MODA

En el universo de la moda, existen momentos en los que las estrellas parecen alinearse y nos obsequian con un juego de espejos fascinante: dos divas, dos escenarios y un mismo vestido convertido en obra de arte. Esta vez, el fenómeno lo protagonizan Karol G y Adele, dos mujeres de voz poderosa y presencia magnética que, aunque provienen de mundos musicales distintos, encontraron un punto de encuentro en la visión dramática y exquisita del diseñador hongkonés Robert Wun.

La colombiana sorprendió a todos al dejar de lado su ADN urbano y sensual para abrazar una estética solemne y etérea durante el evento Gracia para el mundo, celebrado en la majestuosa Plaza de San Pedro en el Vaticano. La intérprete de Provenza se envolvió en el diseño bautizado como Amantes bajo la lluvia: un vestido negro de mangas largas, confeccionado con precisión arquitectónica, cuya superficie se convierte en un lienzo de luz gracias a los más de 15,000 cristales transparentes de Swarovski incrustados a mano. Cada pieza, en forma de delicada gota de lluvia, genera un efecto casi cinematográfico, donde la silueta se transforma en un espectáculo de destellos bajo la mirada de quienes la observan.

El dramatismo del vestido no fue solo un recurso estético, sino también un vehículo emocional. “El momento más, pero más sublime de mi carrera lo tuve hoy. Literal, experimenté el nirvana en su estado más puro, y nadie me arranca la emoción y el orgullo que siento por mí y por los míos”, compartió la artista de 34 años, visiblemente conmovida. Karol G agradeció, además, a Pharrell, Andrea Bocelli, su profesor vocal Felipe Pérez y, por supuesto, a sus seguidores, quienes han acompañado cada paso de su carrera. Fue un instante de comunión entre moda, música y espiritualidad.

Sin embargo, esta pieza no solo pertenece a la historia de la música latina. Antes de Karol, la británica Adele ya había tejido su propia narrativa con el mismo diseño de Wun, personalizado para ella, en agosto de 2023 durante una de sus memorables presentaciones en The Colosseum del Caesars Palace en Las Vegas. Allí, frente a un público entregado, la intérprete de Hello convirtió el vestido en un símbolo de fuerza emocional, llevando la teatralidad del diseño a su máxima expresión. Robert Wun no tardó en manifestar su gratitud en redes sociales: “Han sucedido muchas cosas increíbles este año, pero este es uno de los más emotivos para mí, como fan desde 2010. Es un verdadero honor. Gracias, Adele”.

Karol G y Adele luciendo el mismo vestido.

El impacto de este duelo de estilo trasciende lo anecdótico: muestra cómo un mismo vestido puede transformarse en dos experiencias estéticas y emocionales radicalmente distintas. En Karol G, la pieza se vuelve solemne, casi litúrgica; en Adele, se convierte en un himno de nostalgia y poder escénico. Dos visiones de lo femenino que dialogan a través de la lente creativa de un diseñador que ha sabido conquistar el corazón de la moda internacional.

Vestido confeccionado por Robert Wun que porta 15,000 cristales Swarovski.

Desde el lanzamiento de su marca en 2014, Robert Wun se ha convertido en un referente de la moda conceptual, vistiéndose con nombres de peso como Cardi B, Lady Gaga, Beyoncé, Usher, Priyanka Chopra Jonas, Céline Dion y Lisa. Pero más allá de la lista de celebridades, lo que define su sello es la capacidad de construir narrativas a través de piezas que no son meros vestidos, sino esculturas textiles cargadas de simbolismo.

Este episodio confirma algo que la moda lleva décadas enseñándonos: un vestido no es solo tela y costura, sino un lenguaje universal capaz de trascender culturas, géneros musicales y generaciones. Y cuando ese lenguaje lo comparten dos mujeres tan influyentes como Karol G y Adele, el resultado no es un simple duelo de estilo, sino un momento icónico para la historia de la moda contemporánea.

Tras una intensa gira promocional de la segunda temporada de Miércoles —donde cada aparición se convertía en noticia por sus estilismos cargados de referencias góticas y teatrales— Jenna Ortega volvió a ser el centro de todas las miradas en la alfombra roja de los Emmy 2025. En esta ocasión, la actriz decidió dejar atrás el method dressing con el que venía jugando, optando por un look que habla más de la evolución de su estilo personal y de su consolidación como un auténtico ícono de la moda contemporánea.

El vestido elegido fue una creación de la primera colección de Sarah Burton para Givenchy, lo que en sí mismo ya lo convierte en un look de alto valor simbólico dentro de la industria. Se trató de un top de red cubierto de cristales y perlas que aportaban un brillo casi etéreo, acompañado de una falda negra de tiro bajo con caída fluida, abertura al muslo y complementado por unas plataformas de Louboutin que reforzaban la fuerza de su presencia en la alfombra. El maquillaje de Ortega, con un delineado intenso y labios en tonos oscuros, y su peinado con ondas naturales, mantuvieron la coherencia con el aura gótica que tanto la distingue, aunque con un toque más maduro y sofisticado.

Homenaje de Jenna Ortega a Isabella Rossellini

Para Jenna Ortega, llegar impecable a los Emmy no es novedad. La actriz ya había dado de qué hablar en la edición de 2024, cuando deslumbró con un Dior semitransparente, bordado con flores moradas, que contrastaba con el característico negro de Wednesday Addams. Ese movimiento marcó un precedente: Ortega no teme jugar con los códigos de moda, transitar entre lo oscuro y lo romántico, y apropiarse de las tendencias sin perder autenticidad.

El naked dress, tendencia que parecía haber entrado en pausa tras su auge en 2024, demuestra así que sigue teniendo vigencia en las alfombras más exclusivas. Figuras como Margot Robbie y Dakota Johnson lo confirmaron en semanas recientes: Robbie con un Armani Privé plagado de pedrería en Londres y Johnson con un Gucci de encaje negro durante la gala Caring for Women. Ortega se suma a este movimiento, revitalizando el concepto del naked dress con un giro gótico y elegante que se diferencia de las interpretaciones más clásicas o puramente sexys de la prenda.

Jenna Ortega en la alfombra roja de los Emmys

Más allá del vestido, lo que genera conversación es cómo Ortega se consolida como referente de estilo entre la generación Z y los nuevos consumidores de moda. Con solo 22 años, su capacidad de dictar tendencias la ubica en la misma línea de otras it girls del momento, pero con un sello personal que mezcla lo juvenil con lo sofisticado. Su influencia no se limita a la pantalla: cada aparición suya se convierte en inspiración para editoriales, diseñadores y jóvenes que replican su estética en redes sociales.

Con esta elección en los Emmy 2025, Jenna Ortega no solo reivindica la vigencia del naked dress, sino que reafirma su papel como una de las actrices más influyentes del panorama actual, tanto en la industria del entretenimiento como en el mundo de la moda.

La reconocida artista argentina se convierte en el rostro de la nueva propuesta de la marca deportiva, dando vida a una colección de calzas especialmente diseñada para ofrecer comodidad, confianza y soporte durante los entrenamientos. Esta apuesta pone en primer plano la importancia de prendas que acompañen el movimiento sin perder de vista el estilo, reforzando la idea de que la moda y el deporte pueden convivir en perfecta armonía.

Con el lanzamiento de Optime, adidas Training suma a Emilia Mernes como embajadora de una línea que busca redefinir la experiencia de quienes practican actividades físicas, en especial ejercicios de fuerza como las sentadillas. La campaña, presentada oficialmente en Argentina, no solo resalta los atributos técnicos de las prendas —ajuste ergonómico, diseño funcional y libertad de movimiento—, sino que también refleja la estrategia de la compañía de estrechar lazos con figuras de la música y la cultura local, conectando de manera más auténtica con las nuevas generaciones.  

La nueva propuesta de adidas Training resalta valores esenciales como la fuerza, la confianza y el estilo, atributos que encuentran en Emilia Mernes a su mejor representante. La compañía destacó que la cantante “transmite seguridad y autenticidad en cada movimiento”, subrayando así la elección de una figura que no solo inspira desde la música, sino también desde su manera de conectar con una generación que busca expresarse sin límites.

La colección Optime ha sido diseñada para acompañar cada etapa de la actividad física, ofreciendo soporte y seguridad en rutinas deportivas exigentes, sin sacrificar el confort ni el atractivo visual. Su funcionalidad se combina con un diseño pensado para potenciar el rendimiento y, al mismo tiempo, reafirmar la identidad personal de quienes la utilizan.

Con esta colaboración, la marca refuerza su apuesta por acercarse a los consumidores jóvenes y activos, integrando innovación técnica con un lenguaje cultural que habla de movimiento, autenticidad y autoconfianza. De este modo, adidas Training no solo lanza una línea de calzas, sino que propone una forma de vivir el deporte como experiencia estética y emocional, impulsada por el magnetismo de una artista que se ha convertido en símbolo de inspiración para miles de seguidores.

La más reciente campaña de adidas Training se presenta con una estética cuidada y potente, en la que las imágenes y materiales audiovisuales se convierten en protagonistas. Estos contenidos, disponibles en los canales oficiales de la compañía, tienen como objetivo resaltar las características técnicas de la línea Optime, demostrando cómo las prendas se adaptan a diversas rutinas de entrenamiento y potencian el desempeño físico sin dejar de lado el estilo.

La marca ha encontrado en Emilia Mernes la figura ideal para transmitir el espíritu de la colección. “Si hay una persona que expresa fuerza, confianza y estilo en cada movimiento, esa es Emilia Mernes”, señaló la empresa en el marco del lanzamiento. La elección de la cantante argentina responde a su capacidad de conectar con las nuevas generaciones a través de su autenticidad y energía, cualidades que se alinean a la perfección con los valores de la firma deportiva. 

