sino también en redes, moda y estilo de vida, él parece apostar fuerte. La primavera/verano 2026 de Ferrari Style se convierte así en escenario, no solo de prendas, sino de narrativas: de un piloto que acelera hacia su próximo campeonato y de una marca que busca redefinir su legado estético.

En resumen, la entrevista de Charles Leclerc para Icon Magazine nos muestra a un deportista en plena transición hacia convertirse en un protagonista multiplataforma: corredor, embajador, icono de estilo. Y cuando viste la colección primavera/verano 2026 de Ferrari, no lleva solo ropa: lleva una historia. Una historia que se gestó en un monoplaza rojo, entre curvas y boxes, y que ahora se despliega en tejidos, cortes y accesorios pensados para la vida —no solo para la pista.

El Gran Premio de los Estados Unidos en Austin no es solo velocidad, motores y adrenalina: se ha vuelto una pasarela urbana donde moda, cultura local y activaciones reinventan la experiencia del aficionado. En la edición 2025, el Circuito de las Américas (COTA) vuelve a demostrar que ir a la F1 significa también vestirse para impresionar, explorar, interactuar y conectar con algo más que solo la carrera. Aquí te cuento lo más destacado en cuanto a vestimentas y estilo, y lo que están haciendo los organizadores para que cada rincón vibre con identidad texana.

Austin está celebrando su sabor local, y la moda de los asistentes lo refleja. En los últimos días se ha visto un fuerte predominio del estilo cowboy: sombreros (Stetsons), botas vaqueras, prendas de mezclilla – vaqueras y chamarras – que se combinan con camisetas de equipos o logotipos de F1. Este guiño al estilo texano no es solo apariencia, es parte de la atmósfera que el evento busca promover.

El ambientador cultural va más allá del calzado o los sombreros: se llama “Haturday” al sábado del Gran Premio, donde se alienta a los asistentes a llevar su sombrero texano, como parte de la identidad de comunidad.

El calor de Texas, combinando con la gran cantidad de caminatas, hace que la vestimenta funcional sea esencial. Muchos fans optan por outfits ligeros, tejidos transpirables, sneakers cómodos y sombreros para protegerse del sol. En las áreas VIP y de hospitalidad, el dress code marca “smart casual”: pantalones de vestir o chinos, camisas de cuello; las mujeres pueden usar vestidos, faldas, looks un poco más arreglados. Jeans limpios (sin rotos extremos), calzado decente, nada de prendas deportivas muy informales o rotas.

Los autos también se suman a esta tendencia estética. Seis equipos han presentado liveries especiales para destacar en Austin. McLaren por ejemplo incorpora una librea iridiscente inspirada en la paleta de colores de Google Gemini. Racing Bulls con Visa Cash App apuesta por un diseño tipo carey (tortoise shell), Williams rescata un estilo retro de 2002, Alpine luce los colores de Mercado Libre. Estas creaciones no solo decoran los autos, sino que combinan con uniformes, merchandising y presencia visual en toda la pista.

Fanáticos y marcas han elevado el nivel. Por ejemplo, McLaren lanzó colecciones exclusivas para Austin: gorras edición especial, ropa con los colores del GP de Austin, colaboraciones con New Era, colecciones de merchandising que combinan con la cultura local y el gusto del público joven.
GPFans

Pacsun también destaca: trae colecciones de moda F1-USGP con toque texano – sombreros vaqueros, trucker hats, camisetas, chaquetas, etc. La idea no es solo ofrecer merch oficial, sino permitir que los fans expresen su estilo personal integrando elementos locales.

La vestimenta también se vuelve parte del entretenimiento. No solo te vistes para ver la Fórmula 1, sino para participar en entornos donde la moda, el arte y la cultura convergen. Algunas de las experiencias más notables:

F1 Hub: una pop-up store que funciona varios días en el barrio South Congress Avenue, con colecciones especiales, colaboraciones, ropa, merch oficial, para que los fanáticos no solo vean los autos sino también vivan el ambiente.

McLaren Racing Live: Zone Studio: un espacio gratuito en el downtown de Austin donde arte, diseño, performance y cultura cruzan con la estética de McLaren. Se hacen murals, intervenciones artísticas, experiencias interactivas que mezclan moda, tecnología y marca.
McLaren

Activaciones de marcas: experiencias con simuladores de pits, pop-ups de moda, tiendas especiales de colecciones limitadas, todo pensado para que los asistentes se involucren y lleven algo tangible de recuerdo

Ver estos cambios hace evidente que la F1 en Austin no sólo quiere ser una carrera, sino un festival de cultura global con identidad regional marcadas. Cada livery especial, cada sombrero vaquero, cada colección exclusiva le da al evento una capa de significado que va más allá del automovilismo.

Para los fanáticos, esto significa que asistir ya no es solo apoyar a un piloto, sino expresarse; llevar un outfit que cuente algo, que diga de dónde vienes, qué te gusta. Para las marcas, una oportunidad enorme de conectar con públicos diversos, jóvenes, con gusto estético, que valoran el estilo tanto como el deporte.

Cuando tres titanes del diseño se encuentran, el resultado no es simplemente un lanzamiento: es un evento cultural. NIGO, Levi’s y Nike han unido fuerzas para reinterpretar uno de los modelos más subestimados del archivo de Nike: los Air Force 3. Este trío icónico no solo combina experiencia, legado y creatividad, sino que también demuestra cómo la moda y la cultura urbana continúan evolucionando en diálogo constante. Los NIGO x Levi’s x Nike Air Force 3 Low no son solo un par de sneakers; son una obra de arte funcional, un testimonio del diseño colaborativo y un homenaje a la historia del calzado deportivo.

Desde su creación en 1982, los Nike Air Force han trascendido el deporte para convertirse en iconos culturales globales. Diseñados por Bruce Kilgore, introdujeron una innovación técnica que cambiaría para siempre la forma en que experimentamos la comodidad en el calzado: una unidad de amortiguación bajo el talón, conocida popularmente como “Air”, que se convirtió en sinónimo de ligereza, soporte y estilo. Con el paso de los años, la silueta de los Air Force se ha transformado en un lienzo abierto para la experimentación: colores, materiales, colaboraciones con marcas y diseñadores de renombre, y reinterpretaciones que mantienen viva su esencia sin perder su identidad original.

Entre todas estas reinterpretaciones, los Air Force 3, lanzados en 1988, habían quedado relativamente olvidados, eclipsados por la omnipresencia de los Air Force 1. Sin embargo, para NIGO, fundador de Human Made y director artístico de Kenzo, estos modelos representaban un terreno fértil para la creatividad. Desde 2024, el diseñador japonés ha trabajado para devolverles la relevancia que merecen, reimaginando la silueta clásica con su enfoque único, caracterizado por la atención al detalle, la innovación en texturas y la reinterpretación de códigos culturales.

Lo que hace que esta nueva colaboración sea verdaderamente especial es la incorporación de Levi’s, la casa que ha definido la historia del denim durante más de un siglo. Por primera vez, Levi’s aporta su experiencia textil al diseño de sneakers de Nike, transformando los Air Force 3 Low en auténticas piezas de colección. Los detalles de mezclilla no son meramente decorativos; son un estudio de contraste, textura y narrativa histórica. La versión azul deslavada evoca la tradición del jean vintage, con un acabado que recuerda al desgaste natural de décadas de uso. La versión marrón combina mezclilla oscura con gamuza, creando un contraste que aporta sofisticación y profundidad a la silueta.

Cada par conserva la esencia de los Air Force 3: la estructura robusta, los refuerzos, los ojales y la forma que ha definido la línea durante más de 40 años. Sin embargo, los detalles sutiles marcan la diferencia. Los Swoosh, más claros o más oscuros según el modelo, destacan con elegancia sobre la base textil, mientras que la etiqueta Levi’s blanca, colocada en el lateral, sirve como un guiño histórico y un sello de autenticidad. Tradicionalmente reservada para chamarras y pantalones, esta etiqueta se convierte aquí en un símbolo de la fusión entre moda urbana y heritage denim, un detalle que cualquier sneakerhead apreciará al instante.

La colaboración NIGO x Levi’s x Nike Air Force 3 Low no solo es un tributo al pasado; es también una declaración sobre el presente y el futuro de la cultura sneaker. En un mundo donde la moda rápida y las tendencias efímeras dominan, estos tenis representan algo duradero: un equilibrio perfecto entre innovación, calidad y narrativa. Son una invitación a coleccionar, a observar cada textura, cada puntada y cada contraste de color como si fueran obras de arte.

Además, el lanzamiento llega en un momento en que los sneakers se han consolidado como un verdadero vehículo de expresión personal. Más allá de la comodidad y la funcionalidad, los tenis son un reflejo de identidad, estilo y aspiración. La reinterpretación de NIGO sobre los Air Force 3, combinada con la maestría de Levi’s y la herencia de Nike, convierte a este par en un objeto de deseo tanto para coleccionistas como para quienes buscan una pieza única que trascienda temporadas.

