MODA

La figura del piloto monegasco Charles Leclerc, actualmente al volante del equipo Scuderia Ferrari en la Fórmula 1, ha extendido recientemente su influencia más allá del asfalto: aparecer en las páginas de la revista Icon Magazine para hablar de su pasión por la alta relojería, el automovilismo y, de forma destacada, su vínculo con la nueva colección «primavera/verano 2026» de Ferrari Style. Esa combinación de deporte, estilo y marca le sitúa en un territorio donde la velocidad y la moda convergen.

En la entrevista concedida a Icon, Leclerc se muestra en un registro sorprendentemente introspectivo. Más allá del habitual discurso competitivo —«quiero ganar el Mundial con Ferrari»—, expone un deseo de explorar su identidad fuera de la pista, de cómo vestir, de qué significa el lujo hoy y qué papel juegan la autenticidad y el estilo personal en su día a día. Esta edición de la revista dedica un amplio reportaje al piloto–embajador, con tomas donde aparece enfundado en el traje rojo-bordó de Ferrari, mezclado con piezas de la colección cápsula de primavera/verano 2026: tejidos técnicos, siluetas relajadas, un guiño al denim de inspiración automovilística y detalles que recuerdan al universo de las carreras.

La colección en cuestión parte de una colaboración entre Ferrari Style y Leclerc, lo que convierte cada prenda en una extensión de su propia personalidad. Tal como lo describió la propia marca: “Los códigos de elegancia y prestaciones de Ferrari se unen al carácter desenvuelto y dinámico de Charles”. En Icon, Leclerc comenta cómo participó activamente en el diseño: desde la elección de textiles livianos para desplazamientos hasta el uso de colores que evocan tanto el monoplaza rojo como la paleta mediterránea de su Mónaco natal.

Un aspecto que resalta el artículo es la tensión entre su rol de piloto estrella y el de embajador de moda. En la pista, cada milésima cuenta; en la moda, el valor está en la imagen y en cómo se cuenta una historia. Leclerc afirma que ambas facetas no están tan alejadas: “Cuando llevo el mono y entro en el garaje, todo está diseñado; cuando visto con la colección, quiero sentir la misma precisión, pero con comodidad”. Esa disposición quedó reflejada en la sesión fotográfica que acompaña al reportaje: fondos sobrios, iluminación natural, prendas que toman protagonismo y, en medio de todo ello, Leclerc, que se mueve entre las piezas con una familiaridad poco común en pilotos.

Otro punto que aborda la entrevista es el futuro de Ferrari y, de forma indirecta, su propia trayectoria. Aunque la conversación no se centra en estrategia deportiva, las líneas evocan una voluntad de Leclerc por consolidar no solo resultados en pista sino también una identidad global. Según él, la colección primavera/verano 2026 simboliza “un nuevo capítulo” para Ferrari Style y, por extensión, para su carrera. Esa idea —de renacimiento o reinvención— se alinea con las expectativas puestas en la temporada 2026 de Fórmula 1, donde cambia el reglamento y Ferrari espera volver a la cima.

La cobertura de Icon también destaca el equilibrio entre lo aspiracional y lo humano. Leclerc habla de su relación con la ciudad de Mónaco, del peso de llevar el número 16 y de cómo la presión de Ferrari lo define tanto como su pasión por la moda. Una frase que retumba: “Ser el piloto de Ferrari no se apaga cuando dejo el casco; la identidad continua en cada gesto”. Y esa continuidad la ve reflejada en cada prenda de la colección: desde sudaderas con detalles de carreras hasta baúles de cuero hechos a mano, todos elementos simbólicos de un mundo donde la velocidad, el estilo y la marca forman un triángulo inseparable. 

Por último, el artículo señala que esta aparición en Icon no es un movimiento aislado: representa una estrategia consciente de Leclerc para proyectar su imagen más allá de la parrilla. En un entorno mediático donde los pilotos ya no solo compiten en la pista sino también en redes, moda y estilo de vida, él parece apostar fuerte. La primavera/verano 2026 de Ferrari Style se convierte así en escenario, no solo de prendas, sino de narrativas: de un piloto que acelera hacia su próximo campeonato y de una marca que busca redefinir su legado estético.

En resumen, la entrevista de Charles Leclerc para Icon Magazine nos muestra a un deportista en plena transición hacia convertirse en un protagonista multiplataforma: corredor, embajador, icono de estilo. Y cuando viste la colección primavera/verano 2026 de Ferrari, no lleva solo ropa: lleva una historia. Una historia que se gestó en un monoplaza rojo, entre curvas y boxes, y que ahora se despliega en tejidos, cortes y accesorios pensados para la vida —no solo para la pista.

El Gran Premio de los Estados Unidos en Austin no es solo velocidad, motores y adrenalina: se ha vuelto una pasarela urbana donde moda, cultura local y activaciones reinventan la experiencia del aficionado. En la edición 2025, el Circuito de las Américas (COTA) vuelve a demostrar que ir a la F1 significa también vestirse para impresionar, explorar, interactuar y conectar con algo más que solo la carrera. Aquí te cuento lo más destacado en cuanto a vestimentas y estilo, y lo que están haciendo los organizadores para que cada rincón vibre con identidad texana.