Más allá de su rol como embajadora, Mernes aporta un toque cultural y aspiracional que trasciende lo meramente deportivo. Su presencia en la campaña refleja el cruce entre música, moda y deporte, un territorio donde adidas busca posicionarse con fuerza, construyendo un mensaje que conecta tanto con los atletas como con quienes ven en el entrenamiento una forma de expresar su identidad personal. 

La colección Optime, pensada para ofrecer soporte, seguridad y libertad de movimiento, se convierte así en el símbolo de un estilo de vida activo y contemporáneo. Cada detalle de su diseño combina funcionalidad y estética, lo que la transforma en una propuesta versátil que puede acompañar desde las rutinas más exigentes hasta momentos más casuales, reafirmando que el deporte también es un espacio para la creatividad y la autoexpresión. 

Con esta colaboración, adidas Training no solo consolida su presencia en el mercado nacional y regional, sino que también reafirma su estrategia global de asociarse con referentes del entretenimiento y el deporte. En Emilia Mernes encuentra una aliada que encarna la fuerza de una nueva generación, capaz de inspirar a miles de seguidores a entrenar con confianza y a moverse con estilo, convirtiendo cada paso en una declaración de actitud.

Hailey Bieber demuestra que un peinado pulido no es solo un detalle estético, sino el complemento perfecto capaz de transformar cualquier atuendo. Este estilo aporta elegancia, sofisticación y frescura, adaptándose tanto a un look casual de día como a una propuesta más glamorosa para la noche. Su versatilidad lo convierte en un recurso infalible para realzar la presencia personal, recordándonos que la sencillez bien ejecutada puede convertirse en el mayor distintivo de estilo.

Con cada aparición, Hailey Bieber se consolida como la it-girl indiscutible de internet, marcando pauta en el mundo de la moda y la belleza. Su habilidad para convertir en tendencia cualquier detalle —desde un maquillaje minimalista hasta una manicura pulida o un peinado aparentemente sencillo— la ha posicionado como una de las referentes más influyentes de toda una generación que busca inspiración diaria en redes sociales.

Recientemente, sorprendió a sus seguidores al anunciar que su marca de belleza llegará a Sephora, un paso que refuerza su presencia en la industria cosmética. Este lanzamiento no solo representa un logro en su carrera, sino también la oportunidad de llevar su filosofía de belleza —basada en frescura, naturalidad y cuidado de la piel— a un público más amplio y diverso.

En esta nueva etapa, Hailey continúa brillando como ícono de estilo. Cada look que luce mantiene la esencia de su sello personal: moderno, chic y sin esfuerzo aparente. Y en todos ellos aparece un elemento que ya es parte inseparable de su identidad: el slicked back bun. Este recogido pulido demuestra que la elegancia puede residir en la simplicidad y que no es necesario recurrir a estilos recargados para destacar.

Práctico y sofisticado, este peinado se adapta a cualquier ocasión, desde una alfombra roja hasta un día lleno de compromisos. Su versatilidad explica por qué Hailey lo ha convertido en su insignia: proyecta confianza, frescura y modernidad en todo momento.

En su faceta de business woman, Hailey fue captada llegando a Sephora en Nueva York en medio del anuncio de la expansión de su marca de belleza. Para la ocasión, eligió un conjunto que equilibraba lo clásico y lo chic: top blanco de manga larga, pantalones acampanados impecables y stilettos negros. Los accesorios —unas gafas oscuras y un clutch estructurado de piel— elevaron el look, reafirmando que en la simplicidad puede hallarse la sofisticación.

El detalle final, como casi siempre, fue su bun pulido, convertido ya en su carta de presentación. Más que un peinado, es una declaración de estilo que aporta un toque refinado y equilibra modernidad con clasicismo.

En el evento de lanzamiento, Hailey volvió a sorprender al elegir un conjunto vintage de Donna Karan de 1996. En lugar de los pantalones originales, arriesgó con una minifalda a juego con la blusa, creando un look fresco y juvenil con un guiño a la estética noventera. El acabado satinado aportó un brillo sutil que realzó aún más su propuesta, demostrando su habilidad para reinterpretar piezas clásicas y convertirlas en tendencia nuevamente.

La modelo no solo rindió homenaje a la moda vintage, sino que reforzó su capacidad para transformar cada aparición en una declaración de estilo. Su estética se mantuvo coherente con otra de las tendencias que ella misma ha impulsado: las soap nails, una manicura minimalista que ha ganado popularidad gracias a su influencia. Hailey logra así conectar cada elemento de su imagen —ropa, peinado y detalles— en un todo aspiracional que refuerza su estatus de it-girl global.

En el after party exclusivo, volvió a reinventarse: combinó una falda satinada midi con una chaqueta utilitaria de piel, logrando un contraste perfecto entre lo femenino y lo urbano. Gafas oscuras y kitten heels completaron un look versátil y elegante, con un aire moderno y desenfadado.

Estos momentos confirman que el slicked back bun es mucho más que un recurso práctico: es un aliado de estilo capaz de elevar cualquier atuendo, desde los más clásicos hasta los más arriesgados. Su fuerza radica en cómo Hailey lo integra como parte esencial de su identidad visual, demostrando que la sofisticación auténtica se encuentra en la consistencia y en los pequeños detalles que hacen de un look algo memorable.

Además, su practicidad lo hace aún más atractivo: con unos básicos —cepillo pulidor, gel o spray fijador y ligas— se puede lograr un acabado profesional en pocos minutos. Y, para quienes desean un giro más personal, los accesorios son clave: listones, scrunchies o pasadores minimalistas transforman el peinado en un recurso versátil que nunca decepciona.

De este modo, Hailey Bieber reafirma su lugar como referente de estilo global, probando que la verdadera elegancia reside en la autenticidad, la coherencia y en la capacidad de transformar lo simple en inolvidable.

Hay momentos en los que la moda y la música se cruzan para escribir un nuevo capítulo en la cultura global. Esta temporada, ese encuentro tiene nombre y apellido: Peso Pluma. El cantante mexicano, fenómeno indiscutible de la música urbana y los corridos tumbados, acaba de convertirse en el primer embajador mexicano de la Semana de la Moda de Nueva York (NYFW), un logro que celebra no solo su impacto en la industria musical, sino también su creciente influencia en el universo del estilo.

La elección de Peso Pluma no es casual. NYFW, que cada septiembre inaugura un maratón de presentaciones, desfiles y eventos que marcan el pulso de la moda internacional, busca en cada edición renovarse, conectar con nuevas audiencias y tender puentes entre mundos que, aunque distintos, comparten un mismo lenguaje: la creatividad. En 2025, la moda se pronuncia con acento latino, reconociendo la fuerza de un artista que ha sabido redefinir lo que significa ser auténtico.

Del 11 al 16 de septiembre, el Rockefeller Center será el corazón palpitante de esta conversación. No solo se vestirá con la elegancia de los desfiles, sino que abrirá sus puertas al público a través de proyecciones en la pista de patinaje y en los Jardines del Canal, democratizando una experiencia que durante mucho tiempo estuvo reservada a insiders y celebridades. La intención es clara: devolver la emoción de la moda a la gente.

Junto a Peso Pluma, figuras internacionales como la supermodelo Anok Yai y la cantante puertorriqueña Young Miko aportarán diversidad y frescura al lanzamiento de la temporada Primavera/Verano 2026. El presidente del CFDA, Thom Browne, liderará la edición acompañado por gigantes de la industria como Michael Kors y Anna Sui, confirmando que la mezcla de tradición y novedad es la fórmula con la que NYFW quiere proyectarse al futuro.

El calendario reunirá a firmas como Coach, Collina Strada, Eckhaus Latta, Ralph Lauren y Todd Snyder, además del esperado regreso de COS —la marca premium del grupo H&M— y la consolidación de Off-White, que en 2024 debutó en la Gran Manzana. También se suman diseñadores como Colm Dilane, quien presentó sus colecciones masculinas en París y ahora llega a Nueva York.

El cantante ya había coqueteado con la moda. A principios de este año, fue uno de los invitados especiales al desfile de Thom Browne para la colección Otoño-Invierno 2025, un debut que marcó un antes y un después en su relación con la capital de la moda estadounidense. Ahora, su papel trasciende la simple asistencia: se convierte en rostro oficial de una plataforma cultural que busca inspirar y, al mismo tiempo, reflejar los tiempos actuales.

¿Por qué Peso Pluma? La respuesta está en su capacidad única de conectar. Su autenticidad —esa mezcla de rebeldía estilística y vulnerabilidad artística— le ha permitido romper barreras y trascender géneros. En él, la moda encuentra a un aliado que entiende la narrativa del riesgo, que no teme a la crítica y que, por encima de todo, sabe lo que significa ser fiel a sí mismo.

La incorporación de un artista mexicano a la estructura de NYFW habla de una conversación cada vez más global. La música urbana latina se ha convertido en un fenómeno mundial y ahora la moda —ese otro lenguaje universal— reconoce su influencia. No se trata solo de la ropa, sino de lo que representa: identidad, pertenencia, resistencia, autenticidad.

Peso Pluma simboliza el triunfo de quienes se atreven a ocupar espacios que antes parecían reservados para otros. Su llegada a NYFW es también la de una generación que entiende que el estilo no está separado de la música ni del origen cultural, sino que se nutre de ellos para reinventarse constantemente.