En otoño de 2025, estos Air Force 3 Low no solo ocuparán un lugar en los closets de los sneakerheads más exigentes, sino que también consolidarán un legado que conecta décadas de historia con la modernidad del diseño contemporáneo. Cada paso, cada combinación de color, cada detalle en mezclilla, gamuza y etiqueta es un recordatorio de que la moda puede ser atemporal y audaz a la vez. Los NIGO x Levi’s x Nike Air Force 3 Low no son solo un calzado: son una declaración de estilo, una celebración de la creatividad y un homenaje a la colaboración en su máxima expresión.

El calendario musical limeño se ha convertido en una auténtica celebración durante octubre de 2025. La ciudad, conocida por su público apasionado y su creciente infraestructura de espectáculos, será testigo de una de las agendas más vibrantes del año: Imagine Dragons, Linkin Park, Super Junior, Cristian Castro y Carlos Vives encabezan la lista de artistas que prometen hacer temblar los escenarios limeños. Un mes que se perfila como una fiesta de sonidos, emociones y reencuentros con la música en vivo.

Los conciertos, programados en distintos puntos de la capital, confirman que Lima sigue consolidándose como una de las plazas más importantes de Sudamérica en la industria del entretenimiento. En los últimos años, la llegada de artistas internacionales ha dejado de ser un evento esporádico para convertirse en una constante. Octubre, sin embargo, supera todas las expectativas: cada semana habrá un espectáculo de talla mundial, atrayendo tanto al público local como a visitantes de países vecinos.

Entre los más esperados está el regreso de Imagine Dragons, que vuelve a Perú tras siete años de ausencia. La banda estadounidense, conocida por himnos como Believer y Demons, se presentará en el Estadio Nacional en el marco de su gira Mercury World Tour. Su show, cargado de energía, luces y efectos visuales, promete ser uno de los momentos más memorables del año para los fanáticos del rock alternativo.

Otro acontecimiento que genera enorme expectativa es el retorno de Linkin Park, con su nueva formación y vocalista. Este será el primer tour global de la banda tras una pausa prolongada, y su paso por Lima tiene un valor especial: representa una oportunidad para rendir homenaje al legado de Chester Bennington y celebrar una nueva etapa creativa del grupo. Las entradas se agotaron en cuestión de horas, reflejando el cariño que el público peruano conserva por la icónica agrupación.

El toque coreano llega con Super Junior, una de las bandas más emblemáticas del K-pop, que traerá su espectáculo Super Show 10. Sus seguidores, que llevan más de una década apoyándolos en el país, ya organizan fanmeetings y actividades previas al concierto. El fenómeno del K-pop en Perú continúa creciendo, y la visita de Super Junior reafirma la conexión cultural entre Asia y América Latina a través de la música.

Para quienes prefieren la balada y los sonidos latinos, octubre también ofrecerá momentos llenos de nostalgia y romanticismo. Cristian Castro regresa a Lima con su gira Hits Inmortales, interpretando clásicos como Azul y Por amarte así, que marcaron a toda una generación. Y Carlos Vives, con su contagiosa fusión de vallenato y pop, promete un cierre espectacular con su show en el Arena 1 de la Costa Verde, donde presentará temas de su más reciente disco Escalona: Vol. 3.

Más allá del espectáculo, la intensa agenda musical de octubre refleja un fenómeno más amplio: la recuperación total de la industria del entretenimiento en el país tras los difíciles años de pandemia. Los conciertos ya no son solo eventos artísticos, sino también motores económicos que reactivan el turismo, la gastronomía y el comercio local. Hoteles, restaurantes y servicios de transporte reportan un incremento significativo en reservas durante estas fechas, impulsados por la llegada de visitantes nacionales y extranjeros.

Por supuesto, el auge también plantea desafíos. La seguridad en los recintos, la movilidad y la organización logística son aspectos que las autoridades y promotores deben coordinar cuidadosamente para garantizar una experiencia segura y fluida para el público. Hasta ahora, los eventos previos del año han mostrado un notable nivel de profesionalismo, lo que genera confianza en el éxito de esta “temporada dorada” de conciertos.

En definitiva, octubre de 2025 quedará marcado como un mes histórico para la música en Perú. Lima, vibrante y diversa, se consolida como un destino cultural capaz de recibir a los grandes del mundo. Y aunque cada show será único, todos compartirán una misma emoción: la alegría colectiva de volver a cantar, saltar y sentir que la música, una vez más, nos une más allá de idiomas y fronteras.

Durante el reciente festival Austin City Limits 2025, la cantante Olivia Dean logró más que una presentación musical impactante: también protagonizó un momento de moda memorable gracias a un vestido con mariposas que acaparó titulares y miradas. Su elección estilística no solo realzó su presencia escénica, sino que refuerza su discurso como artista que entiende la moda como parte integral de su expresión y de su identidad pública.

El vestido en cuestión pertenece a la colección Ready-to-Wear otoño-invierno 2025 de la casa Chopova Lowena. Se trata de un mini strapless con base en tonos blanco y verde oliva, sobre los que bordados iridiscentes de mariposas en rosa, azul y púrpura parecen revolotear como símbolos poéticos. Dos grandes colgantes metálicos con forma de mariposa cruzaban el busto y la cintura, sostenidos por cadenas que atravesaban los ojales laterales. En la parte inferior, el diseño adoptaba una falda tipo bubble con capas de tul que aportaban movimiento y un efecto luminoso que resaltaba bajo los reflectores del escenario.

Para completar el look, Olivia optó por unos tacones slingback blancos, elegantes pero discretos, para no competir con la intensidad del vestido ni restarle protagonismo al trabajo artesanal de los bordados.

Para Dean, la moda no es un accesorio secundario: es parte de su narrativa artística. En una entrevista con Harper’s Bazaar, la cantante confesó que muchas veces ve un diseño en pasarela y se pregunta: “¿Me atreveré a usarlo?”. Su respuesta habitual es afirmativa. “No creo en reglas con mi estilista”, comentó, dejando claro que su enfoque se basa en la experimentación, la teatralidad y la autenticidad.

Ese enfoque valiente quedó patente en su elección de las mariposas: un motivo recurrente en la cultura pop —Britney Spears, Mariah Carey y Christina Aguilera lo han utilizado con intención simbólica— y que aquí se reinterpreta con frescura y personalidad. Olivia envía así un mensaje claro: busca ocupar su propio espacio entre las grandes, con una estética que combina inocencia, fantasía, identidad visual y fortaleza.

Durante su presentación, Olivia interpretó temas de su más reciente álbum The Art of Loving, así como canciones destacadas de trabajos anteriores. El público no solo reaccionó al poder de su voz, sino que celebró su presencia visual como parte del espectáculo, una fusión que enriqueció la experiencia en vivo y generó conversación en redes.

Críticos del festival apuntan que este tipo de decisiones estilísticas ayudan a posicionar a artistas emergentes como protagonistas memorables. Un vestido icónico en el momento justo puede transformar una actuación en una imagen perdurable y, en la era de los reels, el streaming y la viralidad, esa coherencia estética puede tener tanto impacto como una buena presentación vocal.

Las mariposas no son solo adornos bonitos: a menudo simbolizan transformación, libertad, renacimiento y crecimiento. No es descabellado leer esta puesta en escena como una declaración de intenciones artística: Olivia Dean vislumbra una metamorfosis, en el escenario y fuera de él. Su estilismo parece alinearse con una etapa más ambiciosa de su carrera, en la que la imagen acompaña al relato sonoro.

Si bien el vestido fue el foco de atención mediático, la coherencia entre imagen, sonido y mensaje marca una diferencia en un contexto saturado de propuestas. Para una artista joven en ascenso, estas elecciones pueden ayudar a construir un sello visual reconocible y diferenciarse en un circuito competitivo.

Será interesante ver en futuras presentaciones si Olivia repite motivos simbólicos o continúa apostando por piezas escénicas tan audaces como la del Austin City Limits. También queda abierta la posibilidad de que esta colaboración con Chopova Lowena marque el inicio de una relación creativa más prolongada, como ha ocurrido con otras artistas emergentes y firmas de autor.

Por ahora, esa mariposa bordada parece haber dejado huella: no solo en el escenario, sino también en la conversación sobre moda y música. La actuación de Olivia Dean se consolida así como una muestra de cómo el vestuario, cuando se entiende como extensión del discurso artístico, puede convertir un momento musical en un ícono visual.

En un desfile donde cada detalle cuenta, Willow Smith se robó las miradas en la pasarela de Dior durante la Semana de la Moda de París. La cantante, actriz e ícono de estilo apareció con un look que no solo demostró la fuerza de su personalidad, sino que también dejó claro que es una de las jóvenes estrellas más influyentes en la moda contemporánea. Con un peinado elevado estructurado, maquillaje audaz y un conjunto completo de Dior, Willow se convirtió en uno de los momentos más comentados de la jornada.

La Semana de la Moda en París suele ser escenario de innovación y dramatismo, pero Willow logró ir un paso más allá. Su “stacked updo”, un recogido alto y geométrico que le otorgó una silueta elegante y futurista, fue el centro de atención. Lejos de ser un simple peinado, este estilo proyectó fuerza, modernidad y sofisticación, recordándonos por qué la hija de Will Smith y Jada Pinkett se ha ganado su propio lugar en la industria. La estructura del peinado, cuidadosamente equilibrada, parecía dialogar con las líneas rectas y limpias de la colección presentada por Dior, creando una sinergia perfecta entre la modelo invitada y la propuesta de la maison.