Austin está celebrando su sabor local, y la moda de los asistentes lo refleja. En los últimos días se ha visto un fuerte predominio del estilo cowboy: sombreros (Stetsons), botas vaqueras, prendas de mezclilla – vaqueras y chamarras – que se combinan con camisetas de equipos o logotipos de F1. Este guiño al estilo texano no es solo apariencia, es parte de la atmósfera que el evento busca promover.

El ambientador cultural va más allá del calzado o los sombreros: se llama “Haturday” al sábado del Gran Premio, donde se alienta a los asistentes a llevar su sombrero texano, como parte de la identidad de comunidad.

El calor de Texas, combinando con la gran cantidad de caminatas, hace que la vestimenta funcional sea esencial. Muchos fans optan por outfits ligeros, tejidos transpirables, sneakers cómodos y sombreros para protegerse del sol. En las áreas VIP y de hospitalidad, el dress code marca “smart casual”: pantalones de vestir o chinos, camisas de cuello; las mujeres pueden usar vestidos, faldas, looks un poco más arreglados. Jeans limpios (sin rotos extremos), calzado decente, nada de prendas deportivas muy informales o rotas.

Los autos también se suman a esta tendencia estética. Seis equipos han presentado liveries especiales para destacar en Austin. McLaren por ejemplo incorpora una librea iridiscente inspirada en la paleta de colores de Google Gemini. Racing Bulls con Visa Cash App apuesta por un diseño tipo carey (tortoise shell), Williams rescata un estilo retro de 2002, Alpine luce los colores de Mercado Libre. Estas creaciones no solo decoran los autos, sino que combinan con uniformes, merchandising y presencia visual en toda la pista.

Fanáticos y marcas han elevado el nivel. Por ejemplo, McLaren lanzó colecciones exclusivas para Austin: gorras edición especial, ropa con los colores del GP de Austin, colaboraciones con New Era, colecciones de merchandising que combinan con la cultura local y el gusto del público joven.
GPFans

Pacsun también destaca: trae colecciones de moda F1-USGP con toque texano – sombreros vaqueros, trucker hats, camisetas, chaquetas, etc. La idea no es solo ofrecer merch oficial, sino permitir que los fans expresen su estilo personal integrando elementos locales.

La vestimenta también se vuelve parte del entretenimiento. No solo te vistes para ver la Fórmula 1, sino para participar en entornos donde la moda, el arte y la cultura convergen. Algunas de las experiencias más notables:

F1 Hub: una pop-up store que funciona varios días en el barrio South Congress Avenue, con colecciones especiales, colaboraciones, ropa, merch oficial, para que los fanáticos no solo vean los autos sino también vivan el ambiente.

McLaren Racing Live: Zone Studio: un espacio gratuito en el downtown de Austin donde arte, diseño, performance y cultura cruzan con la estética de McLaren. Se hacen murals, intervenciones artísticas, experiencias interactivas que mezclan moda, tecnología y marca.
McLaren

Activaciones de marcas: experiencias con simuladores de pits, pop-ups de moda, tiendas especiales de colecciones limitadas, todo pensado para que los asistentes se involucren y lleven algo tangible de recuerdo

Ver estos cambios hace evidente que la F1 en Austin no sólo quiere ser una carrera, sino un festival de cultura global con identidad regional marcadas. Cada livery especial, cada sombrero vaquero, cada colección exclusiva le da al evento una capa de significado que va más allá del automovilismo.

Para los fanáticos, esto significa que asistir ya no es solo apoyar a un piloto, sino expresarse; llevar un outfit que cuente algo, que diga de dónde vienes, qué te gusta. Para las marcas, una oportunidad enorme de conectar con públicos diversos, jóvenes, con gusto estético, que valoran el estilo tanto como el deporte.

Cuando tres titanes del diseño se encuentran, el resultado no es simplemente un lanzamiento: es un evento cultural. NIGO, Levi’s y Nike han unido fuerzas para reinterpretar uno de los modelos más subestimados del archivo de Nike: los Air Force 3. Este trío icónico no solo combina experiencia, legado y creatividad, sino que también demuestra cómo la moda y la cultura urbana continúan evolucionando en diálogo constante. Los NIGO x Levi’s x Nike Air Force 3 Low no son solo un par de sneakers; son una obra de arte funcional, un testimonio del diseño colaborativo y un homenaje a la historia del calzado deportivo.

Desde su creación en 1982, los Nike Air Force han trascendido el deporte para convertirse en iconos culturales globales. Diseñados por Bruce Kilgore, introdujeron una innovación técnica que cambiaría para siempre la forma en que experimentamos la comodidad en el calzado: una unidad de amortiguación bajo el talón, conocida popularmente como “Air”, que se convirtió en sinónimo de ligereza, soporte y estilo. Con el paso de los años, la silueta de los Air Force se ha transformado en un lienzo abierto para la experimentación: colores, materiales, colaboraciones con marcas y diseñadores de renombre, y reinterpretaciones que mantienen viva su esencia sin perder su identidad original.