Esta edición de la Semana de la Moda promete ser un espectáculo en todos los sentidos. Desde la magnitud de los desfiles hasta la atmósfera en las calles, Nueva York se prepara para convertirse, una vez más, en la capital de la moda global. El street style, siempre un protagonista paralelo, también mostrará cómo la música y la cultura urbana influyen en la forma en que nos vestimos día a día.

Y en el centro de todo estará Peso Pluma, recordándonos que la moda no es un club exclusivo, sino un espacio abierto a quienes tienen algo que decir y una historia que contar. En este 2025, la historia de NYFW se escribe con ritmos mexicanos y con una autenticidad que promete dejar huella.

Para LeBron James, el número 23 es más que una cifra en la espalda de una camiseta: es un símbolo de identidad, continuidad y grandeza. Desde niño, en Akron, eligió portar los mismos dígitos que su ídolo Michael Jordan, estableciendo un vínculo eterno con la leyenda que inspiró a generaciones. Aunque en ciertos momentos de su carrera optó por el número 6 —primero con los Miami Heat, entre 2010 y 2014, y más tarde con Los Angeles Lakers, entre 2021 y 2023—, el 23 siempre ha sido su verdadero emblema, el que lo acompaña en la historia y ahora marca una nueva era en su legado deportivo y cultural.

La llegada de la vigésima tercera edición de su icónica línea con Nike no podía ser un lanzamiento cualquiera. El peso simbólico del número exigía un diseño capaz de condensar dos décadas de dominio en la NBA y, al mismo tiempo, proyectar la visión de LeBron hacia el futuro. El resultado son los Nike LeBron 23, unos tenis que no solo destacan por su estética y tecnología de vanguardia, sino también por la carga emocional que representan. Con una silueta media-alta, el modelo se presenta como un manifiesto visual y funcional de la carrera de un jugador considerado inmortal, cuyo lugar en el Salón de la Fama está prácticamente asegurado.

La campaña publicitaria, espectacular y llena de simbolismos, ha desatado rumores sobre una posible última temporada de LeBron James en la NBA. Nike, en complicidad con su estrella, ha lanzado 23 versiones de este calzado, cada una con un relato único que celebra capítulos icónicos de su trayectoria:

La edición “Uncharted”, bañada en dorado, conmemora su hazaña de superar la barrera de los 40,000 puntos, un récord sin precedentes en la liga.

La variante “Miami Twice” revive la intensidad de sus dos títulos consecutivos con los Heat, un momento que lo consolidó como líder indiscutible.

Y la “LeBronto” rescata con ironía y orgullo aquella época de dominio absoluto sobre los Toronto Raptors en los playoffs de la década pasada.

Más allá del homenaje, estos sneakers están diseñados para rendir en la cancha. Los LeBron 23 incorporan una entresuela ZoomX de longitud completa que garantiza ligereza y máximo retorno de energía, ideal para jugadores explosivos. Además, integran un innovador “sistema de contención Crown”, creado para ofrecer un nivel extra de estabilidad en los movimientos de alta intensidad, donde cada salto y cada cambio de dirección deben responder con precisión quirúrgica.

El lanzamiento global estuvo acompañado por la gira “Forever King”, que llevó a LeBron a distintas ciudades de China. Allí, la leyenda no solo presentó su nuevo calzado, sino que también participó en partidos juveniles, actividades con aficionados y proyectos comunitarios que refuerzan su compromiso de inspirar a la próxima generación. Más que un jugador, James sigue consolidándose como una figura cultural y social.

En Shanghái, durante una conversación con GQ, LeBron confesó que el reto de los LeBron 23 no era únicamente diseñar un par de tenis conmemorativos, sino crear un puente entre su legado y el futuro del juego. Para él, este lanzamiento no es un punto final, sino un recordatorio de todo lo construido y una invitación a imaginar lo que aún queda por lograr.

Con los Nike LeBron 23, no hablamos únicamente de sneakers: hablamos de historia, de innovación y de la capacidad de un atleta para transformar un número en un símbolo universal. Y aunque todavía no sabemos si este será el último capítulo de LeBron en la NBA, lo que sí es seguro es que estos tenis quedarán grabados como parte de su legado eterno.

La alfombra roja de los MTV Video Music Awards 2025 —en su edición número 41— no fue únicamente un desfile de celebridades y estilismos llamativos. Se convirtió en un escenario de declaraciones estéticas, políticas y culturales. Entre quienes lograron dejar huella estuvo Lenny Tavárez, quien brilló con una propuesta que trascendió lo visual: un look cargado de simbolismo, dedicado a los inmigrantes, en un momento donde la crisis migratoria ocupa titulares tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

El puertorriqueño apareció con un traje negro de impecable corte, firmado por el diseñador mexicano Manuel Tiscareño, reconocido en la alta costura por fusionar arte, moda y discurso social. Lo que lució Tavárez no fue un simple outfit de alfombra roja, sino una pieza concebida para transmitir resistencia, memoria y un grito silencioso de justicia.

El trasfondo lo hizo aún más conmovedor: el sastre principal de Tiscareño fue deportado recientemente a Ciudad de México en un momento decisivo para la marca, situación que no solo impactó al diseñador, sino que se convirtió en detonante creativo. De esa experiencia nació el traje que llevó Tavárez, transformado en un símbolo de lucha y visibilidad para miles de inmigrantes cuyas historias suelen quedar invisibles.

“Para mí no se trataba de usar un traje más de alfombra roja, yo quería que mi look dijera algo con propósito”, compartió el cantante en entrevista exclusiva. “Estoy bien consciente de lo que está pasando con las deportaciones y la división en el país, y sentía la necesidad de reflejar esa realidad en mi presencia aquí”. Sus palabras resonaron tanto como su imagen: sobria, elegante y cargada de significado.

El compromiso social no le restó glamour; al contrario, lo elevó. El negro absoluto del traje, acompañado de líneas depuradas y acabados artesanales, convirtió a Tavárez en uno de los más fotografiados de la noche. Su sobriedad contrastó con el brillo y la extravagancia de otros estilismos, logrando que el mensaje detrás de la prenda se volviera aún más evidente.

Horas después, Lenny Tavárez volvió a brillar, esta vez sobre el escenario junto a J Balvin y Justin Quiles para interpretar el hit “Zun Zun”. La presentación, llena de energía, transformó el Barclays Center en un auténtico club nocturno. Con luces de neón, coreografías precisas y un cuerpo de bailarines impresionante, el show se convirtió en uno de los más comentados de la gala.

Para esta segunda aparición, el artista optó por un cambio de imagen radical: chaqueta de cuero Vanson, bermudas diseñadas por Marco Hall y botas de combate de Steel Ground. Un look urbano, vibrante y con un aire rebelde que reflejaba la esencia misma del reguetón: irreverencia, autenticidad y fuerza.

Con sus dos facetas —primero en la alfombra roja, luego en el escenario— Lenny Tavárez dejó claro que la moda puede ser tanto un acto de glamour como un vehículo de protesta y visibilidad. Mientras muchos artistas se decantaron por la opulencia y la extravagancia, él eligió un gesto cargado de intención, demostrando que el verdadero impacto está en la narrativa detrás de cada prenda.

En una industria que con frecuencia prioriza lo superficial, Tavárez apostó por el riesgo más sofisticado: unir estilo y conciencia social. Un recordatorio de que la moda no solo viste, sino que comunica, incomoda y abre diálogos urgentes.

En los VMAs 2025, el reguetón encontró en Lenny Tavárez no solo a un intérprete poderoso, sino también a un embajador de estilo capaz de convertir la alfombra roja en una plataforma de visibilidad para quienes más lo necesitan. Y quizá ahí radicó la verdadera revolución estética de la noche.

La actriz española sorprendió en Madrid con un estilismo que encajó a la perfección con la tendencia pijama-core, una corriente que combina comodidad y sofisticación en dosis equilibradas. Cuando se habla de referentes de moda en España, el nombre de Ester Expósito surge de inmediato en los primeros lugares. Su elegancia natural, sumada a su carisma y a un innegable talento actoral, la han convertido no solo en una de las intérpretes más queridas y reconocidas de los últimos años, sino también en una auténtica it-girl internacional.
Expósito no solo conquista en cada uno de sus proyectos en la pantalla, sino que también se ha consolidado como un icono capaz de dictar tendencias, inspirar a miles de jóvenes y redefinir los estándares de estilo y belleza con cada aparición pública.

Siempre fiel a su característica melena rubia y larga —un sello distintivo en su imagen—, la actriz de 25 años ha optado a lo largo del tiempo por variaciones sutiles en el tono, permaneciendo dentro de la gama dorada que resalta su estilo. Sin embargo, donde realmente se ha atrevido a innovar es en los cortes y en las formas de peinarse, explorando alternativas que potencian sus facciones y evidencian su versatilidad frente a las tendencias.

En esta ocasión, Ester Expósito apostó por un flequillo elegante y moderno, reafirmando su capacidad de reinventarse sin perder la esencia que la caracteriza. Cabe recordar que no es la primera vez que recurre a este recurso: en sus redes sociales abundan selfies en los que luce flequillo de manera natural y desenfadada, aportando frescura y enmarcando su rostro con delicadeza. La diferencia es que, esta vez, decidió llevarlo a un evento público de gran visibilidad, convirtiéndolo en una propuesta sofisticada y altamente inspiradora.

Este gesto no solo refuerza su estatus como referente de moda y belleza, sino que también ofrece una alternativa atractiva para quienes buscan un cambio visible, práctico y versátil al mismo tiempo. Así, Expósito demuestra una vez más que su estilo evoluciona con naturalidad, marcando tendencia en cada paso.