El maquillaje no se quedó atrás. Willow lució una sombra azul bebé extendida hasta los extremos de sus párpados, un detalle arriesgado que rompió con lo convencional y otorgó un aire casi galáctico a su rostro. A esto se sumó un rubor rosa vibrante que aportó frescura juvenil, y unos labios neutros que equilibraban la intensidad del resto del look. El resultado fue un rostro etéreo, con notas artísticas que hicieron eco de las tendencias actuales: maximalismo en el color, pero sin perder elegancia.

Su elección de atuendo reafirmó el sello Dior: sofisticación contemporánea con un toque rebelde. El conjunto, cuidadosamente confeccionado, mostró que la casa sigue apostando por reinterpretar la feminidad con propuestas que se mueven entre lo clásico y lo experimental. Willow, conocida por desafiar etiquetas y expectativas, fue la embajadora ideal para transmitir ese mensaje en la pasarela.

Más allá del impacto estético, la aparición de Willow Smith en Dior habla de un cambio generacional en la moda. Durante décadas, la industria ha estado marcada por figuras consagradas, pero hoy, jóvenes artistas como Willow están redibujando el mapa de la influencia. Su estilo no solo refleja tendencias, sino que también inspira a nuevas generaciones a abrazar la autenticidad y a ver la moda como un espacio de libertad creativa. La elección de Dior de tenerla como protagonista en este desfile no fue casual: representa a una juventud que no teme explorar, mezclar y reinventar.

En redes sociales, las imágenes de Willow circularon de inmediato, generando miles de comentarios y reacciones. Usuarios en Instagram y TikTok destacaron el peinado como un ejemplo de “glam futurista”, mientras que otros aplaudieron el riesgo del maquillaje. Incluso expertos en belleza señalaron que su look podría marcar una tendencia en la temporada primavera-verano: sombras pastel intensas y recogidos geométricos como los nuevos imprescindibles.

Willow Smith ha demostrado que ya no es solo “la hija de”, sino una figura con voz propia en el panorama artístico y cultural. Su música, su estilo y su manera de hablar en espacio público la convierten en un referente de autenticidad. En Dior, no solo caminó una pasarela, sino que envió un mensaje: la moda es un campo donde la juventud puede y debe marcar nuevas rutas.

Paris, una vez más, fue testigo de que los momentos memorables en la moda no siempre provienen únicamente de los diseños, sino también de quienes los encarnan. Y en esta ocasión, Willow se llevó el protagonismo absoluto, confirmando que su estilo seguirá siendo tema de conversación mucho después de que se apaguen las luces de la pasarela.

La pasarela madrileña se encendió de nuevo con creatividad, audacia y tradición en su 82º edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM). Esta cita, además de celebrar la moda, ha sido una muestra clara de cómo los diseñadores nacionales e internacionales siguen renovando códigos estéticos, explorando espacios emblemáticos y dando visibilidad a nuevas voces. A continuación, los momentos destacados que han marcado esta temporada, primavera-verano 2026:
Tempus Fugit de Baro Lucas: maestría sartorial y modernidad compartida

El diseñador vallisoletano Barlo Lucas fue reconocido con el Premio L’Oréal París a la mejor colección de esta edición. Su propuesta, “Tempus Fugit”, combina con acierto lo clásico y lo contemporáneo: chaquetas sartoriales, abrigos con estructura clásica, bermudas, pantalones oversize y siluetas vaporosas que rompen con el molde habitual. Diseñada para mujer y hombre, la colección evidencia evolución: no se trata solo en vestir, sino de narrar tiempos, espacios y posibilidades.

Con apenas 23 años, África García ha sido premiada también en esta edición como Mejor Modelo (Premio L’Oréal Paris). Su presencia fue constante: desfiló en doce shows, consolidándose como una de las figuras jóvenes más solicitadas del circuito internacional. Su proyección confirma no sólo talento sino también un estilo que trasciende fronteras.
Después de cuatro años sin desfilar en Madrid, Palomo regresó con Eighteen, una colección primavera/verano 2026 que explora la frontera entre adolescencia y adultez. Su desfile, realizado en el histórico The Palace Hotel, contó con la participación del actor Martiño Rivas como modelo invitado, lo que agregó un componente teatral y simbólico al espectáculo.

Esther Cañadas, la top albaceteña que supo conquistar pasarelas internacionales hace décadas, volvió a demostrar que la experiencia no cede ante el paso del tiempo. Fue protagonista del desfile colorista de Lola Casademunt by Maite, luciendo con autoridad, elegancia y presencia. Su regreso al centro de la escena refuerza la idea de que en la moda la autenticidad y el carácter siguen siendo esenciales.

Además, como en cada edición importante, el front now fue escenario de glamour, estilo y tendencias. y otras figuras conocidas desfilaron con sus looks más personales en el desfile de Pedro del Hierro, que presentó una visión conjunta de moda femenina y masculina bajo el liderazgo creativo de Nacho Aguayo y Álex Miralles. Una de las citas sociales más comentadas también nutrió el espíritu de la pasarela.

Una de las señas distintivas de esta edición ha sido la elección de espacios fuera del habitual Pabellón 14.1 de. Los desfiles en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, en el COAM, en el centro cultural Daoíz y Velarde, e incluso en el Movistar Arena, han permitido no sólo cambiar escenarios, sino profundizar en la relación entre arquitectura, moda y la ciudad. Esa variedad espacial de mayor fuerza narrativa a cada colección, haciendo que cada desfile sea más único.

El premio Mercedes-Benz Fashion Talent lo ganó Guillermo Décimo con In Tempo, una colección teatral, colorida y ricamente trabajada, que recogió elogios tanto del jurado, que incluye figuras como Baro Lucas y Valeria Mazza, como de la audiencia. Su propuesta se destaca por combinar audacia estética y precisión técnica, sugiriendo que la próxima generación tiene ganas no solo de hacer moda, sino de contar historias y plantear reflexiones.

Por último, la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha vuelto a demostrar que no es solo un evento de telas, colecciones o fotógrafos: es un espejo de identidad, un escenario donde se mezclan estilos, roles, generaciones y donde Madrid recupera su lugar como epicentro de la moda iberoamericana. Las sedes emblemáticas le dan peso cultural, los accesorios muestran la artesanía local, los diseñadores jóvenes plantean preguntas, todo suma. Lo que se desfila hoy es una conversación sobre quiénes somos, qué queremos vestir, y cómo queremos hacerlo.

La Semana de la Alta Costura en Milán fue el escenario donde Jorge Luis Salinas, director creativo de la firma J. Salinas, presentó una de sus propuestas más personales. En un desfile cargado de simbolismo, el diseñador peruano no solo mostró su colección Primavera-Verano 2026, sino que convirtió la pasarela en un homenaje vivo a las manos artesanas detrás de cada prenda.

Con bordados inspirados en la danza de las tijeras y la participación de mujeres peruanas en la pasarela, reafirmó su objetivo de transformar la moda en un puente entre la tradición ancestral y la modernidad. Su debut en Milán evitó lo convencional: apostó por una narrativa visual y cultural que trascendió la estética.

La colección SS26 tuvo como eje la danza de las tijeras, una expresión andina reconocida por su fuerza, simbolismo y complejidad. Esa energía se tradujo en siluetas estructuradas, colores vibrantes y acabados bordados a mano que evocaban movimiento y ritualidad.

El momento más emotivo llegó cuando artesanas textiles peruanas caminaron junto a modelos internacionales. Para Salinas, no se trataba de una puesta en escena, sino de visibilizar a quienes sostienen, desde generaciones, el arte del tejido. “Perú tiene mucho que contar, y lo hará a través de la moda”, declaró, enfatizando que su trabajo busca posicionar el legado cultural andino en plataformas globales.

Detrás de este hito hay una historia construida con esfuerzo, constancia y convicción. Conocido como el “Orgullo de Gamarra”, Jorge Luis Salinas es hijo de una costurera y un vendedor de menús que se establecieron en el emporio textil limeño. Desde niño convivió con telas, hilos y máquinas en el pequeño taller familiar, lo que despertó su vocación.

Impulsado por sus padres, viajó a Estados Unidos para formarse en diseño de modas en el Philadelphia College of Textiles & Science. “Siempre agradeceré a mis padres por impulsarme en esta carrera que, en esos años, muchos no entendían. Nunca me negaron la oportunidad de cumplir mis metas”, recordó.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por Don Salinas (@donsalinasperu)

Ya graduado, regresó al Perú en 1995 y fundó Emporium. Con máquinas prestadas por su madre confeccionó sus primeras prendas, principalmente pantalones, que rápidamente destacaron en Gamarra y llegaron a tiendas por departamento. Ese primer impulso marcó el inicio de una proyección internacional.

Antes de esta colección inspirada en la danza de las tijeras, ya había sorprendido en Milán con Huaylarsh, su propuesta otoño-invierno 2024/2025. En esa ocasión, Natalie Vértiz lideró la pasarela, mientras figuras como Nina García, Karla Martínez de Salas y Anna Dello Russo lucieron sus diseños. Ese desfile marcó un antes y un después en su carrera, consolidando su capacidad para llevar la moda peruana a vitrinas de prestigio.