Entre todas estas reinterpretaciones, los Air Force 3, lanzados en 1988, habían quedado relativamente olvidados, eclipsados por la omnipresencia de los Air Force 1. Sin embargo, para NIGO, fundador de Human Made y director artístico de Kenzo, estos modelos representaban un terreno fértil para la creatividad. Desde 2024, el diseñador japonés ha trabajado para devolverles la relevancia que merecen, reimaginando la silueta clásica con su enfoque único, caracterizado por la atención al detalle, la innovación en texturas y la reinterpretación de códigos culturales.

Lo que hace que esta nueva colaboración sea verdaderamente especial es la incorporación de Levi’s, la casa que ha definido la historia del denim durante más de un siglo. Por primera vez, Levi’s aporta su experiencia textil al diseño de sneakers de Nike, transformando los Air Force 3 Low en auténticas piezas de colección. Los detalles de mezclilla no son meramente decorativos; son un estudio de contraste, textura y narrativa histórica. La versión azul deslavada evoca la tradición del jean vintage, con un acabado que recuerda al desgaste natural de décadas de uso. La versión marrón combina mezclilla oscura con gamuza, creando un contraste que aporta sofisticación y profundidad a la silueta.

Cada par conserva la esencia de los Air Force 3: la estructura robusta, los refuerzos, los ojales y la forma que ha definido la línea durante más de 40 años. Sin embargo, los detalles sutiles marcan la diferencia. Los Swoosh, más claros o más oscuros según el modelo, destacan con elegancia sobre la base textil, mientras que la etiqueta Levi’s blanca, colocada en el lateral, sirve como un guiño histórico y un sello de autenticidad. Tradicionalmente reservada para chamarras y pantalones, esta etiqueta se convierte aquí en un símbolo de la fusión entre moda urbana y heritage denim, un detalle que cualquier sneakerhead apreciará al instante.

La colaboración NIGO x Levi’s x Nike Air Force 3 Low no solo es un tributo al pasado; es también una declaración sobre el presente y el futuro de la cultura sneaker. En un mundo donde la moda rápida y las tendencias efímeras dominan, estos tenis representan algo duradero: un equilibrio perfecto entre innovación, calidad y narrativa. Son una invitación a coleccionar, a observar cada textura, cada puntada y cada contraste de color como si fueran obras de arte.

Además, el lanzamiento llega en un momento en que los sneakers se han consolidado como un verdadero vehículo de expresión personal. Más allá de la comodidad y la funcionalidad, los tenis son un reflejo de identidad, estilo y aspiración. La reinterpretación de NIGO sobre los Air Force 3, combinada con la maestría de Levi’s y la herencia de Nike, convierte a este par en un objeto de deseo tanto para coleccionistas como para quienes buscan una pieza única que trascienda temporadas.

En otoño de 2025, estos Air Force 3 Low no solo ocuparán un lugar en los closets de los sneakerheads más exigentes, sino que también consolidarán un legado que conecta décadas de historia con la modernidad del diseño contemporáneo. Cada paso, cada combinación de color, cada detalle en mezclilla, gamuza y etiqueta es un recordatorio de que la moda puede ser atemporal y audaz a la vez. Los NIGO x Levi’s x Nike Air Force 3 Low no son solo un calzado: son una declaración de estilo, una celebración de la creatividad y un homenaje a la colaboración en su máxima expresión.

El calendario musical limeño se ha convertido en una auténtica celebración durante octubre de 2025. La ciudad, conocida por su público apasionado y su creciente infraestructura de espectáculos, será testigo de una de las agendas más vibrantes del año: Imagine Dragons, Linkin Park, Super Junior, Cristian Castro y Carlos Vives encabezan la lista de artistas que prometen hacer temblar los escenarios limeños. Un mes que se perfila como una fiesta de sonidos, emociones y reencuentros con la música en vivo.

Los conciertos, programados en distintos puntos de la capital, confirman que Lima sigue consolidándose como una de las plazas más importantes de Sudamérica en la industria del entretenimiento. En los últimos años, la llegada de artistas internacionales ha dejado de ser un evento esporádico para convertirse en una constante. Octubre, sin embargo, supera todas las expectativas: cada semana habrá un espectáculo de talla mundial, atrayendo tanto al público local como a visitantes de países vecinos.

Entre los más esperados está el regreso de Imagine Dragons, que vuelve a Perú tras siete años de ausencia. La banda estadounidense, conocida por himnos como Believer y Demons, se presentará en el Estadio Nacional en el marco de su gira Mercury World Tour. Su show, cargado de energía, luces y efectos visuales, promete ser uno de los momentos más memorables del año para los fanáticos del rock alternativo.

Otro acontecimiento que genera enorme expectativa es el retorno de Linkin Park, con su nueva formación y vocalista. Este será el primer tour global de la banda tras una pausa prolongada, y su paso por Lima tiene un valor especial: representa una oportunidad para rendir homenaje al legado de Chester Bennington y celebrar una nueva etapa creativa del grupo. Las entradas se agotaron en cuestión de horas, reflejando el cariño que el público peruano conserva por la icónica agrupación.