El flequillo es uno de esos clásicos que nunca desaparecen del todo: puede experimentar altibajos en popularidad, pero siempre regresa para conquistar nuevas temporadas. De cara al inicio del otoño, la actriz española lo adoptó en una versión recta y ligeramente redondeada en los extremos, lo que enmarca su rostro de manera favorecedora y resalta la armonía de sus facciones.

La intérprete fue vista en pleno centro de Madrid durante la promoción de El Talento, su nueva película que llegará a los cines españoles este fin de semana. Mientras que en el póster oficial aparece con un semblante serio y una melena suelta de aire clásico, en este evento eligió sorprender con un look más femenino, delicado y actual, mostrando su capacidad de reinventarse frente a las cámaras.

Su cabello, con raíces ligeramente más oscuras que aportaban profundidad y un degradado rubio luminoso en las puntas, se convirtió en el centro de atención gracias al flequillo, auténtico protagonista de su beauty look. Para acompañar este cambio, Expósito eligió un maquillaje natural: piel radiante con efecto glow, labios delineados con un sutil toque de color y un acabado fresco que realzaba su juventud y vitalidad.

Con esta elección, la actriz no solo marca tendencia entre quienes buscan un cambio accesible pero impactante, sino que también confirma su posición como referente de estilo. Su apuesta por un flequillo versátil demuestra que pequeños detalles pueden transformar por completo una imagen y proyectar sofisticación sin perder naturalidad.

El flequillo no fue la única novedad que acaparó miradas en su última aparición pública. Ester Expósito sorprendió también con un estilismo inspirado en la tendencia pijama-core, una corriente que ha conquistado a iconos de la moda como Rihanna o Georgina Rodríguez, quienes han demostrado que prendas tradicionalmente asociadas al descanso pueden transformarse en propuestas sofisticadas y llenas de actitud con el styling adecuado.

Lejos de optar por una interpretación literal, la actriz llevó esta estética un paso más allá con un conjunto que evocaba la filosofía del upcycling: una blusa y una falda que recordaban a la reinvención de una clásica camisa masculina. La elección reflejó ingenio y creatividad, aportando un aire desenfadado pero cuidado al detalle.

El conjunto, confeccionado en algodón con estampado de cuadros, evocaba la ligereza de una pijama tradicional, pero gracias a los cortes estratégicos y a la manera en que fue combinado, se convirtió en un look capaz de destacar en un evento de gran visibilidad. El contraste entre lo cotidiano y lo glamuroso reforzó la idea de que la moda actual no solo busca impresionar, sino también transmitir autenticidad y versatilidad.

Con esta apuesta, Expósito reafirmó su estatus de referente fashionista y lanzó un mensaje claro: la comodidad y el estilo pueden ir de la mano. El pijama-core se consolida así como una alternativa fresca y divertida en el armario de quienes no temen experimentar.

Hay artistas que saben vestir. Y luego está A$AP Rocky, cuyo estilo se ha convertido en un fenómeno cultural por derecho propio. Desde hace años, el rapero de Harlem dejó de ser solo un referente de la música para convertirse en un arquitecto de tendencias capaz de anticipar lo que se llevará en las próximas temporadas. Su estilo no entiende de fronteras: mezcla lo urbano con lo clásico, lo experimental con lo elegante, y siempre consigue que cada aparición pública genere conversación.
No se trata únicamente de un intérprete que arriesga con la ropa, sino de alguien con visión creativa. Su papel como director creativo de Ray-Ban y el crecimiento de AWGE, su colectivo multidisciplinario, han consolidado su influencia en la moda, el arte y la cultura pop. A$AP Rocky ya no viste ropa: construye narrativas que se convierten en inspiración para toda una generación.

La última vez que lo vimos, en Los Ángeles, Rocky parecía estar en un registro cotidiano, casi de “vecino cool”. Pero en él, incluso lo más sencillo se convierte en declaración de estilo. El conjunto estaba formado por una camisa clásica de Celine y unos pantalones rectos de pana de Emporio Armani, prendas atemporales que, sin embargo, adquirieron una nueva dimensión gracias al toque maestro: unas botas de punta cuadrada.

Aquí radica la diferencia. Esa elección no es casual. El calzado de punta cuadrada, con reminiscencias de los 70 y ecos de minimalismo de los 90, ha vuelto con fuerza a la pasarela y promete ser la gran tendencia del otoño 2025. Lo han confirmado casas como Versace, Louis Vuitton, Loewe y, sobre todo, Bottega Veneta, la firma que ha consolidado esta silueta como un statement de modernidad.

Las escogidas por Rocky son los Haddock Lace-Up Boots de Bottega Veneta, en un delicado color arena. Están confeccionadas en ante robusto, con una suela de goma efecto crepé que equilibra resistencia y estilo. El detalle diferenciador es el cuello de cuero intrecciato en negro —el trenzado icónico de la maison italiana—, aunque en el estilismo del rapero quedaba oculto bajo sus pantalones.

El precio, 1.300 euros, las sitúa en el terreno del lujo aspiracional. Pero más allá de su coste, lo importante es su significado: representan la reinterpretación contemporánea del calzado masculino clásico, pensada para un hombre que busca distinguirse sin renunciar a la funcionalidad.

El verdadero poder de A$AP Rocky está en su capacidad para unir mundos. A un conjunto minimalista le añade accesorios de alto voltaje que transforman por completo el look. En esta ocasión, optó por el bolso más codiciado del momento: el Speedy de Louis Vuitton diseñado por Pharrell Williams, pieza que se ha convertido en el símbolo del nuevo lujo nómada.
A eso sumó unos pendientes de Tiffany & Co., las Explorer V Blacked Out de Ray-Ban (una versión futurista del clásico aviador) y, como guinda, un Royal Oak de Audemars Piguet de 39 mm en oro amarillo, cuyo valor en el mercado secundario supera los 240 mil euros. Un accesorio que, más allá de ser un reloj, se convierte en un manifiesto de poder y exclusividad.

Lo interesante es que, pese a la evidente exclusividad de cada prenda, A$AP Rocky transmite una idea clara: su estilo no es solo lujo, es actitud y construcción visual. Él puede vestir piezas de cuatro y cinco cifras, pero lo hace con la naturalidad de alguien que juega con la moda. Y eso es lo que lo vuelve aspiracional: cualquiera puede inspirarse en él y recrear su estética con piezas más accesibles, replicando la fórmula de básicos impecables + un accesorio statement.

Además, Rocky no solo sigue tendencias, las redefine. Con este look, marca el inicio de una temporada en la que el calzado se convierte en el protagonista, desplazando a sneakers y devolviendo protagonismo a las botas de diseño. En un momento en que la moda masculina busca equilibrar comodidad y elegancia, Rocky demuestra que ambos universos pueden convivir en perfecta armonía.

Si este es su punto de partida para la temporada, queda claro que el rapero promete regalarnos un auténtico desfile personal en los próximos meses. No sería extraño que en breve veamos cómo su apuesta por las botas de punta cuadrada escala a los armarios masculinos más influyentes del mundo, desde celebridades hasta insiders de la moda.

El otoño 2025 apenas empieza, pero A$AP Rocky ya nos ha dado la primera lección: despedirse del verano no significa perder frescura, sino reinventar la elegancia desde el detalle. Y, como siempre, lo hace caminando un paso adelante del resto.

“Honor a quien honor merece”. Si hay una frase que define el impacto de Giorgio Armani (1934-2025) en el mundo de la moda, la belleza y el estilo de vida, es esta. El diseñador italiano no solo revolucionó la indumentaria masculina y femenina con cortes impecables, siluetas minimalistas y una elegancia atemporal; también entendió que la moda trasciende la ropa. Armani construyó un universo donde el buen gusto podía respirarse, vestirse, degustarse y, por supuesto, también olerse.

En esa visión integral, la perfumería ocupó un lugar privilegiado. Para Giorgio Armani, un aroma era mucho más que un accesorio: era una firma invisible, un recuerdo imborrable, una manera de extender la elegancia a lo más íntimo de la experiencia humana. Y en ese terreno, dejó creaciones que hoy son pilares indiscutibles de la alta perfumería.

Hoy, al rendir homenaje a su vida y legado, repasamos tres de sus perfumes más emblemáticos. Fragancias que resumen su filosofía: la búsqueda de la sencillez refinada, la belleza natural y el lujo discreto.

Si hay un perfume que encapsula el espíritu de Giorgio Armani, ese es Acqua Di Giò. Lanzado en 1996, se convirtió en un clásico inmediato, una fragancia que no solo definió una generación, sino que logró trascender décadas sin perder vigencia.

Inspirado en la pasión de Armani por el Mediterráneo —en especial por la isla de Pantelleria, su refugio personal—, Acqua Di Giò es una oda al mar, a la brisa salina y a las mañanas luminosas de verano. Su pirámide olfativa combina notas cítricas, florales y marinas que evocan limpieza, frescura y libertad.

Con más de una decena de ediciones y reinterpretaciones, cada lanzamiento explora una faceta distinta de la masculinidad contemporánea. Sin embargo, el Eau de Toilette original sigue siendo insustituible: versátil, natural y elegante, apto tanto para una reunión formal como para una escapada a la playa.

Acqua Di Giò no es solo un aroma, es un estilo de vida: la prueba de que la verdadera elegancia está en la sencillez.

Si Acqua Di Giò conquistó al mundo, Bois d’Encens conquistó al propio Giorgio Armani. Parte de la exclusiva colección Armani Privé, lanzada en 2004, esta fragancia es quizá la más personal del diseñador.