Su estilo, que combina técnicas tradicionales con una estética contemporánea, ha captado la atención de críticos y expertos internacionales. Con cada colección, reafirma su apuesta por demostrar que la herencia cultural puede convivir con las tendencias de la alta costura sin perder autenticidad.

El diseñador ha relatado que su camino no estuvo libre de prejuicios ni críticas. En más de una ocasión enfrentó comentarios desalentadores y episodios de discriminación. “Cuando alguien te diga que no puedes, no escuches. A mí esos comentarios me entraban por un oído y me salían por el otro”, dijo alguna vez.

Hoy lidera una marca consolidada, con ocho tiendas propias, presencia en grandes almacenes y participaciones en pasarelas de Alemania, Nueva York y Miami. Ha sido reconocido como embajador de la marca Perú y premiado en concursos de moda en Colonia y Nueva York.

Más allá del reconocimiento, busca inspirar a nuevas generaciones. En charlas y conferencias —como las que dicta en la Galería de los Jeans de Gamarra— comparte su historia y anima a los jóvenes a creer en su talento y superar barreras. Su mensaje es claro: la moda peruana puede competir en los escenarios más exigentes sin renunciar a su identidad.

Su presentación en Milán fue más que una colección: fue un acto de reivindicación, un tributo a las artesanas que sostienen la tradición textil y un recordatorio de que cada puntada cuenta una historia.

Milán, septiembre de 2025. La pasarela, la calle, los front rows: todos parecían hablar inconfundiblemente un nuevo idioma estético. El K-Pop, más que con su música, está conquistando la moda, y los ídolos que la representan —como Jin (BTS), Joshua Hong y S.Coups (Seventeen), Bang Chan (Stray Kids), y Momo (Twice)— llegaron a la Milan Fashion Week con looks tan precisos como mensajes, con presencia más allá del fandom, con un nuevo espacio de exposición global que trasciende conciertos y covers.

Es notable cómo cada uno canaliza su identidad personal en su estilismo. Joshua Hong optó por un blazer corto con pantalones de vestir, calzado con tachuelas sutiles; S.Coups cerró el desfile de Boss Spring/Summer 2026 con un trench de cuero marrón, blusa transparente, y elementos duros que hablaban de contraste entre elegancia y ruptura.

Jin, fiel a su título de “Worldwide Handsome”, vistió Gucci con camisa blanca al estilo mandarín, pantalones vintage de inspiración clásica y accesorios que guiñaban hacia la nostalgia de lo retro. 

Bang Chan se inclinó por el riesgo: una camisa de encaje translúcido bajo un abrigo largo negro de Fendi; audaz, visible, mezcla de suavidad y fuerza. 

 Y Momo, en la primera fila, apostó por un look que recordaba workwear: blazer sobrio, pantalones anchos, actitud relajada pero poderosa. Cada outfit, cada aparición, alimenta la conversación.

Enhypen luciendo Prada en fashion show for Milan.

Que estos momentos sean noticia no es casualidad. Las casas de lujo están invirtiendo fuerte en embajadores del K-Pop porque saben que su alcance ya no es solo musical. La audiencia que sigue a estos artistas consume todo lo que hacen: música, escenario, redes sociales, viajes, estilo, campañas, apariciones. Verlos en Milán es ver cómo ese consumo se materializa: cada outfit es contenido, cada foto, un anuncio tácito, cada mirada, un click. Marcas como Gucci, Fendi, Boss ya no solo visten celebridades; están formando parte de un storytelling global en el que el K-Pop es protagonista.

Además, la moda es una plataforma para identidad cultural. Artistas como estos no solo lucen prendas de lujo; reinterpretan moda occidental con influencias de su cultura, de la estética del fandom, del estilo surcoreano que privilegia detalles, contraste, presencia visual, color, texturas extemporáneas. En un desfile como Milán, esto se transforma en visibilidad global, en reconocimiento más allá del gusto occidental tradicional.

S.Coups de Seventeen modelando para BOSS en la Milan Fashion Week

Para los fanáticos, lo que sucede en Milán no se queda en pasarelas: se replica en redes sociales, en tiendas locales, en marcas de belleza, en la estética diaria. Looks de encaje translúcido, blazers cortos, pantalones vintage, accesorios retro, transparencias atrevidas; todo ello se convierte en tendencia. Jóvenes diseñadores ya trabajan para capturar esa estética: crear prendas asequibles que rememoren lo que Jin o Bang Chan usaron, adaptar texturas y cortes para climas y estilos locales.

Joshua Hong en la Milan Fashion Week

Para los propios artistas, la pasarela les da otra dimensión. No solo conciertos, no solo discos: ahora su imagen física, su estilo, su presencia en la moda valida que pueden ocupar roles híbridos: embajadores culturales, rostros de campañas, actores en cruce de música + moda. Algunos ya tienen contratos formales como embajadores de marcas, lo que les da acceso a decisiones creativas, participación en diseño, en campañas visuales de gran producción.

Lo más interesante de este fenómeno no es solo que idols del K-Pop estén en Milán, sino cómo lo están haciendo: ni imitación simple ni pose vacía, sino mezcla, reinterpretación, presencia genuina. Es una lección para el mundo de la moda: entender que la modernidad ya no es unilateral, que el público ya no responde solo al lujo tradicional, sino al relato que cada artista cuenta con su imagen, su estilo, su historieta personal.

La presencia de Jin, Joshua Hong, S.Coups, Bang Chan, Momo y otros en la Milan Fashion Week no es un acto simbólico menor: es una reafirmación de que el K-Pop ya no solo exporta música, exporta influencia, estética, cultura. Y donde hay cultura y estilo con impacto, hay oportunidad.

La Plaza Mayor de Madrid no suele prestarse a desfiles de moda, pero la noche en que Carolina Herrera decidió desplegar allí su colección primavera/verano 2026, el espacio histórico se transformó en un escenario digno de las capitales más fashion del planeta. Bajo un cielo iluminado por focos, música en directo y la expectación de casi 800 invitados, la firma dirigida por Wes Gordon firmó un hito: por primera vez, presentar su propuesta fuera del calendario oficial de la Semana de la Moda de Nueva York, apostando por la esencia castiza y cosmopolita de España.

Lo que se vivió en la Plaza Mayor fue un auténtico manifiesto: Madrid no es solo destino vacacional de celebridades internacionales, es también nuevo enclave clave en el mapa de la moda global. Y entre quienes comprendieron a la perfección el peso histórico de la velada, Sebastián Yatra se alzó como uno de los invitados más comentados y, sin duda, uno de los mejor vestidos.

El cantante colombiano, que pasa largas temporadas en la capital española y que ha hecho de Madrid casi un segundo hogar, llegó con un estilismo que respiraba tendencia y nostalgia a partes iguales. Apostó por un total look negro que rendía homenaje a una estética en plena ebullición: el grandpacore.

Se trataba de un conjunto cuidadosamente pensado: pantalón de pinzas de tiro alto, ceñido por un cinturón estrecho, y camisa negra de corte redondeado y sobredimensionado. Una silueta que recuerda a la de nuestros abuelos, rescatada con intención por los it boys contemporáneos, que ven en este regreso a lo clásico una declaración de modernidad. Lejos de parecer un guiño anecdótico, la elección de Yatra consolidó esta corriente como uno de los códigos estéticos dominantes en la moda masculina de 2025.


Pero ningún look de impacto se sostiene sin un accesorio que cuente su propia historia. Y ahí es donde Yatra elevó su estilismo a la categoría de conversación de moda. En su muñeca brillaba un Union Square de Tiffany & Co., un reloj que parece salido de otra época y que, sin embargo, encaja de lleno en la sensibilidad contemporánea.

Con caja cuadrada de 30 mm en oro de 18 quilates y líneas inspiradas en la arquitectura de Nueva York —la ciudad donde nació la legendaria casa de joyería—, este modelo encapsula el espíritu vintage con un toque arquitectónico. Las manecillas recuerdan los rascacielos de la Gran Manzana y su correa marrón de piel de caimán refuerza la estética retro, en perfecta sintonía con la tendencia grandpacore. Una pieza que no solo acompaña al look, sino que lo define.

El poder de un front row en un desfile como el de Carolina Herrera va más allá de la moda: se trata de comunicar un estilo de vida, de marcar referentes culturales. En esta ocasión, la mirada no solo estaba en los 77 looks que Wes Gordon llevó a la pasarela, sino también en cómo los invitados interpretaban el momento. Y Sebastián Yatra supo hacerlo con naturalidad, convirtiendo su presencia en un statement.

Entre el dramatismo barroco de la Plaza Mayor, la colección luminosa de Herrera y la diversidad de invitados internacionales, Yatra logró destacar con algo que pocas veces se consigue: elegancia sin esfuerzo. Esa capacidad de tomar elementos tradicionales, darles un aire contemporáneo y proyectar autenticidad.

Madrid se vistió de gala para la moda, y Sebastián Yatra hizo lo mismo. Lo que pudo haber sido solo una velada glamourosa terminó siendo una declaración: el cantante no solo brilla sobre los escenarios musicales, también se ha consolidado como referente estilístico de una generación que no teme mirar al pasado para reinterpretar el futuro.