El toque coreano llega con Super Junior, una de las bandas más emblemáticas del K-pop, que traerá su espectáculo Super Show 10. Sus seguidores, que llevan más de una década apoyándolos en el país, ya organizan fanmeetings y actividades previas al concierto. El fenómeno del K-pop en Perú continúa creciendo, y la visita de Super Junior reafirma la conexión cultural entre Asia y América Latina a través de la música.

Para quienes prefieren la balada y los sonidos latinos, octubre también ofrecerá momentos llenos de nostalgia y romanticismo. Cristian Castro regresa a Lima con su gira Hits Inmortales, interpretando clásicos como Azul y Por amarte así, que marcaron a toda una generación. Y Carlos Vives, con su contagiosa fusión de vallenato y pop, promete un cierre espectacular con su show en el Arena 1 de la Costa Verde, donde presentará temas de su más reciente disco Escalona: Vol. 3.

Más allá del espectáculo, la intensa agenda musical de octubre refleja un fenómeno más amplio: la recuperación total de la industria del entretenimiento en el país tras los difíciles años de pandemia. Los conciertos ya no son solo eventos artísticos, sino también motores económicos que reactivan el turismo, la gastronomía y el comercio local. Hoteles, restaurantes y servicios de transporte reportan un incremento significativo en reservas durante estas fechas, impulsados por la llegada de visitantes nacionales y extranjeros.

Por supuesto, el auge también plantea desafíos. La seguridad en los recintos, la movilidad y la organización logística son aspectos que las autoridades y promotores deben coordinar cuidadosamente para garantizar una experiencia segura y fluida para el público. Hasta ahora, los eventos previos del año han mostrado un notable nivel de profesionalismo, lo que genera confianza en el éxito de esta “temporada dorada” de conciertos.

En definitiva, octubre de 2025 quedará marcado como un mes histórico para la música en Perú. Lima, vibrante y diversa, se consolida como un destino cultural capaz de recibir a los grandes del mundo. Y aunque cada show será único, todos compartirán una misma emoción: la alegría colectiva de volver a cantar, saltar y sentir que la música, una vez más, nos une más allá de idiomas y fronteras.

Durante el reciente festival Austin City Limits 2025, la cantante Olivia Dean logró más que una presentación musical impactante: también protagonizó un momento de moda memorable gracias a un vestido con mariposas que acaparó titulares y miradas. Su elección estilística no solo realzó su presencia escénica, sino que refuerza su discurso como artista que entiende la moda como parte integral de su expresión y de su identidad pública.

El vestido en cuestión pertenece a la colección Ready-to-Wear otoño-invierno 2025 de la casa Chopova Lowena. Se trata de un mini strapless con base en tonos blanco y verde oliva, sobre los que bordados iridiscentes de mariposas en rosa, azul y púrpura parecen revolotear como símbolos poéticos. Dos grandes colgantes metálicos con forma de mariposa cruzaban el busto y la cintura, sostenidos por cadenas que atravesaban los ojales laterales. En la parte inferior, el diseño adoptaba una falda tipo bubble con capas de tul que aportaban movimiento y un efecto luminoso que resaltaba bajo los reflectores del escenario.

Para completar el look, Olivia optó por unos tacones slingback blancos, elegantes pero discretos, para no competir con la intensidad del vestido ni restarle protagonismo al trabajo artesanal de los bordados.

Para Dean, la moda no es un accesorio secundario: es parte de su narrativa artística. En una entrevista con Harper’s Bazaar, la cantante confesó que muchas veces ve un diseño en pasarela y se pregunta: “¿Me atreveré a usarlo?”. Su respuesta habitual es afirmativa. “No creo en reglas con mi estilista”, comentó, dejando claro que su enfoque se basa en la experimentación, la teatralidad y la autenticidad.

Ese enfoque valiente quedó patente en su elección de las mariposas: un motivo recurrente en la cultura pop —Britney Spears, Mariah Carey y Christina Aguilera lo han utilizado con intención simbólica— y que aquí se reinterpreta con frescura y personalidad. Olivia envía así un mensaje claro: busca ocupar su propio espacio entre las grandes, con una estética que combina inocencia, fantasía, identidad visual y fortaleza.

Durante su presentación, Olivia interpretó temas de su más reciente álbum The Art of Loving, así como canciones destacadas de trabajos anteriores. El público no solo reaccionó al poder de su voz, sino que celebró su presencia visual como parte del espectáculo, una fusión que enriqueció la experiencia en vivo y generó conversación en redes.

Críticos del festival apuntan que este tipo de decisiones estilísticas ayudan a posicionar a artistas emergentes como protagonistas memorables. Un vestido icónico en el momento justo puede transformar una actuación en una imagen perdurable y, en la era de los reels, el streaming y la viralidad, esa coherencia estética puede tener tanto impacto como una buena presentación vocal.

Las mariposas no son solo adornos bonitos: a menudo simbolizan transformación, libertad, renacimiento y crecimiento. No es descabellado leer esta puesta en escena como una declaración de intenciones artística: Olivia Dean vislumbra una metamorfosis, en el escenario y fuera de él. Su estilismo parece alinearse con una etapa más ambiciosa de su carrera, en la que la imagen acompaña al relato sonoro.