La línea Privé fue concebida como una ventana a sus recuerdos, viajes y emociones. Cada creación es un relato, una experiencia olfativa que transporta a lugares y momentos íntimos. Entre todas, Bois d’Encens ocupa un lugar de honor: era el perfume favorito de Armani.

Con apenas cinco acordes amaderados y ambarinos, es un aroma cálido, austero y envolvente. Inspirado en Pantelleria, la isla volcánica que servía como refugio espiritual del diseñador, transmite misticismo, sobriedad y sofisticación.

No es casual que esta fragancia haya recibido tres premios de la Fragrance Foundation, los llamados “Oscar de la perfumería”. Bois d’Encens no busca agradar a todos, sino conectar de manera íntima y ritual con quien lo lleva. En él se encuentra la esencia pura de Armani: fuerza interior, discreción y un lujo que se vive hacia adentro.

Entre los lanzamientos más recientes y significativos, destaca Stronger With You Parfum (2025). Aunque la colección nació en 2017, esta versión representa su evolución hacia una intensidad más madura, profunda e inolvidable.

La fragancia celebra la modernidad masculina desde una perspectiva emocional: la fuerza del amor, la complicidad de pareja y la unión de dos almas. Originalmente lanzada junto a una versión femenina, simboliza el poder de la dualidad.

El Parfum de 2025 acentúa los matices orientales fougère con notas cálidas de castaña y vainilla, convirtiéndose en un aroma ideal para noches frías, encuentros íntimos y momentos que buscan dejar huella. Es un perfume que une lo clásico con lo contemporáneo: la elegancia eterna con la intensidad del presente.

La perfumería de Giorgio Armani no fue un capítulo aislado, sino una prolongación de su filosofía de vida. Sus fragancias no pretendían deslumbrar con artificios, sino acompañar con sutileza, transmitir emociones y convertirse en parte de la identidad de quien las lleva.

Desde la frescura mediterránea de Acqua Di Giò, hasta la espiritualidad íntima de Bois d’Encens y la pasión moderna de Stronger With You, cada creación es testimonio de una visión que transformó la forma de entender la elegancia.

Hoy, al recordar a Giorgio Armani, celebramos no solo al diseñador que cambió la moda, sino también al creador que supo atrapar el alma humana en gotas de fragancia. Un legado invisible, pero eterno, que seguirá atravesando generaciones.

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Desde las calles de la capital francesa, la estrella colombiana revela el secreto para transformar un look casual en el atuendo de noche más sofisticado de la temporada.

París se ha convertido en el epicentro del mundo con el inicio de la Semana de la Moda este lunes 2 de marzo. Sin embargo, antes de que las modelos pisaran la pasarela, Sofía Vergara ya reclamaba el título de la mejor vestida en las avenidas parisinas. La actriz de 53 años ha aterrizado en la Ciudad de la Luz para demostrar que no se necesita un vestido de alta costura para derrochar elegancia; el verdadero lujo reside en saber accesorizar unos jeans de corte amplio.

Día y noche: La metamorfosis de Sofía en las calles parisinas

La primera lección de la colombiana ocurrió durante un paseo dominical tras el almuerzo. Sofía lució unos jeans anchos combinados con una playera blanca básica, pero elevó el conjunto al instante con un trench coat de ante marrón y botines de tacón vertiginoso. Un look chic sin esfuerzo que capturó la esencia del entretiempo francés.

Pero la verdadera magia sucedió al caer la noche. Sin cambiar de pantalones, Vergara transformó su imagen para una cena de gala sustituyendo la playera por un corsé de terciopelo en color borgoña, una de sus piezas fetiche. Añadió un abrigo de peluche y un clutch naranja vibrante, demostrando una maestría absoluta para transicionar una prenda informal hacia la sofisticación pura. Con su melena lacia y un maquillaje impecable en tonos tierra, Sofía confirmó que en París, la actitud y los accesorios adecuados lo son todo.

 

 

Desde las calles de Lima hasta las pasarelas más exclusivas de Italia: el diseñador que transformó la fibra de alpaca y el bordado ancestral en la nueva obsesión del «street style» global.

La Semana de la Moda de Milán ha sido testigo de una invasión de talento latino que está redefiniendo los códigos del lujo contemporáneo. Entre los gigantes de la industria, un nombre ha resonado con especial fuerza este 1 de marzo, marcando un hito para la moda sudamericana: Jorge Luis Salinas. El creativo peruano no solo presentó una colección; entregó un manifiesto de identidad, cultura y maestría técnica que dejó claro que el diseño artesanal es el verdadero futuro de la alta costura internacional.

Jorge Luis Salinas: El arquitecto del hilo y la herencia

Nacido y criado en Lima, Salinas lleva la moda en el ADN. Hijo de una modista, su conexión con las telas y las agujas comenzó en el taller familiar, una pasión que lo llevó a formarse en el prestigioso Philadelphia College of Textiles & Science. Tras décadas de evolución, desde la fundación de su primera marca Emporium hasta el nacimiento de su firma homónima J.Salinas, el diseñador ha hecho de su carrera una misión personal: dar voz y visibilidad al patrimonio cultural de Perú.

Lo que distingue a Salinas en un mercado saturado de fast-fashion es su compromiso innegable con la raíz. Sus piezas no son simples prendas; son historias tejidas que rescatan la mística de la selva amazónica, la fuerza de la danza Huaylas y la majestuosidad del Señor de Sipán. Con premios internacionales en Nueva York y Alemania que respaldan su trayectoria, su tercera aparición en Milán consolida su estatus como el embajador definitivo del diseño peruano en el mundo.

«Virreinato»: Donde el pasado colonial se encuentra con la rebeldía moderna

Su entrega para la temporada Otoño-Invierno 2026, titulada Virreinato, es un ejercicio magistral de equilibrio. Salinas toma como punto de partida la estética de la etapa virreinal peruana, pero la despoja de cualquier rastro de rigidez para transformarla en una propuesta vibrante, comercial y profundamente versátil. La colección es un diálogo entre siglos: técnicas de bordado tradicionales conviven con siluetas que apelan directamente a una audiencia joven y cosmopolita.

Sobre la pasarela milanesa desfilaron sacos estructurados, vestidos de seda adornados con olanes etéreos y sets de punto con una textura específica inspirada en el folclore marinero. Cada pieza es un objeto de contemplación, un lujo silencioso que revela su complejidad al observarse de cerca. No es solo ropa para usar; es arte para habitar, diseñado para una generación que busca autenticidad y propósito en lo que viste.

Sustentabilidad y Empoderamiento: El ejército de 50 artesanas

Detrás de cada costura de J.Salinas hay un ejército de talento femenino. Alrededor de 50 artesanas colaboran mano a mano con el diseñador, transformando saberes ancestrales en creaciones de vanguardia. Este enfoque humano se complementa con un compromiso férreo con la sustentabilidad y el uso de materiales locales de la más alta calidad, como el algodón Pima y la fibra de alpaca, elementos que son el alma de la industria textil peruana.

Jorge Luis Salinas ha demostrado que para ser global hay que ser profundamente local. Su éxito en Milán no es solo un logro personal, sino un triunfo para todo el diseño latinoamericano que hoy, gracias a su visión, se siente más moderno, contemporáneo y necesario que nunca. Sin duda, este es solo el comienzo de una nueva era donde el nombre de Salinas seguirá brillando en las capitales de la moda más importantes del planeta.

 

 

 

 

En un viaje nostálgico hacia los años noventa, el Golden Maknae de BTS redefine el concepto de sensualidad y estilo urbano, mientras se prepara para el regreso más esperado de la historia del K-pop con el álbum ARIRANG.

La industria de la moda y la música han vuelto a colisionar en un estallido de estilo que ha dejado a las redes sociales en un estado de euforia absoluta. Jung Kook, el integrante más joven del fenómeno global BTS, ha vuelto a tomar las riendas de su faceta como embajador global para protagonizar la nueva campaña de mezclilla Primavera 2026 de Calvin Klein. Esta no es una colaboración más; es la consolidación de un ídolo que, a sus veintiocho años, ha logrado fusionar la esencia clásica de una marca legendaria con la energía imparable de una estrella que domina el mundo entero.

Estética Noventera y Minimalismo: El uniforme de una nueva generación

La campaña, capturada bajo el lente magistral del reconocido Mert Alas, es un viaje visual que revisita la década de los noventa, una época donde la mezclilla era el símbolo máximo de la libertad y la rebeldía. Jung Kook aparece sumergido en una atmósfera cinematográfica, luciendo piezas que ya se perfilan como los objetos de deseo de la temporada. Desde los jeans rectos y holgados que evocan la comodidad de finales del siglo pasado, hasta una reinterpretación moderna de la icónica chaqueta Trucker, cada prenda parece haber sido diseñada para ser vivida y no solo vestida.

El video promocional es una pieza de arte en sí misma. Siguiendo al cantante a través de escenarios que van desde una bohemia tienda de discos hasta un refugio costero azotado por la tormenta, la narrativa nos permite ver a un Jung Kook completamente inmerso en sus grandes pasiones: la música y el baile. Con una banda sonora que evoluciona desde lo clásico hacia el ritmo vibrante de temas inolvidables, el anuncio incluye incluso un cameo sorpresa de la actriz Rosie Perez, quien le recuerda al ídolo coreano, entre risas, que una tienda de discos no es necesariamente una pista de baile.

Jung Kook: Entre la moda y el regreso triunfal de BTS

Para el artista, esta campaña representa una conexión profunda con su identidad personal. Según declaraciones del propio cantante, su amor por estas prendas radica en la capacidad que tienen para adaptarse a un estilo de vida moderno sin perder ese toque retro que tanto le fascina. Para Jung Kook, unir el baile y la moda con la energía de una gran ciudad ha sido una experiencia emocionante que llega en un momento crucial de su vida.