En esa fusión entre Carolina Herrera, Tiffany & Co. y la energía de la capital española, Yatra no fue un invitado más: fue el protagonista inesperado que convirtió la Plaza Mayor en su propia pasarela personal.

Relacionados

Más MODA

Desde las calles de la capital francesa, la estrella colombiana revela el secreto para transformar un look casual en el atuendo de noche más sofisticado de la temporada.

París se ha convertido en el epicentro del mundo con el inicio de la Semana de la Moda este lunes 2 de marzo. Sin embargo, antes de que las modelos pisaran la pasarela, Sofía Vergara ya reclamaba el título de la mejor vestida en las avenidas parisinas. La actriz de 53 años ha aterrizado en la Ciudad de la Luz para demostrar que no se necesita un vestido de alta costura para derrochar elegancia; el verdadero lujo reside en saber accesorizar unos jeans de corte amplio.

Día y noche: La metamorfosis de Sofía en las calles parisinas

La primera lección de la colombiana ocurrió durante un paseo dominical tras el almuerzo. Sofía lució unos jeans anchos combinados con una playera blanca básica, pero elevó el conjunto al instante con un trench coat de ante marrón y botines de tacón vertiginoso. Un look chic sin esfuerzo que capturó la esencia del entretiempo francés.

Pero la verdadera magia sucedió al caer la noche. Sin cambiar de pantalones, Vergara transformó su imagen para una cena de gala sustituyendo la playera por un corsé de terciopelo en color borgoña, una de sus piezas fetiche. Añadió un abrigo de peluche y un clutch naranja vibrante, demostrando una maestría absoluta para transicionar una prenda informal hacia la sofisticación pura. Con su melena lacia y un maquillaje impecable en tonos tierra, Sofía confirmó que en París, la actitud y los accesorios adecuados lo son todo.

 

 

Desde las calles de Lima hasta las pasarelas más exclusivas de Italia: el diseñador que transformó la fibra de alpaca y el bordado ancestral en la nueva obsesión del «street style» global.

La Semana de la Moda de Milán ha sido testigo de una invasión de talento latino que está redefiniendo los códigos del lujo contemporáneo. Entre los gigantes de la industria, un nombre ha resonado con especial fuerza este 1 de marzo, marcando un hito para la moda sudamericana: Jorge Luis Salinas. El creativo peruano no solo presentó una colección; entregó un manifiesto de identidad, cultura y maestría técnica que dejó claro que el diseño artesanal es el verdadero futuro de la alta costura internacional.

Jorge Luis Salinas: El arquitecto del hilo y la herencia

Nacido y criado en Lima, Salinas lleva la moda en el ADN. Hijo de una modista, su conexión con las telas y las agujas comenzó en el taller familiar, una pasión que lo llevó a formarse en el prestigioso Philadelphia College of Textiles & Science. Tras décadas de evolución, desde la fundación de su primera marca Emporium hasta el nacimiento de su firma homónima J.Salinas, el diseñador ha hecho de su carrera una misión personal: dar voz y visibilidad al patrimonio cultural de Perú.

Lo que distingue a Salinas en un mercado saturado de fast-fashion es su compromiso innegable con la raíz. Sus piezas no son simples prendas; son historias tejidas que rescatan la mística de la selva amazónica, la fuerza de la danza Huaylas y la majestuosidad del Señor de Sipán. Con premios internacionales en Nueva York y Alemania que respaldan su trayectoria, su tercera aparición en Milán consolida su estatus como el embajador definitivo del diseño peruano en el mundo.

«Virreinato»: Donde el pasado colonial se encuentra con la rebeldía moderna

Su entrega para la temporada Otoño-Invierno 2026, titulada Virreinato, es un ejercicio magistral de equilibrio. Salinas toma como punto de partida la estética de la etapa virreinal peruana, pero la despoja de cualquier rastro de rigidez para transformarla en una propuesta vibrante, comercial y profundamente versátil. La colección es un diálogo entre siglos: técnicas de bordado tradicionales conviven con siluetas que apelan directamente a una audiencia joven y cosmopolita.

Sobre la pasarela milanesa desfilaron sacos estructurados, vestidos de seda adornados con olanes etéreos y sets de punto con una textura específica inspirada en el folclore marinero. Cada pieza es un objeto de contemplación, un lujo silencioso que revela su complejidad al observarse de cerca. No es solo ropa para usar; es arte para habitar, diseñado para una generación que busca autenticidad y propósito en lo que viste.

Sustentabilidad y Empoderamiento: El ejército de 50 artesanas

Detrás de cada costura de J.Salinas hay un ejército de talento femenino. Alrededor de 50 artesanas colaboran mano a mano con el diseñador, transformando saberes ancestrales en creaciones de vanguardia. Este enfoque humano se complementa con un compromiso férreo con la sustentabilidad y el uso de materiales locales de la más alta calidad, como el algodón Pima y la fibra de alpaca, elementos que son el alma de la industria textil peruana.

Jorge Luis Salinas ha demostrado que para ser global hay que ser profundamente local. Su éxito en Milán no es solo un logro personal, sino un triunfo para todo el diseño latinoamericano que hoy, gracias a su visión, se siente más moderno, contemporáneo y necesario que nunca. Sin duda, este es solo el comienzo de una nueva era donde el nombre de Salinas seguirá brillando en las capitales de la moda más importantes del planeta.

 

 

 

 

En un viaje nostálgico hacia los años noventa, el Golden Maknae de BTS redefine el concepto de sensualidad y estilo urbano, mientras se prepara para el regreso más esperado de la historia del K-pop con el álbum ARIRANG.

La industria de la moda y la música han vuelto a colisionar en un estallido de estilo que ha dejado a las redes sociales en un estado de euforia absoluta. Jung Kook, el integrante más joven del fenómeno global BTS, ha vuelto a tomar las riendas de su faceta como embajador global para protagonizar la nueva campaña de mezclilla Primavera 2026 de Calvin Klein. Esta no es una colaboración más; es la consolidación de un ídolo que, a sus veintiocho años, ha logrado fusionar la esencia clásica de una marca legendaria con la energía imparable de una estrella que domina el mundo entero.

Estética Noventera y Minimalismo: El uniforme de una nueva generación

La campaña, capturada bajo el lente magistral del reconocido Mert Alas, es un viaje visual que revisita la década de los noventa, una época donde la mezclilla era el símbolo máximo de la libertad y la rebeldía. Jung Kook aparece sumergido en una atmósfera cinematográfica, luciendo piezas que ya se perfilan como los objetos de deseo de la temporada. Desde los jeans rectos y holgados que evocan la comodidad de finales del siglo pasado, hasta una reinterpretación moderna de la icónica chaqueta Trucker, cada prenda parece haber sido diseñada para ser vivida y no solo vestida.

El video promocional es una pieza de arte en sí misma. Siguiendo al cantante a través de escenarios que van desde una bohemia tienda de discos hasta un refugio costero azotado por la tormenta, la narrativa nos permite ver a un Jung Kook completamente inmerso en sus grandes pasiones: la música y el baile. Con una banda sonora que evoluciona desde lo clásico hacia el ritmo vibrante de temas inolvidables, el anuncio incluye incluso un cameo sorpresa de la actriz Rosie Perez, quien le recuerda al ídolo coreano, entre risas, que una tienda de discos no es necesariamente una pista de baile.

Jung Kook: Entre la moda y el regreso triunfal de BTS

Para el artista, esta campaña representa una conexión profunda con su identidad personal. Según declaraciones del propio cantante, su amor por estas prendas radica en la capacidad que tienen para adaptarse a un estilo de vida moderno sin perder ese toque retro que tanto le fascina. Para Jung Kook, unir el baile y la moda con la energía de una gran ciudad ha sido una experiencia emocionante que llega en un momento crucial de su vida.

Y es que el 2026 no es un año cualquiera para el universo del K-pop. Tras una pausa de casi cuatro años en la que los integrantes del grupo cumplieron con sus responsabilidades militares en Corea del Sur, el regreso de BTS es finalmente una realidad inminente. La campaña de mezclilla sirve como el preámbulo perfecto para el lanzamiento del nuevo álbum del grupo, titulado ARIRANG, previsto para este 20 de marzo. La expectativa es total, ya que menos de un mes después de la salida del disco, la banda iniciará una gira mundial que promete romper todos los récords establecidos anteriormente.

Lujo accesible: Una colección disponible para el mundo entero

La propuesta de esta temporada no se queda solo en las imágenes impactantes. Calvin Klein ha diseñado una línea que incluye básicos elevados, desde camisetas informales con el logo clásico hasta chaquetas bomber extragrandes diseñadas para completar cualquier look urbano. Las piezas, que ya están volando de los estantes virtuales y tiendas físicas, ofrecen un rango de precios que permite a los fanáticos y amantes de la moda acceder al estilo que Jung Kook ha convertido en tendencia global.

Con el lanzamiento oficial de esta campaña, Jung Kook demuestra una vez más por qué es considerado el Golden Maknae. Su capacidad para transformar unos jeans básicos en una declaración de principios es lo que lo mantiene en la cima de la industria. Mientras el mundo cuenta los días para volver a ver a los siete integrantes de BTS juntos sobre un escenario, Jung Kook nos regala una última dosis de estilo, recordándonos que, aunque pasen los años, su influencia y su legado solo se vuelven más fuertes y modernos.