Si bien el vestido fue el foco de atención mediático, la coherencia entre imagen, sonido y mensaje marca una diferencia en un contexto saturado de propuestas. Para una artista joven en ascenso, estas elecciones pueden ayudar a construir un sello visual reconocible y diferenciarse en un circuito competitivo.

Será interesante ver en futuras presentaciones si Olivia repite motivos simbólicos o continúa apostando por piezas escénicas tan audaces como la del Austin City Limits. También queda abierta la posibilidad de que esta colaboración con Chopova Lowena marque el inicio de una relación creativa más prolongada, como ha ocurrido con otras artistas emergentes y firmas de autor.

Por ahora, esa mariposa bordada parece haber dejado huella: no solo en el escenario, sino también en la conversación sobre moda y música. La actuación de Olivia Dean se consolida así como una muestra de cómo el vestuario, cuando se entiende como extensión del discurso artístico, puede convertir un momento musical en un ícono visual.

En un desfile donde cada detalle cuenta, Willow Smith se robó las miradas en la pasarela de Dior durante la Semana de la Moda de París. La cantante, actriz e ícono de estilo apareció con un look que no solo demostró la fuerza de su personalidad, sino que también dejó claro que es una de las jóvenes estrellas más influyentes en la moda contemporánea. Con un peinado elevado estructurado, maquillaje audaz y un conjunto completo de Dior, Willow se convirtió en uno de los momentos más comentados de la jornada.

La Semana de la Moda en París suele ser escenario de innovación y dramatismo, pero Willow logró ir un paso más allá. Su “stacked updo”, un recogido alto y geométrico que le otorgó una silueta elegante y futurista, fue el centro de atención. Lejos de ser un simple peinado, este estilo proyectó fuerza, modernidad y sofisticación, recordándonos por qué la hija de Will Smith y Jada Pinkett se ha ganado su propio lugar en la industria. La estructura del peinado, cuidadosamente equilibrada, parecía dialogar con las líneas rectas y limpias de la colección presentada por Dior, creando una sinergia perfecta entre la modelo invitada y la propuesta de la maison.

El maquillaje no se quedó atrás. Willow lució una sombra azul bebé extendida hasta los extremos de sus párpados, un detalle arriesgado que rompió con lo convencional y otorgó un aire casi galáctico a su rostro. A esto se sumó un rubor rosa vibrante que aportó frescura juvenil, y unos labios neutros que equilibraban la intensidad del resto del look. El resultado fue un rostro etéreo, con notas artísticas que hicieron eco de las tendencias actuales: maximalismo en el color, pero sin perder elegancia.

Su elección de atuendo reafirmó el sello Dior: sofisticación contemporánea con un toque rebelde. El conjunto, cuidadosamente confeccionado, mostró que la casa sigue apostando por reinterpretar la feminidad con propuestas que se mueven entre lo clásico y lo experimental. Willow, conocida por desafiar etiquetas y expectativas, fue la embajadora ideal para transmitir ese mensaje en la pasarela.

Más allá del impacto estético, la aparición de Willow Smith en Dior habla de un cambio generacional en la moda. Durante décadas, la industria ha estado marcada por figuras consagradas, pero hoy, jóvenes artistas como Willow están redibujando el mapa de la influencia. Su estilo no solo refleja tendencias, sino que también inspira a nuevas generaciones a abrazar la autenticidad y a ver la moda como un espacio de libertad creativa. La elección de Dior de tenerla como protagonista en este desfile no fue casual: representa a una juventud que no teme explorar, mezclar y reinventar.

En redes sociales, las imágenes de Willow circularon de inmediato, generando miles de comentarios y reacciones. Usuarios en Instagram y TikTok destacaron el peinado como un ejemplo de “glam futurista”, mientras que otros aplaudieron el riesgo del maquillaje. Incluso expertos en belleza señalaron que su look podría marcar una tendencia en la temporada primavera-verano: sombras pastel intensas y recogidos geométricos como los nuevos imprescindibles.

Willow Smith ha demostrado que ya no es solo “la hija de”, sino una figura con voz propia en el panorama artístico y cultural. Su música, su estilo y su manera de hablar en espacio público la convierten en un referente de autenticidad. En Dior, no solo caminó una pasarela, sino que envió un mensaje: la moda es un campo donde la juventud puede y debe marcar nuevas rutas.

Paris, una vez más, fue testigo de que los momentos memorables en la moda no siempre provienen únicamente de los diseños, sino también de quienes los encarnan. Y en esta ocasión, Willow se llevó el protagonismo absoluto, confirmando que su estilo seguirá siendo tema de conversación mucho después de que se apaguen las luces de la pasarela.

La pasarela madrileña se encendió de nuevo con creatividad, audacia y tradición en su 82º edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM). Esta cita, además de celebrar la moda, ha sido una muestra clara de cómo los diseñadores nacionales e internacionales siguen renovando códigos estéticos, explorando espacios emblemáticos y dando visibilidad a nuevas voces. A continuación, los momentos destacados que han marcado esta temporada, primavera-verano 2026:
Tempus Fugit de Baro Lucas: maestría sartorial y modernidad compartida

El diseñador vallisoletano Barlo Lucas fue reconocido con el Premio L’Oréal París a la mejor colección de esta edición. Su propuesta, “Tempus Fugit”, combina con acierto lo clásico y lo contemporáneo: chaquetas sartoriales, abrigos con estructura clásica, bermudas, pantalones oversize y siluetas vaporosas que rompen con el molde habitual. Diseñada para mujer y hombre, la colección evidencia evolución: no se trata solo en vestir, sino de narrar tiempos, espacios y posibilidades.