Y es que el 2026 no es un año cualquiera para el universo del K-pop. Tras una pausa de casi cuatro años en la que los integrantes del grupo cumplieron con sus responsabilidades militares en Corea del Sur, el regreso de BTS es finalmente una realidad inminente. La campaña de mezclilla sirve como el preámbulo perfecto para el lanzamiento del nuevo álbum del grupo, titulado ARIRANG, previsto para este 20 de marzo. La expectativa es total, ya que menos de un mes después de la salida del disco, la banda iniciará una gira mundial que promete romper todos los récords establecidos anteriormente.

Lujo accesible: Una colección disponible para el mundo entero

La propuesta de esta temporada no se queda solo en las imágenes impactantes. Calvin Klein ha diseñado una línea que incluye básicos elevados, desde camisetas informales con el logo clásico hasta chaquetas bomber extragrandes diseñadas para completar cualquier look urbano. Las piezas, que ya están volando de los estantes virtuales y tiendas físicas, ofrecen un rango de precios que permite a los fanáticos y amantes de la moda acceder al estilo que Jung Kook ha convertido en tendencia global.

Con el lanzamiento oficial de esta campaña, Jung Kook demuestra una vez más por qué es considerado el Golden Maknae. Su capacidad para transformar unos jeans básicos en una declaración de principios es lo que lo mantiene en la cima de la industria. Mientras el mundo cuenta los días para volver a ver a los siete integrantes de BTS juntos sobre un escenario, Jung Kook nos regala una última dosis de estilo, recordándonos que, aunque pasen los años, su influencia y su legado solo se vuelven más fuertes y modernos.

 

 

La estrella de ‘Bugonia’ se corona como el icono de estilo definitivo en la alfombra roja del Royal Festival Hall, rescatando la sofisticación del cuello halter y elevándola a un nuevo nivel de audacia.

Hay actrices que visten la moda, y hay iconos que, como Emma Stone, dictan el ritmo de las tendencias globales con un solo paso sobre la alfombra roja. Esta tarde, Londres se rindió ante la sofisticación de la ganadora del Oscar, quien acudió a la entrega de los Premios BAFTA 2026 no solo como una de las grandes favoritas por su papel en Bugonia, sino como la indiscutible musa del minimalismo moderno.

En una noche donde el lujo suele pecar de excesivo, Stone decidió que «menos es más», apostando por una silueta limpia, pero cargada de una sensualidad arquitectónica que dejó a los fotógrafos sin aliento. El protagonista absoluto de su estilismo fue un escote que promete convertirse en el objeto de deseo para las invitadas de la temporada verano 2026: el escote lágrima.

El poder del cuello ‘Halter’: Un homenaje a las grandes novias

Firmado por Louis Vuitton, la casa de la cual es embajadora global, el diseño en color negro de Emma Stone rescató el favorecedor cuello halter. Esta silueta, que ha sido la elección predilecta para momentos icónicos de estilo por figuras como Meghan Markle, Jennifer Lopez y Sofia Richie, encontró en Emma una nueva dimensión.

La abertura central en forma de lágrima resultó ser una apuesta tan arriesgada como acertada. El diseño, extremadamente pronunciado, permitió que los abdominales de la actriz se convirtieran en el accesorio principal, uniéndose a la tendencia de las celebridades que utilizan la anatomía como el detalle más elegante de la alta costura. Es una pieza que equilibra perfectamente la sobriedad del color con la osadía de la estructura.

Minimalismo de pies a cabeza: El sello Vuitton

Para no restar importancia a la impactante línea del vestido, la actriz de 37 años optó por un calzado que es la definición misma de la discreción: unas sandalias minimalistas en color negro. Sin ornamentos innecesarios, las sandalias alargaban su figura y mantenían la cohesión de un look que no buscaba gritar, sino susurrar lujo en cada fibra.

El estilismo de belleza siguió la misma línea de sofisticación práctica. Emma recogió su icónico corte bob en un peinado pulido, dejando apenas dos ligeros mechones enmarcando su rostro. Este peinado, fácil de replicar pero de impacto inmediato, se posiciona ya como el referente para eventos formales donde el tiempo es oro pero la elegancia es obligatoria.

La inspiración para la invitada perfecta del 2026

Más allá de la nominación y la estatuilla, lo que Emma Stone logró esta noche en el Royal Festival Hall fue darnos una lección de dirección creativa personal. El vestido «lágrima» no es solo una prenda de pasarela; es la guía definitiva para cualquier mujer que busque destacar en las bodas y galas del próximo verano.

Con este look, Emma Stone confirma que el secreto de la verdadera seducción reside en la precisión de los cortes y en la confianza de quien los porta. La era de Bugonia ha comenzado, y si el estilo de Emma es una pista de lo que vendrá, el 2026 será, sin duda, el año de la elegancia sin esfuerzo.

En plena gira por el estreno de Cumbres Borrascosas, la actriz redefine su imagen con una serie de looks que confirman su estatus como referente absoluto de moda

 Cada nuevo proyecto en la carrera de Margot Robbie marca también un punto de inflexión en su estilo personal. La actriz australiana ha demostrado, una y otra vez, que su presencia en la pantalla grande va de la mano con una narrativa visual cuidadosamente construida, donde la moda se convierte en una extensión de sus personajes. Tras conquistar al mundo con la estética rosa y nostálgica de Barbie en 2023 y tomarse una pausa para vivir su maternidad junto a su esposo Tom Ackerley, Robbie regresa con fuerza, elegancia y una sensibilidad renovada gracias a su participación en la esperada adaptación de Cumbres Borrascosas.

Este clásico de la literatura, que ha tenido múltiples versiones cinematográficas, vuelve a cobrar vida con una mirada contemporánea que ha despertado gran expectativa desde su anuncio. La elección de Margot Robbie y Jacob Elordi como protagonistas no hizo más que intensificar el interés por esta producción, que promete una carga emocional intensa y una estética tan poderosa como la historia que retrata. Como era de esperarse, una cinta de este calibre exige una gira promocional a la altura, y Margot ha sabido responder con una serie de apariciones que confirman su lugar como una de las figuras más influyentes del estilo actual.

Una nueva era estética

En sus más recientes apariciones públicas, la actriz ha sorprendido con una imagen que se aleja de lo convencional. Sus rizos naturales han quedado al descubierto, aportando un aire más orgánico y libre, mientras que sus elecciones de vestuario se han alineado con el espíritu oscuro, romántico y apasionado de la historia que protagoniza. El llamado method dressing ha sido clave en esta etapa, permitiéndole jugar con siluetas góticas, referencias literarias y detalles simbólicos que conectan directamente con la esencia de Cumbres Borrascosas.

Sin embargo, uno de los momentos más comentados de esta gira fue su aparición luciendo diseños de Victoria Beckham, confirmando una afinidad estilística que no pasó desapercibida. En medio de un contexto donde la diseñadora ha mantenido su enfoque creativo intacto, la elección de Margot como portadora de sus diseños se sintió natural y contundente: una musa moderna, sofisticada y con una fuerza silenciosa.

Plumas, dramatismo y libertad

Los atuendos seleccionados pertenecen a la colección Primavera-Verano 2026 de Victoria Beckham, presentada en París, y fueron cuidadosamente estilizados por Andrew Mukamal, uno de los nombres más solicitados del momento. Ambos looks compartieron un elemento en común que capturó miradas y generó conversación: las plumas. Más allá de su impacto visual, este detalle funciona como una metáfora poderosa, evocando tanto el clima agreste de la historia como la naturaleza indómita de sus protagonistas.

El primer look mostró a Margot con un vestido corto blanco adornado con plumas, combinado con plataformas en tono rosa que añadían un contraste inesperado y moderno. El peinado, ligeramente recogido y con textura, reforzaba una estética relajada pero intencional. En una segunda aparición, la actriz apostó por una tank top negra de estructura rígida, tipo corset, también decorada con plumas, acompañada de un pantalón ancho que equilibraba el dramatismo del conjunto con una silueta contemporánea.

El propio estilista compartió que la inspiración detrás de estas elecciones surgió de un pasaje de la novela, donde las plumas aparecen como símbolo de delirio, pasión y caos emocional, elementos centrales en la narrativa de Cumbres Borrascosas. Así, la moda se convierte en un puente entre literatura, cine y expresión personal.

Romanticismo y vanguardia en cada aparición

Más allá de los diseños de Victoria Beckham, Margot Robbie ha continuado elevando el nivel de su gira promocional con elecciones impecables. Para una entrevista televisiva, optó por un vestido negro de encaje con un aire romántico y oscuro, complementado con sandalias de tacón y gafas de sol de gran tamaño que aportaban un guiño contemporáneo. En otra ocasión, deslumbró con un mini vestido negro de líneas limpias y mangas holgadas, evocando una silueta victoriana reinterpretada con minimalismo y sofisticación.

Cada una de estas apariciones confirma que Margot Robbie no solo entiende la moda, sino que la utiliza como una herramienta narrativa. En esta nueva etapa de su carrera, la actriz se posiciona como una musa moderna capaz de reinterpretar clásicos, tanto en la pantalla como en el vestuario, consolidando una imagen que mezcla sensibilidad artística, elegancia y una libertad creativa que sigue marcando tendencia. 