 

 

La estrella de ‘Bugonia’ se corona como el icono de estilo definitivo en la alfombra roja del Royal Festival Hall, rescatando la sofisticación del cuello halter y elevándola a un nuevo nivel de audacia.

Hay actrices que visten la moda, y hay iconos que, como Emma Stone, dictan el ritmo de las tendencias globales con un solo paso sobre la alfombra roja. Esta tarde, Londres se rindió ante la sofisticación de la ganadora del Oscar, quien acudió a la entrega de los Premios BAFTA 2026 no solo como una de las grandes favoritas por su papel en Bugonia, sino como la indiscutible musa del minimalismo moderno.

En una noche donde el lujo suele pecar de excesivo, Stone decidió que «menos es más», apostando por una silueta limpia, pero cargada de una sensualidad arquitectónica que dejó a los fotógrafos sin aliento. El protagonista absoluto de su estilismo fue un escote que promete convertirse en el objeto de deseo para las invitadas de la temporada verano 2026: el escote lágrima.

El poder del cuello ‘Halter’: Un homenaje a las grandes novias

Firmado por Louis Vuitton, la casa de la cual es embajadora global, el diseño en color negro de Emma Stone rescató el favorecedor cuello halter. Esta silueta, que ha sido la elección predilecta para momentos icónicos de estilo por figuras como Meghan Markle, Jennifer Lopez y Sofia Richie, encontró en Emma una nueva dimensión.

La abertura central en forma de lágrima resultó ser una apuesta tan arriesgada como acertada. El diseño, extremadamente pronunciado, permitió que los abdominales de la actriz se convirtieran en el accesorio principal, uniéndose a la tendencia de las celebridades que utilizan la anatomía como el detalle más elegante de la alta costura. Es una pieza que equilibra perfectamente la sobriedad del color con la osadía de la estructura.

Minimalismo de pies a cabeza: El sello Vuitton

Para no restar importancia a la impactante línea del vestido, la actriz de 37 años optó por un calzado que es la definición misma de la discreción: unas sandalias minimalistas en color negro. Sin ornamentos innecesarios, las sandalias alargaban su figura y mantenían la cohesión de un look que no buscaba gritar, sino susurrar lujo en cada fibra.

El estilismo de belleza siguió la misma línea de sofisticación práctica. Emma recogió su icónico corte bob en un peinado pulido, dejando apenas dos ligeros mechones enmarcando su rostro. Este peinado, fácil de replicar pero de impacto inmediato, se posiciona ya como el referente para eventos formales donde el tiempo es oro pero la elegancia es obligatoria.

La inspiración para la invitada perfecta del 2026

Más allá de la nominación y la estatuilla, lo que Emma Stone logró esta noche en el Royal Festival Hall fue darnos una lección de dirección creativa personal. El vestido «lágrima» no es solo una prenda de pasarela; es la guía definitiva para cualquier mujer que busque destacar en las bodas y galas del próximo verano.

Con este look, Emma Stone confirma que el secreto de la verdadera seducción reside en la precisión de los cortes y en la confianza de quien los porta. La era de Bugonia ha comenzado, y si el estilo de Emma es una pista de lo que vendrá, el 2026 será, sin duda, el año de la elegancia sin esfuerzo.

En plena gira por el estreno de Cumbres Borrascosas, la actriz redefine su imagen con una serie de looks que confirman su estatus como referente absoluto de moda

 Cada nuevo proyecto en la carrera de Margot Robbie marca también un punto de inflexión en su estilo personal. La actriz australiana ha demostrado, una y otra vez, que su presencia en la pantalla grande va de la mano con una narrativa visual cuidadosamente construida, donde la moda se convierte en una extensión de sus personajes. Tras conquistar al mundo con la estética rosa y nostálgica de Barbie en 2023 y tomarse una pausa para vivir su maternidad junto a su esposo Tom Ackerley, Robbie regresa con fuerza, elegancia y una sensibilidad renovada gracias a su participación en la esperada adaptación de Cumbres Borrascosas.

Este clásico de la literatura, que ha tenido múltiples versiones cinematográficas, vuelve a cobrar vida con una mirada contemporánea que ha despertado gran expectativa desde su anuncio. La elección de Margot Robbie y Jacob Elordi como protagonistas no hizo más que intensificar el interés por esta producción, que promete una carga emocional intensa y una estética tan poderosa como la historia que retrata. Como era de esperarse, una cinta de este calibre exige una gira promocional a la altura, y Margot ha sabido responder con una serie de apariciones que confirman su lugar como una de las figuras más influyentes del estilo actual.

Una nueva era estética

En sus más recientes apariciones públicas, la actriz ha sorprendido con una imagen que se aleja de lo convencional. Sus rizos naturales han quedado al descubierto, aportando un aire más orgánico y libre, mientras que sus elecciones de vestuario se han alineado con el espíritu oscuro, romántico y apasionado de la historia que protagoniza. El llamado method dressing ha sido clave en esta etapa, permitiéndole jugar con siluetas góticas, referencias literarias y detalles simbólicos que conectan directamente con la esencia de Cumbres Borrascosas.

Sin embargo, uno de los momentos más comentados de esta gira fue su aparición luciendo diseños de Victoria Beckham, confirmando una afinidad estilística que no pasó desapercibida. En medio de un contexto donde la diseñadora ha mantenido su enfoque creativo intacto, la elección de Margot como portadora de sus diseños se sintió natural y contundente: una musa moderna, sofisticada y con una fuerza silenciosa.

Plumas, dramatismo y libertad

Los atuendos seleccionados pertenecen a la colección Primavera-Verano 2026 de Victoria Beckham, presentada en París, y fueron cuidadosamente estilizados por Andrew Mukamal, uno de los nombres más solicitados del momento. Ambos looks compartieron un elemento en común que capturó miradas y generó conversación: las plumas. Más allá de su impacto visual, este detalle funciona como una metáfora poderosa, evocando tanto el clima agreste de la historia como la naturaleza indómita de sus protagonistas.

El primer look mostró a Margot con un vestido corto blanco adornado con plumas, combinado con plataformas en tono rosa que añadían un contraste inesperado y moderno. El peinado, ligeramente recogido y con textura, reforzaba una estética relajada pero intencional. En una segunda aparición, la actriz apostó por una tank top negra de estructura rígida, tipo corset, también decorada con plumas, acompañada de un pantalón ancho que equilibraba el dramatismo del conjunto con una silueta contemporánea.

El propio estilista compartió que la inspiración detrás de estas elecciones surgió de un pasaje de la novela, donde las plumas aparecen como símbolo de delirio, pasión y caos emocional, elementos centrales en la narrativa de Cumbres Borrascosas. Así, la moda se convierte en un puente entre literatura, cine y expresión personal.

Romanticismo y vanguardia en cada aparición

Más allá de los diseños de Victoria Beckham, Margot Robbie ha continuado elevando el nivel de su gira promocional con elecciones impecables. Para una entrevista televisiva, optó por un vestido negro de encaje con un aire romántico y oscuro, complementado con sandalias de tacón y gafas de sol de gran tamaño que aportaban un guiño contemporáneo. En otra ocasión, deslumbró con un mini vestido negro de líneas limpias y mangas holgadas, evocando una silueta victoriana reinterpretada con minimalismo y sofisticación.

Cada una de estas apariciones confirma que Margot Robbie no solo entiende la moda, sino que la utiliza como una herramienta narrativa. En esta nueva etapa de su carrera, la actriz se posiciona como una musa moderna capaz de reinterpretar clásicos, tanto en la pantalla como en el vestuario, consolidando una imagen que mezcla sensibilidad artística, elegancia y una libertad creativa que sigue marcando tendencia. 

 

El campeón mexicano y su esposa se roban las miradas en la Semana de la Moda al asistir al desfile de Amiri

Saúl “El Canelo” Álvarez ya no solo impone respeto con los puños. Hoy, su presencia trasciende el cuadrilátero y se mueve con total naturalidad en territorios donde el estilo, la imagen y la moda dictan las reglas. El boxeador mexicano se ha consolidado como una figura clave de la cultura contemporánea y, una vez más, lo demostró al aparecer entre los invitados más comentados de la Semana de la Moda de París.

Acompañado de su esposa, Fernanda Gómez, el campeón asistió al desfile de Amiri, firma de la cual es embajador desde el año pasado. Una alianza que no sorprende: ambos comparten una visión audaz, segura y sin miedo a romper moldes. Antes incluso de ostentar ese título, el Canelo ya había dejado claro su gusto por la moda, apostando por casas de lujo como Dolce & Gabbana para eventos especiales y apariciones públicas.

Un invitado que ya es habitual en Fashion Week

Lejos quedaron los días en los que la presencia de un boxeador en un evento de alta moda era una rareza. Hoy, el Canelo no solo asiste: destaca. Su paso por Fashion Week se ha vuelto recurrente y cada aparición reafirma su lugar como uno de los hombres mejor vestidos del circuito celebrity internacional.

París fue el escenario perfecto para esta nueva demostración de estilo. La pareja arribó a la capital francesa para presenciar la presentación de la nueva colección de Amiri, en el marco de una de las semanas más importantes para la industria de la moda. Y, como era de esperarse, su presencia no pasó desapercibida.