Con apenas 23 años, África García ha sido premiada también en esta edición como Mejor Modelo (Premio L’Oréal Paris). Su presencia fue constante: desfiló en doce shows, consolidándose como una de las figuras jóvenes más solicitadas del circuito internacional. Su proyección confirma no sólo talento sino también un estilo que trasciende fronteras.
Después de cuatro años sin desfilar en Madrid, Palomo regresó con Eighteen, una colección primavera/verano 2026 que explora la frontera entre adolescencia y adultez. Su desfile, realizado en el histórico The Palace Hotel, contó con la participación del actor Martiño Rivas como modelo invitado, lo que agregó un componente teatral y simbólico al espectáculo.

Esther Cañadas, la top albaceteña que supo conquistar pasarelas internacionales hace décadas, volvió a demostrar que la experiencia no cede ante el paso del tiempo. Fue protagonista del desfile colorista de Lola Casademunt by Maite, luciendo con autoridad, elegancia y presencia. Su regreso al centro de la escena refuerza la idea de que en la moda la autenticidad y el carácter siguen siendo esenciales.

Además, como en cada edición importante, el front now fue escenario de glamour, estilo y tendencias. y otras figuras conocidas desfilaron con sus looks más personales en el desfile de Pedro del Hierro, que presentó una visión conjunta de moda femenina y masculina bajo el liderazgo creativo de Nacho Aguayo y Álex Miralles. Una de las citas sociales más comentadas también nutrió el espíritu de la pasarela.

Una de las señas distintivas de esta edición ha sido la elección de espacios fuera del habitual Pabellón 14.1 de. Los desfiles en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, en el COAM, en el centro cultural Daoíz y Velarde, e incluso en el Movistar Arena, han permitido no sólo cambiar escenarios, sino profundizar en la relación entre arquitectura, moda y la ciudad. Esa variedad espacial de mayor fuerza narrativa a cada colección, haciendo que cada desfile sea más único.

El premio Mercedes-Benz Fashion Talent lo ganó Guillermo Décimo con In Tempo, una colección teatral, colorida y ricamente trabajada, que recogió elogios tanto del jurado, que incluye figuras como Baro Lucas y Valeria Mazza, como de la audiencia. Su propuesta se destaca por combinar audacia estética y precisión técnica, sugiriendo que la próxima generación tiene ganas no solo de hacer moda, sino de contar historias y plantear reflexiones.

Por último, la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha vuelto a demostrar que no es solo un evento de telas, colecciones o fotógrafos: es un espejo de identidad, un escenario donde se mezclan estilos, roles, generaciones y donde Madrid recupera su lugar como epicentro de la moda iberoamericana. Las sedes emblemáticas le dan peso cultural, los accesorios muestran la artesanía local, los diseñadores jóvenes plantean preguntas, todo suma. Lo que se desfila hoy es una conversación sobre quiénes somos, qué queremos vestir, y cómo queremos hacerlo.

La Semana de la Alta Costura en Milán fue el escenario donde Jorge Luis Salinas, director creativo de la firma J. Salinas, presentó una de sus propuestas más personales. En un desfile cargado de simbolismo, el diseñador peruano no solo mostró su colección Primavera-Verano 2026, sino que convirtió la pasarela en un homenaje vivo a las manos artesanas detrás de cada prenda.

Con bordados inspirados en la danza de las tijeras y la participación de mujeres peruanas en la pasarela, reafirmó su objetivo de transformar la moda en un puente entre la tradición ancestral y la modernidad. Su debut en Milán evitó lo convencional: apostó por una narrativa visual y cultural que trascendió la estética.

La colección SS26 tuvo como eje la danza de las tijeras, una expresión andina reconocida por su fuerza, simbolismo y complejidad. Esa energía se tradujo en siluetas estructuradas, colores vibrantes y acabados bordados a mano que evocaban movimiento y ritualidad.

El momento más emotivo llegó cuando artesanas textiles peruanas caminaron junto a modelos internacionales. Para Salinas, no se trataba de una puesta en escena, sino de visibilizar a quienes sostienen, desde generaciones, el arte del tejido. “Perú tiene mucho que contar, y lo hará a través de la moda”, declaró, enfatizando que su trabajo busca posicionar el legado cultural andino en plataformas globales.

Detrás de este hito hay una historia construida con esfuerzo, constancia y convicción. Conocido como el “Orgullo de Gamarra”, Jorge Luis Salinas es hijo de una costurera y un vendedor de menús que se establecieron en el emporio textil limeño. Desde niño convivió con telas, hilos y máquinas en el pequeño taller familiar, lo que despertó su vocación.

Impulsado por sus padres, viajó a Estados Unidos para formarse en diseño de modas en el Philadelphia College of Textiles & Science. “Siempre agradeceré a mis padres por impulsarme en esta carrera que, en esos años, muchos no entendían. Nunca me negaron la oportunidad de cumplir mis metas”, recordó.