 

El campeón mexicano y su esposa se roban las miradas en la Semana de la Moda al asistir al desfile de Amiri

Saúl “El Canelo” Álvarez ya no solo impone respeto con los puños. Hoy, su presencia trasciende el cuadrilátero y se mueve con total naturalidad en territorios donde el estilo, la imagen y la moda dictan las reglas. El boxeador mexicano se ha consolidado como una figura clave de la cultura contemporánea y, una vez más, lo demostró al aparecer entre los invitados más comentados de la Semana de la Moda de París.

Acompañado de su esposa, Fernanda Gómez, el campeón asistió al desfile de Amiri, firma de la cual es embajador desde el año pasado. Una alianza que no sorprende: ambos comparten una visión audaz, segura y sin miedo a romper moldes. Antes incluso de ostentar ese título, el Canelo ya había dejado claro su gusto por la moda, apostando por casas de lujo como Dolce & Gabbana para eventos especiales y apariciones públicas.

Un invitado que ya es habitual en Fashion Week

Lejos quedaron los días en los que la presencia de un boxeador en un evento de alta moda era una rareza. Hoy, el Canelo no solo asiste: destaca. Su paso por Fashion Week se ha vuelto recurrente y cada aparición reafirma su lugar como uno de los hombres mejor vestidos del circuito celebrity internacional.

París fue el escenario perfecto para esta nueva demostración de estilo. La pareja arribó a la capital francesa para presenciar la presentación de la nueva colección de Amiri, en el marco de una de las semanas más importantes para la industria de la moda. Y, como era de esperarse, su presencia no pasó desapercibida.

Un look que habla de poder y tendencia

Saúl Álvarez apostó por un estilismo sobrio pero contundente: cuello de tortuga negro combinado con una chaqueta de estampado animal, una de las tendencias más fuertes que marcarán el 2026. El resultado fue un equilibrio perfecto entre elegancia, riesgo y carácter, tres elementos que definen tanto su carrera deportiva como su evolución estética.

Fernanda Gómez, por su parte, reafirmó su estatus como referente de estilo al lucir un conjunto de minivestido y blazer en tono ladrillo, acompañado de un peinado pulido que elevó el look a otro nivel. Juntos, proyectaron una imagen de sofisticación moderna, dejando claro que son una de las parejas mejor vestidas del momento.

Durante el evento, se les vio interactuando con personalidades como Jeff Goldblum, quien también se ha convertido en un ícono del estilo llamativo y sin reglas, reforzando la idea de que la moda actual celebra la individualidad y la autenticidad.

Amiri y la nueva era del maximalismo

La colección Otoño/Invierno 2026 presentada por Mike Amiri confirmó por qué la firma se ha posicionado como uno de los referentes de la moda contemporánea. La propuesta incluyó claras influencias vaqueras, bordados florales, estampados audaces y una paleta de colores vibrantes que jugaron con contrastes bien ejecutados.

En una temporada donde el maximalismo comienza a tomar fuerza, Amiri ofreció una lección sobre cómo mezclar patrones, texturas y referencias sin perder coherencia. Aunque otras pasarelas destacaron por el dominio del layering, esta colección apostó por la personalidad, el exceso bien pensado y la libertad creativa.

Mucho más que moda

La aparición del Canelo Álvarez en París no es solo una anécdota fashionista: es la confirmación de una evolución. El campeón ha sabido construir una imagen que combina disciplina, lujo y autenticidad, demostrando que el estilo también es una forma de expresión y poder.

Junto a Fernanda Gómez, el mexicano reafirmó que su impacto va más allá del deporte. En París, entre flashes, pasarelas y grandes nombres de la industria, el Canelo volvió a ganar… esta vez, por nocaut estilístico. 

El diseñador francés convierte a una leyenda del estilo en el eje creativo de su colección otoño/invierno 2026

Simon Porte Jacquemus ha demostrado que su mayor fortaleza no reside únicamente en las siluetas que propone, sino en la capacidad de construir relatos emocionales alrededor de ellas. Su marca no se limita a vestir cuerpos: viste memorias, influencias y obsesiones personales que, colección tras colección, se convierten en potentes declaraciones estéticas. Esta vez, el diseñador francés presentó Le Palmier, su propuesta para otoño/invierno 2026, una colección profundamente cargada de simbolismo que encuentra su corazón creativo en una figura icónica: Paloma Picasso.

No se trata de una referencia superficial ni de un guiño pasajero. Paloma Picasso representa un punto de conexión íntimo entre el arte, la moda y los orígenes del propio Jacquemus. En 2017, cuando aún se encontraba en pleno ascenso, Simon Porte presentó su primera pasarela en el Museo Picasso de París. Hoy, casi una década después, regresa al mismo recinto para cerrar un círculo creativo que habla de evolución, memoria y respeto por las mujeres que han marcado su mirada estética.

Un año clave para Jacquemus

El 2026 parece marcar un antes y un después en la historia de la casa Jacquemus. Hace apenas unos días, el diseñador sorprendió al anunciar a su nueva —y hasta ahora única— embajadora: su abuela Liline Jacquemus. Una figura femenina fundamental en su vida, a quien atribuye haber moldeado la forma en que entiende la feminidad, la elegancia y la fuerza silenciosa de las mujeres reales.

Esta elección no fue casual. La colección Le Palmier dialoga directamente con esa visión: mujeres con carácter, historia y presencia, alejadas de la fragilidad estereotipada y mucho más cercanas a una feminidad poderosa, libre y profundamente estética.

Paloma Picasso como eje narrativo

Dentro de ese universo femenino, Paloma Picasso emerge como una musa natural. Hija del legendario Pablo Picasso y de la artista Françoise Gilot, Paloma creció rodeada de creatividad entre París y Nueva York, forjando un estilo propio que la convirtió en un ícono durante los años setenta y ochenta. Su estética —contundente, audaz, marcada por joyas escultóricas y una elegancia desafiante— sigue siendo una referencia viva dentro de la industria de la moda.

Jacquemus rindió homenaje a esta figura cerrando el desfile con una imagen cargada de simbolismo: una modelo vestida con una silueta asimétrica, sosteniendo una copa de vino frente a su pecho derecho. El gesto no pasó desapercibido. Se trató de una referencia directa a la icónica fotografía de Paloma Picasso capturada por Helmut Newton, una imagen que encapsula sensualidad, poder y sofisticación sin concesiones.

La inspiración quedó confirmada cuando el propio diseñador compartió la imagen original de Paloma en sus redes sociales, sellando así el vínculo entre musa y creador. Más que una cita visual, fue una declaración de admiración y continuidad estética.

Le Palmier: forma, peinado y concepto

El título de la colección no es fortuito. Le Palmier hace referencia al famoso peinado “palmera”, una coleta alta que dominó la escena estética de los años ochenta y que crea un efecto visual similar al de la planta que le da nombre. Este hairstyle fue uno de los protagonistas absolutos de la pasarela, llevado por la mayoría de las modelos como un símbolo de verticalidad, fuerza y teatralidad.

Antes del desfile, Jacquemus ya había anticipado este elemento a través de una serie de cortometrajes en los que distintos personajes portaban versiones personalizadas del peinado, adaptadas a sus identidades. En la pasarela, el concepto se expandió: no solo estuvo presente en el cabello, sino también en la construcción de los looks, algunos de los cuales evocaban la silueta de una palmera mediante sombreros amplios, estructuras voluminosas y gestos esculturales.

Una colección que mira al pasado para hablar del presente

Con Le Palmier, Jacquemus no propone una nostalgia literal, sino una reinterpretación sofisticada del legado visual de los años ochenta, filtrado por una sensibilidad contemporánea. La colección dialoga con el arte, la herencia cultural y la feminidad desde un lugar honesto, celebrando a las mujeres que han marcado historia sin pedir permiso.

Al tomar a Paloma Picasso como musa, el diseñador no solo rinde homenaje a una figura clave del estilo, sino que reafirma su interés por construir una moda con profundidad narrativa. Una moda que no grita, pero deja huella. Una moda que, como el arte, trasciende el tiempo.

Dos generaciones, un mismo lenguaje de estilo: música, actuación y moda se cruzan en uno de los desfiles masculinos más esperados de la temporada.

La Semana de la Moda de Milán no es solo una pasarela de tendencias futuras; es un escenario donde se escriben narrativas, se cruzan universos creativos y se consolidan figuras que trascienden su disciplina original. En esta edición, el desfile masculino de otoño/invierno 2026 se convirtió en el punto de encuentro de dos nombres que, desde lugares distintos, dominan la conversación global: Ricky Martin y Hudson Williams.

Entre la expectación, los flashes y la energía vibrante que caracteriza a Milán durante estos días, la presencia de ambos no pasó desapercibida. No solo por su estatus, sino por lo que representan dentro del ecosistema actual de la moda: influencia, identidad y una conexión directa con el pulso cultural del momento.

Ricky Martin es, desde hace décadas, una figura que no necesita presentación. Su impacto va mucho más allá de la música; su imagen ha evolucionado con naturalidad hacia un símbolo de sofisticación masculina, sensualidad elegante y presencia escénica. A lo largo de los años, ha sabido construir un estilo que dialoga con el lujo sin perder autenticidad, convirtiéndose en un habitual de las primeras filas de los desfiles más relevantes del mundo. Su sola aparición en Milán refuerza esa idea de que la moda también se nutre de trayectorias sólidas y carisma atemporal.

Hudson Williams, en cambio, representa la fuerza de una nueva generación que conecta con la moda desde una narrativa fresca, digital y profundamente contemporánea. Tras su creciente popularidad en el mundo audiovisual, su incursión en la industria de la moda ha sido natural y estratégica. Su debut sobre la pasarela durante esta misma semana confirmó lo que muchos ya intuían: Williams no es solo una figura emergente, sino un nuevo referente que entiende el lenguaje del lujo actual y lo traduce con una sensibilidad moderna.