Un look que habla de poder y tendencia

Saúl Álvarez apostó por un estilismo sobrio pero contundente: cuello de tortuga negro combinado con una chaqueta de estampado animal, una de las tendencias más fuertes que marcarán el 2026. El resultado fue un equilibrio perfecto entre elegancia, riesgo y carácter, tres elementos que definen tanto su carrera deportiva como su evolución estética.

Fernanda Gómez, por su parte, reafirmó su estatus como referente de estilo al lucir un conjunto de minivestido y blazer en tono ladrillo, acompañado de un peinado pulido que elevó el look a otro nivel. Juntos, proyectaron una imagen de sofisticación moderna, dejando claro que son una de las parejas mejor vestidas del momento.

Durante el evento, se les vio interactuando con personalidades como Jeff Goldblum, quien también se ha convertido en un ícono del estilo llamativo y sin reglas, reforzando la idea de que la moda actual celebra la individualidad y la autenticidad.

Amiri y la nueva era del maximalismo

La colección Otoño/Invierno 2026 presentada por Mike Amiri confirmó por qué la firma se ha posicionado como uno de los referentes de la moda contemporánea. La propuesta incluyó claras influencias vaqueras, bordados florales, estampados audaces y una paleta de colores vibrantes que jugaron con contrastes bien ejecutados.

En una temporada donde el maximalismo comienza a tomar fuerza, Amiri ofreció una lección sobre cómo mezclar patrones, texturas y referencias sin perder coherencia. Aunque otras pasarelas destacaron por el dominio del layering, esta colección apostó por la personalidad, el exceso bien pensado y la libertad creativa.

Mucho más que moda

La aparición del Canelo Álvarez en París no es solo una anécdota fashionista: es la confirmación de una evolución. El campeón ha sabido construir una imagen que combina disciplina, lujo y autenticidad, demostrando que el estilo también es una forma de expresión y poder.

Junto a Fernanda Gómez, el mexicano reafirmó que su impacto va más allá del deporte. En París, entre flashes, pasarelas y grandes nombres de la industria, el Canelo volvió a ganar… esta vez, por nocaut estilístico. 

El diseñador francés convierte a una leyenda del estilo en el eje creativo de su colección otoño/invierno 2026

Simon Porte Jacquemus ha demostrado que su mayor fortaleza no reside únicamente en las siluetas que propone, sino en la capacidad de construir relatos emocionales alrededor de ellas. Su marca no se limita a vestir cuerpos: viste memorias, influencias y obsesiones personales que, colección tras colección, se convierten en potentes declaraciones estéticas. Esta vez, el diseñador francés presentó Le Palmier, su propuesta para otoño/invierno 2026, una colección profundamente cargada de simbolismo que encuentra su corazón creativo en una figura icónica: Paloma Picasso.

No se trata de una referencia superficial ni de un guiño pasajero. Paloma Picasso representa un punto de conexión íntimo entre el arte, la moda y los orígenes del propio Jacquemus. En 2017, cuando aún se encontraba en pleno ascenso, Simon Porte presentó su primera pasarela en el Museo Picasso de París. Hoy, casi una década después, regresa al mismo recinto para cerrar un círculo creativo que habla de evolución, memoria y respeto por las mujeres que han marcado su mirada estética.

Un año clave para Jacquemus

El 2026 parece marcar un antes y un después en la historia de la casa Jacquemus. Hace apenas unos días, el diseñador sorprendió al anunciar a su nueva —y hasta ahora única— embajadora: su abuela Liline Jacquemus. Una figura femenina fundamental en su vida, a quien atribuye haber moldeado la forma en que entiende la feminidad, la elegancia y la fuerza silenciosa de las mujeres reales.

Esta elección no fue casual. La colección Le Palmier dialoga directamente con esa visión: mujeres con carácter, historia y presencia, alejadas de la fragilidad estereotipada y mucho más cercanas a una feminidad poderosa, libre y profundamente estética.

Paloma Picasso como eje narrativo

Dentro de ese universo femenino, Paloma Picasso emerge como una musa natural. Hija del legendario Pablo Picasso y de la artista Françoise Gilot, Paloma creció rodeada de creatividad entre París y Nueva York, forjando un estilo propio que la convirtió en un ícono durante los años setenta y ochenta. Su estética —contundente, audaz, marcada por joyas escultóricas y una elegancia desafiante— sigue siendo una referencia viva dentro de la industria de la moda.

Jacquemus rindió homenaje a esta figura cerrando el desfile con una imagen cargada de simbolismo: una modelo vestida con una silueta asimétrica, sosteniendo una copa de vino frente a su pecho derecho. El gesto no pasó desapercibido. Se trató de una referencia directa a la icónica fotografía de Paloma Picasso capturada por Helmut Newton, una imagen que encapsula sensualidad, poder y sofisticación sin concesiones.

La inspiración quedó confirmada cuando el propio diseñador compartió la imagen original de Paloma en sus redes sociales, sellando así el vínculo entre musa y creador. Más que una cita visual, fue una declaración de admiración y continuidad estética.

Le Palmier: forma, peinado y concepto

El título de la colección no es fortuito. Le Palmier hace referencia al famoso peinado “palmera”, una coleta alta que dominó la escena estética de los años ochenta y que crea un efecto visual similar al de la planta que le da nombre. Este hairstyle fue uno de los protagonistas absolutos de la pasarela, llevado por la mayoría de las modelos como un símbolo de verticalidad, fuerza y teatralidad.

Antes del desfile, Jacquemus ya había anticipado este elemento a través de una serie de cortometrajes en los que distintos personajes portaban versiones personalizadas del peinado, adaptadas a sus identidades. En la pasarela, el concepto se expandió: no solo estuvo presente en el cabello, sino también en la construcción de los looks, algunos de los cuales evocaban la silueta de una palmera mediante sombreros amplios, estructuras voluminosas y gestos esculturales.

Una colección que mira al pasado para hablar del presente

Con Le Palmier, Jacquemus no propone una nostalgia literal, sino una reinterpretación sofisticada del legado visual de los años ochenta, filtrado por una sensibilidad contemporánea. La colección dialoga con el arte, la herencia cultural y la feminidad desde un lugar honesto, celebrando a las mujeres que han marcado historia sin pedir permiso.

Al tomar a Paloma Picasso como musa, el diseñador no solo rinde homenaje a una figura clave del estilo, sino que reafirma su interés por construir una moda con profundidad narrativa. Una moda que no grita, pero deja huella. Una moda que, como el arte, trasciende el tiempo.

Dos generaciones, un mismo lenguaje de estilo: música, actuación y moda se cruzan en uno de los desfiles masculinos más esperados de la temporada.

La Semana de la Moda de Milán no es solo una pasarela de tendencias futuras; es un escenario donde se escriben narrativas, se cruzan universos creativos y se consolidan figuras que trascienden su disciplina original. En esta edición, el desfile masculino de otoño/invierno 2026 se convirtió en el punto de encuentro de dos nombres que, desde lugares distintos, dominan la conversación global: Ricky Martin y Hudson Williams.

Entre la expectación, los flashes y la energía vibrante que caracteriza a Milán durante estos días, la presencia de ambos no pasó desapercibida. No solo por su estatus, sino por lo que representan dentro del ecosistema actual de la moda: influencia, identidad y una conexión directa con el pulso cultural del momento.

Ricky Martin es, desde hace décadas, una figura que no necesita presentación. Su impacto va mucho más allá de la música; su imagen ha evolucionado con naturalidad hacia un símbolo de sofisticación masculina, sensualidad elegante y presencia escénica. A lo largo de los años, ha sabido construir un estilo que dialoga con el lujo sin perder autenticidad, convirtiéndose en un habitual de las primeras filas de los desfiles más relevantes del mundo. Su sola aparición en Milán refuerza esa idea de que la moda también se nutre de trayectorias sólidas y carisma atemporal.

Hudson Williams, en cambio, representa la fuerza de una nueva generación que conecta con la moda desde una narrativa fresca, digital y profundamente contemporánea. Tras su creciente popularidad en el mundo audiovisual, su incursión en la industria de la moda ha sido natural y estratégica. Su debut sobre la pasarela durante esta misma semana confirmó lo que muchos ya intuían: Williams no es solo una figura emergente, sino un nuevo referente que entiende el lenguaje del lujo actual y lo traduce con una sensibilidad moderna.

Verlos compartir espacio entre los invitados al desfile masculino no fue una coincidencia, sino una declaración silenciosa. La firma que los reunió es conocida por su visión atemporal, su elegancia depurada y su capacidad de mantenerse relevante sin seguir modas efímeras. En ese contexto, Ricky Martin encarna la herencia, la experiencia y el magnetismo consolidado, mientras que Hudson Williams simboliza el presente y el futuro: la conversación digital, la cultura pop y la reinterpretación del estilo masculino.

Más allá de la colección presentada, su presencia conjunta refuerza una verdad cada vez más evidente dentro de la industria: hoy la moda se construye tanto en la pasarela como en el front row. Las figuras que ocupan esos asientos no solo observan, sino que amplifican el mensaje, lo reinterpretan y lo proyectan hacia audiencias globales.