 

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Ya graduado, regresó al Perú en 1995 y fundó Emporium. Con máquinas prestadas por su madre confeccionó sus primeras prendas, principalmente pantalones, que rápidamente destacaron en Gamarra y llegaron a tiendas por departamento. Ese primer impulso marcó el inicio de una proyección internacional.

Antes de esta colección inspirada en la danza de las tijeras, ya había sorprendido en Milán con Huaylarsh, su propuesta otoño-invierno 2024/2025. En esa ocasión, Natalie Vértiz lideró la pasarela, mientras figuras como Nina García, Karla Martínez de Salas y Anna Dello Russo lucieron sus diseños. Ese desfile marcó un antes y un después en su carrera, consolidando su capacidad para llevar la moda peruana a vitrinas de prestigio.

Su estilo, que combina técnicas tradicionales con una estética contemporánea, ha captado la atención de críticos y expertos internacionales. Con cada colección, reafirma su apuesta por demostrar que la herencia cultural puede convivir con las tendencias de la alta costura sin perder autenticidad.

El diseñador ha relatado que su camino no estuvo libre de prejuicios ni críticas. En más de una ocasión enfrentó comentarios desalentadores y episodios de discriminación. “Cuando alguien te diga que no puedes, no escuches. A mí esos comentarios me entraban por un oído y me salían por el otro”, dijo alguna vez.

Hoy lidera una marca consolidada, con ocho tiendas propias, presencia en grandes almacenes y participaciones en pasarelas de Alemania, Nueva York y Miami. Ha sido reconocido como embajador de la marca Perú y premiado en concursos de moda en Colonia y Nueva York.

Más allá del reconocimiento, busca inspirar a nuevas generaciones. En charlas y conferencias —como las que dicta en la Galería de los Jeans de Gamarra— comparte su historia y anima a los jóvenes a creer en su talento y superar barreras. Su mensaje es claro: la moda peruana puede competir en los escenarios más exigentes sin renunciar a su identidad.

Su presentación en Milán fue más que una colección: fue un acto de reivindicación, un tributo a las artesanas que sostienen la tradición textil y un recordatorio de que cada puntada cuenta una historia.

Milán, septiembre de 2025. La pasarela, la calle, los front rows: todos parecían hablar inconfundiblemente un nuevo idioma estético. El K-Pop, más que con su música, está conquistando la moda, y los ídolos que la representan —como Jin (BTS), Joshua Hong y S.Coups (Seventeen), Bang Chan (Stray Kids), y Momo (Twice)— llegaron a la Milan Fashion Week con looks tan precisos como mensajes, con presencia más allá del fandom, con un nuevo espacio de exposición global que trasciende conciertos y covers.

Es notable cómo cada uno canaliza su identidad personal en su estilismo. Joshua Hong optó por un blazer corto con pantalones de vestir, calzado con tachuelas sutiles; S.Coups cerró el desfile de Boss Spring/Summer 2026 con un trench de cuero marrón, blusa transparente, y elementos duros que hablaban de contraste entre elegancia y ruptura.

Jin, fiel a su título de “Worldwide Handsome”, vistió Gucci con camisa blanca al estilo mandarín, pantalones vintage de inspiración clásica y accesorios que guiñaban hacia la nostalgia de lo retro. 

Bang Chan se inclinó por el riesgo: una camisa de encaje translúcido bajo un abrigo largo negro de Fendi; audaz, visible, mezcla de suavidad y fuerza. 

 Y Momo, en la primera fila, apostó por un look que recordaba workwear: blazer sobrio, pantalones anchos, actitud relajada pero poderosa. Cada outfit, cada aparición, alimenta la conversación.

Enhypen luciendo Prada en fashion show for Milan.

Que estos momentos sean noticia no es casualidad. Las casas de lujo están invirtiendo fuerte en embajadores del K-Pop porque saben que su alcance ya no es solo musical. La audiencia que sigue a estos artistas consume todo lo que hacen: música, escenario, redes sociales, viajes, estilo, campañas, apariciones. Verlos en Milán es ver cómo ese consumo se materializa: cada outfit es contenido, cada foto, un anuncio tácito, cada mirada, un click. Marcas como Gucci, Fendi, Boss ya no solo visten celebridades; están formando parte de un storytelling global en el que el K-Pop es protagonista.

Además, la moda es una plataforma para identidad cultural. Artistas como estos no solo lucen prendas de lujo; reinterpretan moda occidental con influencias de su cultura, de la estética del fandom, del estilo surcoreano que privilegia detalles, contraste, presencia visual, color, texturas extemporáneas. En un desfile como Milán, esto se transforma en visibilidad global, en reconocimiento más allá del gusto occidental tradicional.

S.Coups de Seventeen modelando para BOSS en la Milan Fashion Week

Para los fanáticos, lo que sucede en Milán no se queda en pasarelas: se replica en redes sociales, en tiendas locales, en marcas de belleza, en la estética diaria. Looks de encaje translúcido, blazers cortos, pantalones vintage, accesorios retro, transparencias atrevidas; todo ello se convierte en tendencia. Jóvenes diseñadores ya trabajan para capturar esa estética: crear prendas asequibles que rememoren lo que Jin o Bang Chan usaron, adaptar texturas y cortes para climas y estilos locales.