Verlos compartir espacio entre los invitados al desfile masculino no fue una coincidencia, sino una declaración silenciosa. La firma que los reunió es conocida por su visión atemporal, su elegancia depurada y su capacidad de mantenerse relevante sin seguir modas efímeras. En ese contexto, Ricky Martin encarna la herencia, la experiencia y el magnetismo consolidado, mientras que Hudson Williams simboliza el presente y el futuro: la conversación digital, la cultura pop y la reinterpretación del estilo masculino.

Más allá de la colección presentada, su presencia conjunta refuerza una verdad cada vez más evidente dentro de la industria: hoy la moda se construye tanto en la pasarela como en el front row. Las figuras que ocupan esos asientos no solo observan, sino que amplifican el mensaje, lo reinterpretan y lo proyectan hacia audiencias globales.

Milán volvió a demostrar que la moda es un punto de encuentro entre generaciones, disciplinas y visiones. Y en esa intersección, Ricky Martin y Hudson Williams brillaron con luz propia, confirmando que el estilo no tiene edad, pero sí carácter. Dos nombres, dos trayectorias y un mismo impacto: el de convertir una aparición en un momento que define la temporada.

Rihanna vuelve a marcar el ritmo del estilo global al apostar por el estampado atigrado en una aparición que ya dicta el futuro de la moda

Si hay alguien capaz de anticipar el rumbo de la moda antes de que las tendencias se instalen en el imaginario colectivo, esa es Rihanna. La artista no solo observa lo que ocurre en el universo fashion: lo interpreta, lo transforma y lo proyecta hacia el futuro con una naturalidad que solo poseen los verdaderos íconos. Cada una de sus apariciones se convierte en una declaración estética, en un mensaje silencioso que el mundo aprende a leer con atención. Y esta vez, el mensaje es claro, audaz y feroz: el tiger print ha llegado para dominar el 2026.

Más allá de su faceta musical, Rihanna se ha consolidado como una figura clave en la conversación global sobre estilo. Su relación con la moda es lúdica, experimental y profundamente personal. No teme exagerar, mezclar o romper reglas, porque entiende que el verdadero lujo está en la autenticidad. Sus elecciones nunca son casuales; incluso en contextos cotidianos, su vestuario comunica intención, carácter y visión.

Rihanna

En su más reciente aparición, la cantante apostó por una variación del animal print que, hasta ahora, se mantenía en un segundo plano. Lejos del leopardo clásico o la serpiente recurrente, Rihanna eligió el estampado de tigre, llevándolo con una seguridad que solo confirma su poder como creadora de tendencias. El abrigo atigrado, acompañado de zapatos a juego, no solo elevó el look, sino que marcó un antes y un después en la evolución de este tipo de estampados.

Durante años, el animal print ha sido un pilar en las colecciones de lujo. Leopardo, cebra y pitón han transitado de las pasarelas a los armarios, transformándose en básicos infalibles del guardarropa contemporáneo. Sin embargo, como sucede con toda tendencia que alcanza un estatus permanente, la moda exige renovación. El tiger print aparece entonces como una evolución natural: conserva el dramatismo y el glamour del animal print tradicional, pero añade una carga visual más potente, gráfica y dominante.

Rihanna

A diferencia del leopardo, históricamente asociado a lo sensual y provocador, el tigre transmite autoridad, fuerza y presencia. Es un estampado que no busca agradar, sino imponerse. Y en ese lenguaje visual, Rihanna se mueve con absoluta maestría. Su elección no solo responde a una estética llamativa, sino a una narrativa de poder, independencia y carácter, valores que han definido su estilo a lo largo de los años.

Lo más interesante de esta nueva ola es cómo el animal print —incluso en su versión más salvaje— se integra con naturalidad en el día a día. Abrigos oversized, siluetas relajadas y accesorios contundentes permiten que estos estampados se alejen de lo extravagante para instalarse en lo cotidiano con una actitud cool y moderna. Lo que antes se reservaba para ocasiones especiales, hoy se adapta a la vida urbana sin perder impacto.

Rihanna entiende que la moda actual no se trata solo de lo que se lleva, sino de cómo se lleva. Su estilo siempre ha sido rebelde, impredecible y profundamente honesto. No sigue tendencias: las desafía, las redefine y, en muchos casos, las inaugura. Al apostar por el tiger print en un contexto de street style, la artista no solo reafirma su lugar como referente absoluto, sino que adelanta lo que veremos dominar el panorama fashion en los próximos meses.

El visionario italiano que vistió a Jackie Kennedy, Audrey Hepburn y Naty Abascal deja un legado inmortal que marcó para siempre la historia de la moda.

Solo unos pocos elegidos logran trascender su tiempo y convertir su nombre en un lenguaje propio. Valentino Clemente Ludovico Garavani fue uno de ellos. Hoy, la moda despide a uno de sus pilares más imponentes: el diseñador italiano falleció a los 93 años, dejando atrás no solo una firma, sino una estética, un color y una forma de entender la elegancia que sobrevivirá generación tras generación.

Hablar de Valentino es hablar del rosso Valentino, un tono intenso, luminoso y profundamente emocional que se convirtió en su sello más reconocible. Un color que no necesitaba presentación, porque bastaba verlo para saber quién estaba detrás. Ese rojo, que atravesó décadas de desfiles, alfombras rojas y momentos históricos, es apenas una puerta de entrada a un legado mucho más vasto.

El nacimiento de una obsesión: belleza, arte y perfección

Nacido en Voghera, en la Lombardía italiana, Valentino creció en un contexto marcado por la dureza de la Italia de los años 30 y 40. Sin embargo, desde muy joven tuvo claro que su destino no estaba en lo ordinario. Fascinado por los vestuarios de ópera, el brillo de las telas y la teatralidad del arte, descubrió pronto que la moda sería su lenguaje.

Gracias a su tía Rosa, modista, aprendió el oficio desde la base: cortar, coser, observar, perfeccionar. Esa formación artesanal, combinada con una sensibilidad estética excepcional, fue la semilla de todo lo que vendría después. A los 17 años dejó Italia para formarse en París, donde estudió en instituciones clave y trabajó junto a grandes nombres de la alta costura. Allí entendió la disciplina, la exigencia y el rigor que definirían su carrera.

Valentino Garavani

Roma, el amor y el inicio de la leyenda

En 1959, con apenas 27 años, Valentino regresó a Italia y abrió su primer atelier en Roma. El inicio fue tan brillante como frágil: el talento estaba, pero las dificultades económicas amenazaron con truncar el sueño. Fue entonces cuando apareció la figura fundamental de su vida personal y profesional: Giancarlo Giammetti.

Más que socio, Giammetti fue el gran aliado, el estratega y el amor silencioso que sostuvo la estructura de la marca durante décadas. Juntos lograron rescatar la firma, trasladarla a la icónica Via Condotti y presentar en 1962 el desfile que cambiaría todo, en el Palacio Pitti de Florencia. Aquel momento marcó el nacimiento oficial de Valentino como potencia internacional de la moda.

El rojo que conquistó al mundo

Desde su debut internacional, el rojo Valentino se convirtió en una constante, casi en un manifiesto creativo. Brillante, profundo, poderoso. Exceptuando contadas ocasiones —como la célebre colección blanca de 1968—, el rosso fue protagonista absoluto de su universo.

Valentino rompió con los rígidos cánones de la época al introducir siluetas fluidas, drapeados inspirados en túnicas helénicas y una feminidad que no era frágil, sino majestuosa. Sus vestidos no vestían a mujeres: las coronaban.

Valentino Garavani

Las musas que hicieron historia

Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Marisa Berenson… pero fue Jackie Kennedy quien elevó a Valentino al Olimpo mediático. Tras el asesinato de John F. Kennedy, confió en él para vestir su luto, encargándole una serie de vestidos sobrios y elegantes que definieron una nueva forma de fortaleza femenina. Más tarde, también lo eligió para su boda con Aristóteles Onassis.

En ese mismo universo de glamour y lealtad surgió una relación inseparable con Naty Abascal, musa, amiga y embajadora natural del espíritu Valentino. Juntos compartieron viajes, desfiles y una complicidad que trascendía la moda.

Décadas después, su legado continuaría brillando en momentos inolvidables: Julia Roberts ganando el Oscar enfundada en un vestido vintage de Valentino, Anne Hathaway vestida de novia por él, o la princesa Magdalena de Suecia luciendo uno de sus diseños más simbólicos.

El último emperador de la moda

“Valentino es el último emperador”, dijo quién mejor entendió su figura. Vestidos cosidos a mano, piezas que podían alcanzar cifras astronómicas, y una visión de la alta costura como arte absoluto. Durante cinco décadas, Garavani defendió una moda lenta, precisa y profundamente emocional.

Su despedida en 2008 fue tan grandiosa como su carrera: un desfile en París, todas las modelos vestidas de rojo, y una ovación interminable que selló el final de una era. A partir de entonces, la firma continuó bajo nuevos directores creativos, pero siempre bajo la sombra elegante de su fundador.

Un legado que no muere

Valentino ya no es solo un hombre: es una institución, una referencia eterna al nivel de Balenciaga, Chanel o Yves Saint Laurent. Su nombre seguirá pronunciándose cada vez que el rojo vuelva a dominar una pasarela, cada vez que un vestido haga sentir poderosa a quien lo lleva.

Hoy la moda está de luto, pero también de celebración. Porque Valentino no se va: permanece en cada costura perfecta, en cada drapeado sublime y en cada mujer que, al vestirse de rojo, entiende que la elegancia puede ser eterna.

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