Milán volvió a demostrar que la moda es un punto de encuentro entre generaciones, disciplinas y visiones. Y en esa intersección, Ricky Martin y Hudson Williams brillaron con luz propia, confirmando que el estilo no tiene edad, pero sí carácter. Dos nombres, dos trayectorias y un mismo impacto: el de convertir una aparición en un momento que define la temporada.

Rihanna vuelve a marcar el ritmo del estilo global al apostar por el estampado atigrado en una aparición que ya dicta el futuro de la moda

Si hay alguien capaz de anticipar el rumbo de la moda antes de que las tendencias se instalen en el imaginario colectivo, esa es Rihanna. La artista no solo observa lo que ocurre en el universo fashion: lo interpreta, lo transforma y lo proyecta hacia el futuro con una naturalidad que solo poseen los verdaderos íconos. Cada una de sus apariciones se convierte en una declaración estética, en un mensaje silencioso que el mundo aprende a leer con atención. Y esta vez, el mensaje es claro, audaz y feroz: el tiger print ha llegado para dominar el 2026.

Más allá de su faceta musical, Rihanna se ha consolidado como una figura clave en la conversación global sobre estilo. Su relación con la moda es lúdica, experimental y profundamente personal. No teme exagerar, mezclar o romper reglas, porque entiende que el verdadero lujo está en la autenticidad. Sus elecciones nunca son casuales; incluso en contextos cotidianos, su vestuario comunica intención, carácter y visión.

Rihanna

En su más reciente aparición, la cantante apostó por una variación del animal print que, hasta ahora, se mantenía en un segundo plano. Lejos del leopardo clásico o la serpiente recurrente, Rihanna eligió el estampado de tigre, llevándolo con una seguridad que solo confirma su poder como creadora de tendencias. El abrigo atigrado, acompañado de zapatos a juego, no solo elevó el look, sino que marcó un antes y un después en la evolución de este tipo de estampados.

Durante años, el animal print ha sido un pilar en las colecciones de lujo. Leopardo, cebra y pitón han transitado de las pasarelas a los armarios, transformándose en básicos infalibles del guardarropa contemporáneo. Sin embargo, como sucede con toda tendencia que alcanza un estatus permanente, la moda exige renovación. El tiger print aparece entonces como una evolución natural: conserva el dramatismo y el glamour del animal print tradicional, pero añade una carga visual más potente, gráfica y dominante.

Rihanna

A diferencia del leopardo, históricamente asociado a lo sensual y provocador, el tigre transmite autoridad, fuerza y presencia. Es un estampado que no busca agradar, sino imponerse. Y en ese lenguaje visual, Rihanna se mueve con absoluta maestría. Su elección no solo responde a una estética llamativa, sino a una narrativa de poder, independencia y carácter, valores que han definido su estilo a lo largo de los años.

Lo más interesante de esta nueva ola es cómo el animal print —incluso en su versión más salvaje— se integra con naturalidad en el día a día. Abrigos oversized, siluetas relajadas y accesorios contundentes permiten que estos estampados se alejen de lo extravagante para instalarse en lo cotidiano con una actitud cool y moderna. Lo que antes se reservaba para ocasiones especiales, hoy se adapta a la vida urbana sin perder impacto.

Rihanna entiende que la moda actual no se trata solo de lo que se lleva, sino de cómo se lleva. Su estilo siempre ha sido rebelde, impredecible y profundamente honesto. No sigue tendencias: las desafía, las redefine y, en muchos casos, las inaugura. Al apostar por el tiger print en un contexto de street style, la artista no solo reafirma su lugar como referente absoluto, sino que adelanta lo que veremos dominar el panorama fashion en los próximos meses.

El visionario italiano que vistió a Jackie Kennedy, Audrey Hepburn y Naty Abascal deja un legado inmortal que marcó para siempre la historia de la moda.

Solo unos pocos elegidos logran trascender su tiempo y convertir su nombre en un lenguaje propio. Valentino Clemente Ludovico Garavani fue uno de ellos. Hoy, la moda despide a uno de sus pilares más imponentes: el diseñador italiano falleció a los 93 años, dejando atrás no solo una firma, sino una estética, un color y una forma de entender la elegancia que sobrevivirá generación tras generación.

Hablar de Valentino es hablar del rosso Valentino, un tono intenso, luminoso y profundamente emocional que se convirtió en su sello más reconocible. Un color que no necesitaba presentación, porque bastaba verlo para saber quién estaba detrás. Ese rojo, que atravesó décadas de desfiles, alfombras rojas y momentos históricos, es apenas una puerta de entrada a un legado mucho más vasto.

El nacimiento de una obsesión: belleza, arte y perfección

Nacido en Voghera, en la Lombardía italiana, Valentino creció en un contexto marcado por la dureza de la Italia de los años 30 y 40. Sin embargo, desde muy joven tuvo claro que su destino no estaba en lo ordinario. Fascinado por los vestuarios de ópera, el brillo de las telas y la teatralidad del arte, descubrió pronto que la moda sería su lenguaje.

Gracias a su tía Rosa, modista, aprendió el oficio desde la base: cortar, coser, observar, perfeccionar. Esa formación artesanal, combinada con una sensibilidad estética excepcional, fue la semilla de todo lo que vendría después. A los 17 años dejó Italia para formarse en París, donde estudió en instituciones clave y trabajó junto a grandes nombres de la alta costura. Allí entendió la disciplina, la exigencia y el rigor que definirían su carrera.

Valentino Garavani

Roma, el amor y el inicio de la leyenda

En 1959, con apenas 27 años, Valentino regresó a Italia y abrió su primer atelier en Roma. El inicio fue tan brillante como frágil: el talento estaba, pero las dificultades económicas amenazaron con truncar el sueño. Fue entonces cuando apareció la figura fundamental de su vida personal y profesional: Giancarlo Giammetti.

Más que socio, Giammetti fue el gran aliado, el estratega y el amor silencioso que sostuvo la estructura de la marca durante décadas. Juntos lograron rescatar la firma, trasladarla a la icónica Via Condotti y presentar en 1962 el desfile que cambiaría todo, en el Palacio Pitti de Florencia. Aquel momento marcó el nacimiento oficial de Valentino como potencia internacional de la moda.

El rojo que conquistó al mundo

Desde su debut internacional, el rojo Valentino se convirtió en una constante, casi en un manifiesto creativo. Brillante, profundo, poderoso. Exceptuando contadas ocasiones —como la célebre colección blanca de 1968—, el rosso fue protagonista absoluto de su universo.

Valentino rompió con los rígidos cánones de la época al introducir siluetas fluidas, drapeados inspirados en túnicas helénicas y una feminidad que no era frágil, sino majestuosa. Sus vestidos no vestían a mujeres: las coronaban.

Valentino Garavani

Las musas que hicieron historia

Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Marisa Berenson… pero fue Jackie Kennedy quien elevó a Valentino al Olimpo mediático. Tras el asesinato de John F. Kennedy, confió en él para vestir su luto, encargándole una serie de vestidos sobrios y elegantes que definieron una nueva forma de fortaleza femenina. Más tarde, también lo eligió para su boda con Aristóteles Onassis.

En ese mismo universo de glamour y lealtad surgió una relación inseparable con Naty Abascal, musa, amiga y embajadora natural del espíritu Valentino. Juntos compartieron viajes, desfiles y una complicidad que trascendía la moda.

Décadas después, su legado continuaría brillando en momentos inolvidables: Julia Roberts ganando el Oscar enfundada en un vestido vintage de Valentino, Anne Hathaway vestida de novia por él, o la princesa Magdalena de Suecia luciendo uno de sus diseños más simbólicos.

El último emperador de la moda

“Valentino es el último emperador”, dijo quién mejor entendió su figura. Vestidos cosidos a mano, piezas que podían alcanzar cifras astronómicas, y una visión de la alta costura como arte absoluto. Durante cinco décadas, Garavani defendió una moda lenta, precisa y profundamente emocional.

Su despedida en 2008 fue tan grandiosa como su carrera: un desfile en París, todas las modelos vestidas de rojo, y una ovación interminable que selló el final de una era. A partir de entonces, la firma continuó bajo nuevos directores creativos, pero siempre bajo la sombra elegante de su fundador.

Un legado que no muere

Valentino ya no es solo un hombre: es una institución, una referencia eterna al nivel de Balenciaga, Chanel o Yves Saint Laurent. Su nombre seguirá pronunciándose cada vez que el rojo vuelva a dominar una pasarela, cada vez que un vestido haga sentir poderosa a quien lo lleva.

Hoy la moda está de luto, pero también de celebración. Porque Valentino no se va: permanece en cada costura perfecta, en cada drapeado sublime y en cada mujer que, al vestirse de rojo, entiende que la elegancia puede ser eterna.

suscríbete al newsletter

Únete a nuestro boletín y recibe lo último en Moda y acceso a promociones especiales.

– Advertisement –

Relacionados

REGISTRATE O INICIA SESIÓN

En base a nuestro interés legítimo en identificar de manera única a los usuarios que navegan por los portales, comprobaremos si la identificación que nos indicas ya existe en uno de nuestros registros y la usaremos para identificarte también aquí. Si no deseas seridentificado de forma  única, utiliza un identificador distinto.

Tu revista favorita

SUSCRÍBETE AL NEWSLETTER

Manténgase al día con nuestras
últimas novedades.