Joshua Hong en la Milan Fashion Week

Para los propios artistas, la pasarela les da otra dimensión. No solo conciertos, no solo discos: ahora su imagen física, su estilo, su presencia en la moda valida que pueden ocupar roles híbridos: embajadores culturales, rostros de campañas, actores en cruce de música + moda. Algunos ya tienen contratos formales como embajadores de marcas, lo que les da acceso a decisiones creativas, participación en diseño, en campañas visuales de gran producción.

Lo más interesante de este fenómeno no es solo que idols del K-Pop estén en Milán, sino cómo lo están haciendo: ni imitación simple ni pose vacía, sino mezcla, reinterpretación, presencia genuina. Es una lección para el mundo de la moda: entender que la modernidad ya no es unilateral, que el público ya no responde solo al lujo tradicional, sino al relato que cada artista cuenta con su imagen, su estilo, su historieta personal.

La presencia de Jin, Joshua Hong, S.Coups, Bang Chan, Momo y otros en la Milan Fashion Week no es un acto simbólico menor: es una reafirmación de que el K-Pop ya no solo exporta música, exporta influencia, estética, cultura. Y donde hay cultura y estilo con impacto, hay oportunidad.

La Plaza Mayor de Madrid no suele prestarse a desfiles de moda, pero la noche en que Carolina Herrera decidió desplegar allí su colección primavera/verano 2026, el espacio histórico se transformó en un escenario digno de las capitales más fashion del planeta. Bajo un cielo iluminado por focos, música en directo y la expectación de casi 800 invitados, la firma dirigida por Wes Gordon firmó un hito: por primera vez, presentar su propuesta fuera del calendario oficial de la Semana de la Moda de Nueva York, apostando por la esencia castiza y cosmopolita de España.

Lo que se vivió en la Plaza Mayor fue un auténtico manifiesto: Madrid no es solo destino vacacional de celebridades internacionales, es también nuevo enclave clave en el mapa de la moda global. Y entre quienes comprendieron a la perfección el peso histórico de la velada, Sebastián Yatra se alzó como uno de los invitados más comentados y, sin duda, uno de los mejor vestidos.

El cantante colombiano, que pasa largas temporadas en la capital española y que ha hecho de Madrid casi un segundo hogar, llegó con un estilismo que respiraba tendencia y nostalgia a partes iguales. Apostó por un total look negro que rendía homenaje a una estética en plena ebullición: el grandpacore.

Se trataba de un conjunto cuidadosamente pensado: pantalón de pinzas de tiro alto, ceñido por un cinturón estrecho, y camisa negra de corte redondeado y sobredimensionado. Una silueta que recuerda a la de nuestros abuelos, rescatada con intención por los it boys contemporáneos, que ven en este regreso a lo clásico una declaración de modernidad. Lejos de parecer un guiño anecdótico, la elección de Yatra consolidó esta corriente como uno de los códigos estéticos dominantes en la moda masculina de 2025.


Pero ningún look de impacto se sostiene sin un accesorio que cuente su propia historia. Y ahí es donde Yatra elevó su estilismo a la categoría de conversación de moda. En su muñeca brillaba un Union Square de Tiffany & Co., un reloj que parece salido de otra época y que, sin embargo, encaja de lleno en la sensibilidad contemporánea.

Con caja cuadrada de 30 mm en oro de 18 quilates y líneas inspiradas en la arquitectura de Nueva York —la ciudad donde nació la legendaria casa de joyería—, este modelo encapsula el espíritu vintage con un toque arquitectónico. Las manecillas recuerdan los rascacielos de la Gran Manzana y su correa marrón de piel de caimán refuerza la estética retro, en perfecta sintonía con la tendencia grandpacore. Una pieza que no solo acompaña al look, sino que lo define.

El poder de un front row en un desfile como el de Carolina Herrera va más allá de la moda: se trata de comunicar un estilo de vida, de marcar referentes culturales. En esta ocasión, la mirada no solo estaba en los 77 looks que Wes Gordon llevó a la pasarela, sino también en cómo los invitados interpretaban el momento. Y Sebastián Yatra supo hacerlo con naturalidad, convirtiendo su presencia en un statement.

Entre el dramatismo barroco de la Plaza Mayor, la colección luminosa de Herrera y la diversidad de invitados internacionales, Yatra logró destacar con algo que pocas veces se consigue: elegancia sin esfuerzo. Esa capacidad de tomar elementos tradicionales, darles un aire contemporáneo y proyectar autenticidad.

Madrid se vistió de gala para la moda, y Sebastián Yatra hizo lo mismo. Lo que pudo haber sido solo una velada glamourosa terminó siendo una declaración: el cantante no solo brilla sobre los escenarios musicales, también se ha consolidado como referente estilístico de una generación que no teme mirar al pasado para reinterpretar el futuro.

En esa fusión entre Carolina Herrera, Tiffany & Co. y la energía de la capital española, Yatra no fue un invitado más: fue el protagonista inesperado que convirtió la Plaza Mayor en su propia pasarela personal.

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